-Soliloquios de El Soñante-

Archivo para septiembre, 2010

“30/30 -Septiembre-“

Hoy es el último día del mes de Septiembre, y tal como en los meses anteriores es justo hacer el sumario del mes: Para mí, estos días se han ido muy rápido, apenas ayer comenzaba el mes patrio, y como rio vinieron y se fueron las fiestas patrias y ahora estamos ante el final de esta parte del año.

Afortunadamente el camino aun es largo y todavía  me quedan abundantes energías para andarlo,  en este mes elegí cambiar pero hacerlo en silencio, un silencio que a mi parecer hace más propicios los cambios y también más notorios, y puedo decir que desde ya estoy comenzando a ver los frutos de mi decisión, a veces, la vida no es sencilla pero casi siempre somos nosotros quienes la volvemos todavía más compleja de lo que en realidad es. La situación en la Normal ha venido mejorando en fechas recientes y espero que siga ese trayecto ascendente que ha tenido desde que comencé; el próximo mes tendré mis primeras practicas y esto me emociona y alegra desde ahora. Septiembre fue un mes muy pesado en la parroquia pues nuestro párroco tomo sus vacaciones anuales que duran el mes entero y la responsabilidad debió repartirse entre los servidores más activos, tocándome una buena tajada del pastel que afortunadamente no me provoco empacho, sino todo lo contrario reafirmo en mi el ideal de seguir hasta donde se me permite, ejemplo de ellos es la aparición de un tema religioso entre los días de este mes, cosa que es muy escasa en la mayoría del año.

Mañana habrá de comenzar un nuevo mes y habré de estrenar también un nuevo modo de dar la bienvenida al mes; aunque no creare una nueva categoría, si habrá una clara diferencia entre el texto de despedida y el de apertura de mes; solo me queda despedir a Septiembre para esperar el comienzo del nuevo mes que ya está en la puerta. ¡Adiós Septiembre!


“cielo sin estrellas”

Te asomaste por tu balcón y con tu sola mirada cayeron del cielo todas y cada una de las estrellas, vinieron a la tierra en tu búsqueda pero chocaron contra tu indiferencia; de todas ellas solo una pude atrapar entre mis manos, la misma que ahora presumo en mi pecho y la misma que lo mantiene ardiente por ti.

Cuantas noches pase observando el oscuro cielo del que tú hiciste caer todas las estrellas, pero ahora es aun más maravilloso el espectáculo, la Luna te alumbra y ella hace que te veas todavía más bella y perfecta; mi princesa de Luna que cantas en tu soledad incapaz de voltearme a mirar y ver en mis ojos cuanto ya te necesito desde la primera vez que te vi, cuando te amo desde que en mis sueños te encontré, cuánto tiempo pase esperando por ti y cuantos siglos seguiré estando aquí, viéndote desde el suelo donde jamás estarás…


“un sueño”

Me vi en un inmenso bosque lleno de un frio desgarrador, y camine en él por un angosto sendero que no parecía tener fin, por el camino me fui encontrando con arboles cada vez más extraños cuyas hojas parecían tener formas desconocidas pero extrañamente familiares, de alguna forma conforme más avanzaba necesitaba caminar más rápido, como si supiera que alguien venía detrás de mí y me perseguía para intentarme asesinar: las sombras de los arboles no me permitían saber si era de día o de noche, pero sentí que camine durante días enteros podría decir que fue como si el tiempo no existiera fuera de aquel bosque y me viera obligado a deambular por el por toda una eternidad.

Muchas voces se oían a lo lejos, como si viviera recuerdos de mis días pasados y encontrara en ellos detalles que se me habían escapado con el tiempo; fue un sueño hermoso y placentero, y aunque camine por mucho tiempo y cada vez más rápido mis pies jamás se cansaron, ojala esta noche pudiera volverme a soñar de la misma forma, en ese mismo bosque con esos mismos arboles, y con las mismas voces que me cuentes historias pasadas.



“murió de soledad”

La soledad hizo su choza en su corazón y el no tuvo más motivos para seguir, la amante amante se había desaparecido como  las sombras cuando se va el sol, y en su ausencia solo le dejo tristeza y bullicio, y el mundo que habían construido juntos poco a poco comenzó a destruirse: murieron las flores de abril y los poemas de noviembre, murieron las notas del crepúsculo y las puestas del sol en el poniente, murieron los sueños de la lluvia y la algarabía de su vida, murió todo en él y solo quedo un frágil cascaron que se rompió con las primeras lluvias de Agosto.

El hombre dejo de existir y solo había un bosquejo de él en el mundo, se fueron sus sonrisas y sus miradas, se fueron sus carreras para llegar a tiempo y la dicha que sentía cada vez que estaba junto a ella, se fueron las caricias de pasión que ocultaban todos los problemas y las palabras que salían de su boca con la emoción de toda una tormenta, y pese a todo, ella no volvía, no miraba atrás ni mal se sentía: la libertad cobro un precio muy alto y el hombre murió de soledad, la misma que habitaba hace tanto tiempo su corazón.


“áun hay esperanza”

Me dormí debajo de un gran árbol y caí en un profundo sueño: en él corrían veloces los años hasta convertirse en siglos y frente a mí sucedían cosas que no podía entender, vi como el hombre pudiendo ser siempre mejor decidió cometer los mismos errores una y otra vez, posesionándose de aquello que no le pertenecía, jugo a ser Dios en la tierra ajena al poder que se le había conferido y poco a poco destruyo todo lo que le rodeaba: bosques, ríos, selvas, mares, lagunas, montañas, ni siquiera las profundidades del mar escaparon y todo murió bajo la soberbia del hombre.

“Siempre nos creímos mejores” pensé, “llamábamos salvajes a las bestias del mundo, y no entendíamos que lo verdaderamente salvaje era todo lo que hacíamos en contra de nuestra propia naturaleza”; conforme el poder del hombre creció, la vida animal del mundo menguo, poco a poco el hombre asesino a sangre fría a todos los animales que pensaba le estorbaban, acabo con cientos de especies necesarias para el equilibrio del mundo y cuando no hubo más animales que matar, el hombre se levanto contra sus hermanos, acabándose unos a otros terminaron destruyéndose a sí mismos.

Cuando el último hombre que sobrevivió a la guerra murió de soledad, oí una dulce voz parecida al canto de las aves por la mañana, la voz me dijo “la naturaleza siempre encuentra el camino, y siempre sabe como permanecer; el mundo existió desde antes de que el primer humano pusiera sus pies en él y aun cuando el último hombre muera seguirá existiendo”. Repentinamente me desperté, frente a mí se hallaba una madriguera de la cual salieron varias crías de zorro que comenzaron a juguetear entre sí, entonces pensé “quizás aun no es demasiado tarde, quizás aun hay esperanza”…



“VIVA”

¡Viva la vida y todos sus múltiples colores! Que vivan las diferencias que nos hacen únicos, y que no dejan que ninguno se repita en ningún lugar en ningún momento, viva el amor que nace del alma y que nos hace ver distinto al mundo, al hermano que se encuentra sobre el camino y no se te desde el nacimiento, viva la esperanza que viene de lo alto y la espera que nace de adentro, viva la fuerza con que otros dicen nuestro nombre y la necesidad que todos tenemos de los demás, viva ser imperfecto porque solo así se puede aprender, viva la humildad que no posee cualquier hombres y los deseos de un mejor mañana que todos poseemos; viva el perfume de las flores en el campo de abril, y las soleadas mañanas que alumbran los días de Julio, viva el frio que te recuerdas que estás vivo, viva la vida porque solo es una y no se puede volver hacia atrás, vivan quienes entregan todo  con una mirada, viva la verdad que esta sobre todo lo demás, vivan los colores de la vida que existen para ser apreciados y cuidados, viva todo aquello que existe por una razón en el mundo y también todo lo que no terminamos de entender, que viva, una vez más y para siempre, ¡la vida  y todos sus múltiples colores!



“el único camino”

No podría encontrar otro camino que no fueras tú; solo tú tienes palabras de vida eterna y solo tu das tu amor sin condición, tú que te hiciste esclavo por amor y que preferiste al pobre y  humilde que al rico en cuyo corazón reinaba la soberbia; tú que caminaste bajo el sol y pasaste dolor y desprecio solo por mi amor, permite hoy Señor que mis palabras nazcan de mi corazón, y permite que mi alma encuentre en ti la paz que tanto le hace falta; déjame sentir tu inmensa bondad tomando acción en mi vida y habitando en cada espacio de mi ser.

Permite hoy señor que mi silencio se convierta en contemplación para ti, y que mis miedos se transformen en fortaleza y madurez,  aleja de mi todo signo del mal que destruye y da a mi alma la fuerza de poder seguir tu andar, permíteme tomar mi cruz y seguirte, pues solo la verdad da la verdadera libertad y tu eres el camino, la verdad y la vida.

A nadie más habré de acudir que no seas tú, y quiero con todas mis fuerzas poderte encontrar en mis hermanos para que de esta forma puedo yo también respetarlos y amarlos tal como tú lo has hecho con todos nosotros. Tú eres Señor, mi único camino.


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