-Soliloquios de El Soñante-

Archivo para diciembre, 2010

“365/365 del 2010″

El 2010 ha concluido, y tal como muchos otros  lo hacen yo también he decidido redactar algo sobre este año tan significativo en mi vida: puedo hoy definir al 2010 como un año de estabilidad y crecimiento personal, durante el cual viví muchas cosas que me llevaron a crecer intelectual y espiritualmente, logre superar un año más en la Normal y gracias a ella pude conocer a dos grupos de alumnos con los cuales realice mis primeras practicas formales después de las observaciones del primer semestre, así gracias al grupo de primero de la escuela Revolución en Cd. Ixtepec y al de tercero de la escuela Benito Juárez en La Mixtequita pude reafirmar conmigo mismo esta vocación que con tanto orgullo he gritado a los cuatro vientos desde mi primera juventud; además durante este año logre afianzar mi confianza en Dios, pues he comenzado a aceptar que uno propone pero que finalmente es él quien dispone, un año lleno de cosas bellas y agradables en que la sonrisa y la alegría le ganaron muchas batallas al desanimo y la fatiga, el segundo año en que ayude a los misioneros dentro de la parroquia y también el segundo año en que viví fechas especiales de una forma común,  un año para recordar gracias a las bellas experiencias que tuve con mi familia y seres queridos, en que conocí a muchas personas muy especiales cuya presencia se hará memorable con el pasar del sabio Padre tiempo, un año de profundos cambios que se hicieron notables con pequeñas modificaciones como el cambio del título de este blog de “Noche de Estrellas –Noche sin Luna-“ a “Soliloquios de un Soñante –Enamorando a la Luna” , de igual forma un año en que comencé a concretar la idea de lo que deseo de esta página y de lo que puedo ofrecer a quien me visita, por medio del asentamiento de tradiciones como “el día de”  o “los sumarios y bosquejos”.

Un año que se me fue muy rápido, en que cumplí mis primeras 2 décadas de existencia, en el que caí por fin en cuenta de que la calma que vivo es solo augurio de la tempestad que se asoma entre sombras y aristas;  un año de soledad y nostalgia y sus contrapartes felicidad e ilusión por lo que vendrá, el año del Si pude que supero al miedo de no poder; el año en que vencí por fin a los miedos que me perseguían desde hace años, un año diferente por el triste final de La Arboleda de las Lunas y la distancia que hoy se convierte en prueba de la verdadera amistad que puede superar  todo y a todos; un año de una Luna más brillante que nunca, de conocer a nuevas personas y de comenzar a olvidar a quienes no habían sabido cuidar su lugar dentro de mi vida, un segundo año sin el Padre Genaro pero también un segundo año con el Padre Mario, con todos los contrastes propios de las partidas y las llegadas de las que fui objeto,  un año para recordar por uno y mil motivos, un año de experimentos que resultaron mejor de lo esperado, el año para aventurarse a decir nuevas cosas de diferentes modos y formas, para dejar ver un poco más de mi realidad y para dejar de lado un poco de la falsedad con la que he cargado desde que existo.

Mañana comenzara un año nuevo, con nuevas esperanzas e ilusiones, pero es justo que el día de hoy se dedique a despedir a un 2010 que ha quedado grabado para siempre en mi historia.


“primera década del siglo XXI”

El final de este año 2010 también enmarca el final de la primera década de este siglo XXI,  a lo largo de estos últimos 10 años nuestra sociedad ha sufrido profundos cambios que hoy comienzan a ser más notables que nunca en las relaciones que entablamos con los demás; la tecnología y la modernidad han establecido su tienda entre nosotros y al parecer han llegado para quedarse; sin embargo en lugar de que esto signifique un avance para nuestra humanidad todo parece indicar que cada día nos volvemos más ajenos a esta naturaleza que nos trajo al mundo, olvidándonos de los valores reales y consistentes muchos hemos comenzado un camino en pos de valores abstractos y sin forma, supongo yo que precisamente este es uno de los peligros de la sociedad: que ella nos obliga a ser mucho de lo que somos, pero afortunadamente la sociedad siempre nos deja un campo libre sobre el cual nosotros podemos cultivar y cosechar nuestros propios frutos.

Como he escuchado y leído por ahí, “por sus frutos los reconocerán” y esta vida que llevamos ha comenzado ya a darnos sus primeros frutos, creo que es un buen momento para detenernos por dos segundos y comenzar a reflexionar acerca de la vida que día a día nos vemos obligados o mejor dicho nos obligamos a vivir; una vida llena de lejanía en la cual los abrazos, los besos y las sonrisas son cada día menos cercanos, donde a pocos les gusta escribir sobre el papel y consideramos que leer sobre él como un atraso, donde pocos son “bien” y muchos viven la amargura de no tener un futuro seguro, un mundo en  el que, como dice Arjona, hay mas religiones que niños felices, un mundo metálico, donde solo existe la frialdad del Yo por sobre todas las cosas.

Luego de 10 años de vivir los cambios propios de  nuestra sociedad, alumbrados bajo la luz de nuestra conciencia, pensemos por un momento ¿Es el camino recorrido lo que debería ser? Y aun más importante que eso, reflexionemos olvidándonos del que quiero por un momento ¿Qué necesito para el camino que ahora se vislumbra frente a mí? Hagamos pues que cada segundo y minuto del año nuevo y de la nueva década que mañana comenzara sea tan fructífero y didáctico como pueda ser para nosotros y los nuestros.


“debajo de una farola”

Debajo de una farola y mirando fijamente a esa preciosa Luna llena que hoy corona la noche he logrado encontrar las palabras precisas para decirte que hoy por fin sé que fui yo el que se equivoco: que no debí haber dudado de tu amor y que te debo pedir perdón.

Luego de tantas décadas perdidas entre muchas otras historias en las cuales jamás encontré mi papel, hoy por fin comprendo que tú siempre has sido mi Reina, y que desde siempre has estado presente en cada momento de mi vida, se que puede parecer ya muy tarde, se que puedes decir que el tiempo ya ha borrado las escenas de nuestra historia como el mar nuestras huellas sobre la arena de aquella playa donde nos amamos por primera vez, pero mírame a los ojos, y fija tu mirada  aun más dentro, solo fíjala en mi alma, cree con fe ciega cada una de estas palabras que hoy se me logran fugar de los labios:

Te necesito tanto como el aire que hoy respiro, tanto como la tierra sobre la cual estoy parado, tanto como la ilusión que hoy abre las puertas de mi corazón; te necesito tanto como al pasado que hoy me define y como al futuro que deseo construir junto a ti, cree en mis palabras y acompáñame a no estar más solo debajo de esta farola donde por fin he comprendido cuanto te necesito.


“amantes”

Y en una playa de un mundo aun no inventado, nació como la primera flor de la primavera, el amor entre dos desconocidos que jamás se dijeron su nombre, dos amantes de las sombras que observados por la Luna prometieron entregarse el uno al otro.

Y tras la Luz de la aurora, comenzaron a recorrer caminos distintos, tan lejanos de sí mismo y tan cercanos del mundo, podría suceder que en algún otro momento puedan regresar a esa misma playa en ese mismo mundo pero con otro rostro y esta vez conociendo su propio nombre para lograr preguntar el ajeno.

Y luego de muchos siglos, cuando el mundo ya había cambiado y cuando el tiempo se había ya cansado de correr veloz tras las manecillas de un viejo reloj llamado espera, esos dos amantes podrán por fin comenzar a recorrer un solo camino que los lleve hacia la noche perfecta donde el mundo se olvide de su existencia dejándolos para siempre en paz.


“me has dicho un te quiero”

Y como una estrella fugaz vinieron a mi tus palabras, cada una de ellas momentos que ya se fueron y momentos que vendrán; todo gracias a Dios y gracias a ti, es en esta misma noche pero de una forma distinta a la que ya fue, una simple sonrisa y dos simples palabras que juntas han creado una explosión en mis adentros, “te quiero” y claro que te quiero, como no quererte a ti que has bendecido  mi camino en tantos sentidos que aun no termino de comprenderlos todos, a ti que dejaste atrás tantas cosas por mi y que me hiciste desterrar de mis días a las culpas y de mis noches a los miedos.

Como una estrella fugaz que hoy acompaña a esta Luna de tu noche y de mi noche, de nuestra noche joven, y de la misma forma que hace dos segundos con la primera de tus palabras, en la que me posees como lo que soy: un simple mortal que ha decidido guardarte en este corazón, oh si tú supieras cuan poco entra ahí y cuan afortunada es la hora en que me has dicho al oído tan bellas palabras que profundo han entrado y se han quedado entre los recuerdos de tantos bellos momentos que ya vinieron y que hoy se vendrán…


“La Sagrada Familia”

Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia, una de las más importantes dentro de la Octava de Navidad, pero ¿Por qué se celebra  a la Sagrada Familia?, a continuación un poco de información tomada de catholic.net

En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era. Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Por eso nosotros veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos.

María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara, tal como lo hacen todos los buenos padres por sus hijos. José era carpintero, Jesús le ayudaba en sus trabajos, ya que después lo reconocen como el “hijo del carpintero”. María se dedicaba a cuidar que no faltara nada en la casa de Nazaret.

Tal como era la costumbre en aquella época, los hijos ayudaban a sus mamás moliendo el trigo y acarreando agua del pozo y a sus papás en su trabajo. Podemos suponer que en el caso de Jesús no era diferente. Jesús aprendió a trabajar y a ayudar a su familia con generosidad. Él siendo Todopoderoso, obedecía a sus padres humanos, confiaba en ellos, los ayudaba y los quería.

¡Qué enseñanza nos da Jesús, quien hubiera podido reinar en el más suntuoso palacio de Jerusalén siendo obedecido por todos! Él, en cambio, rechazó todo esto para esconderse del mundo obedeciendo fielmente a María y a José y dedicándose a los más humildes trabajos diarios, el taller de San José y en la casa de Nazaret.

Las familias de hoy, deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia: sencillez, bondad, humildad, caridad, laboriosidad, etc.
La familia debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor hermosa y delicada. Enseñar a los niños el camino hacia Dios, llevar estas almas al cielo. Esto se hace con amor y cariño.

Y para terminar, una pequeña Oración:

Oremos hoy por todas las familias del mundo para que logren responder a su vocación tal y como respondió la Sagrada Familia de Nazaret. Oremos especialmente por las familias que sufren, pasan por muchas dificultades o se ven amenazadas en su indisolubilidad y en el gran servicio al amor y a la vida para el que Dios las eligió. Amén.


“Feliz Navidad”

He visto en muchos lugares palabras relacionadas con la época que vivimos: la navidad y el fin de año son siempre épocas consideradas como las más propicias para hacer una reflexión en torno a lo que ha sucedido durante todo el año que se va, y generalmente todo mundo decide dar una vista hacia atrás y ver desde su presente lo sucedido en su pasado, además procura que su vida se vuelva un poco más correcta o recta y de tal forma lo intenta que generalmente lo logra, aunque solo durante unos cuantos días.

Navidad es una época preciosa por toda la carga emocional que conllevan estos días, además coincide con las vacaciones invernales y generalmente la familia puede reunirse en torno a una mesa o en un lugar más apropiado; y puede existir una convivencia que difícilmente puede ser comparada con la de otras épocas, no creo que sea incorrecto el que la familia se reúna y conviva en un ambiente de tolerancia y armonía, y mucho menos que en esta época el corazón desborde de alegría y dicha, pero creo que no es correcto el que esos sentimientos se hayan vuelto casi exclusivos de esta época: como si a lo largo de todo el año no se usaran para no desperdiciarlos y se vinieran acumulando hasta el fin de año para crear una explosión de sentimientos que contrasta ampliamente con la actitud del resto del año.

El mejor mensaje de esta época es el amor, el que reúne a una familia pese a las distancias cotidianas, o el que hace que se olviden las rencillas y problemas con los vecinos, el que hace que la sonrisa aflore de una forma más natural y sincrética con el resto de las personas, el que logra que por un momento se dejen atrás las penas y los dolores, los problemas y las enfermedades; ese  mensaje tan bello no debe quedarse encasillado en un día, que debería esparcirse por el resto del año, en cada uno de los días en que la tristeza y la desesperanza parecieran gobernar, ahí debería estar presente el espíritu de alegría y amor que reina en estos bellos días invernales.

Más allá de toda la mercadotecnia que hace que el mundo entero este ensimismado hasta el tope, más allá de todo lo que el mundo nos ofrece para vivir una navidad “perfecta” a la manera de tradiciones o emblemas, debemos propiciar que nuestro espíritu sienta esta época, y cada una de las otras, como la más propicia para poder encontrar lo mejor de los demás, dejando atrás el valor abstracto que le damos al Yo para empezar a buscar un valor verdadero del Otros.

Les deseo de todo corazón una Feliz Navidad y muchos mejores mañanas…

 


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