-Soliloquios de El Soñante-

"Amor"

“de la inspiración”

Escribí tu nombre en cielo, fue el mejor de los regalos para ti. Firmé con mi nombre en tu espalda, y esa fue la escalera que me llevó al paraíso. En tus brazos encuentro algo que no he hallado en ningún otro lugar, en tus labios el sabor de la gloria y en tus ojos, en tus ojos encontré el secreto de la inmortalidad.

Puedo decirte mil cosas, todas ellas nacen de la inspiración que tú provocas en mí.


“ven”

Ver tus ojos, tocar tus labios con mis manos, que sonrías al sentirme tan cerca; y no sepas si besarme o dejar que te bese.

¿De cuántas formas posibles podemos estar juntos?  Te invito a probar todas las posibilidades, te invito a inventar un millón de formas más, y te invito a descubrir hasta lo imposible.

Ven, bésame mujer.


“indefenso”

¡Qué indefenso me tienes! Mírame, soy una sombra de lo que fui, me has hecho humilde hasta el extremo de no saberme de nadie más que tuyo, me has hecho un poco menos de lo que fui, la justa medida de tu mirada diciéndome que soy lo que tú necesitas, la justa medida de tus labios recorriendo mi espalda y mis brazos, la justa medida de un abrazo que se hizo fuego en mis adentros.

Pero no te equivoques, si me tienes indefenso, no es porque tú lo hayas querido así, más bien se debe a que yo lo acepté.


“enloquezca”

¿Cuál es el plan? Sólo darte todo el amor que está escondido, sólo abrir mi corazón a tu encanto, sólo dejar que tus ojitos me digan qué necesitas de mí, sólo guiarme por tu cadera, y llegar a conocer la piel que nadie más logrado ver, dame un poco de cariño, y quizás enloquezca completamente.

Eso, y tal vez volverlo a repetir una y otra y otra vez.


“el invierno en tu cuerpo”

Dices cosas bonitas con tu boquita, dices cosas que me llenan de ilusión y yo no sé si creerte o saber que mientes, tu cadera es una  carretera peligrosa, y no le temo al riesgo que corro en ella.

Y si me quieres, no me falles, vengo del cielo, vengo del vientre de una mujer de hierro, si me quieres no me mientas, que juntos nos espera el infierno; y yo te quiero, prometo no dejar que reine el invierno en tu cuerpo, prometo entregarme entero.

¿Qué más dudas?


“esperándote”

Me sigo imaginando cómo encontrarte, cómo llegar a tu cabello, como pedirte el primer beso. Continúo sabiéndome tuyo aunque por ahora soy ajeno, sé que estás en alguna parte, sé que en cualquier momento llegarás, por eso no debo buscarte, no tengo que rogar por tu venida, la vida te traerá en algún momento, y yo estaré con los brazos abiertos a ti.

Pero mientras tanto, sigo imaginándome tu boquita dulce y el calor de tus piernas, sigo imaginándome nuestra casa, y los tres hijos que tendremos, nada es tan perfecto, lo sé, pero también que llegarás tarde o temprano.

Y sí, estaré esperándote.


“esta noche será la noche”

Mi corazón explota cada vez que dices mi nombre, hay una reacción sobrenatural en mí, mueves todo mi mundo, y lo vuelves parte del caos que habita en tus ojos, pero en tu caos encuentro mi paz, en tu silencio encuentro las palabras correctas.

No dudes que jamás había aprendido cómo amar, más contigo eso y mucho más logré aprender, he logrado saberme afortunado, y ya no pasará esta noche sin que sepas todo lo que logras en mí, tu sonrisa genera universos paralelos de los cuales somos soberanos perpetuos, tus labios hacen que las peores tempestades parezcan un juego de niños en una charca, y tu cadera, tu cadera hace que cualquier condena eterna se poca cosa.

Me has seducido completo, y ya no soy yo el que vive en mí, es sólo la necesidad de ti, la que me impulsa, la que me empuja, me alienta, la que hace que el día sea más corto por desear pasar una noche más en tus brazos, ésta noche será la noche.


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