-Soliloquios de El Soñante-

“katholikós”

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“oremos por el Papa”


“el Papa a los jóvenes”


“Viacrusis en Copacana”


“El Papa visita una favela”


“el Papa celebra la Eucaristía”


“el Santuario de Aparecida”


“El papa llega a Brasil”


“oración por la paz”

Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar;
porque dando se recibe, olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida .
Amén. 


“Una fe que se proclama, se anuncia y se comparte”

Las catequistas tienen la importante misión de anunciar el Evangelio a los pequeños, a los niños cuyo espíritu, al igual que el de los adultos, está ansioso de encontrar a Dios. En la forma de transmitir este mensaje es en donde debe centrarse la atención para lograr que nuestra catequesis sea cada vez más un anuncio vivo, eficaz y centrado en la presencia de Cristo en la Iglesia.

Para este fin, es indispensable el uso de recursos que beneficien, el que los niños puedan entender más claramente lo que Dios quiere decirles, a través de su Palabra, es decir, a través del mensaje vivo que es Jesucristo: Palabra de Verdad y Amor que ofrece libertad verdadera a los hombres.

Es claro que la Palabra es lo más importante al interior de la Catequesis, sin embargo, el llevar a los niños al encuentro con él requiere del uso de recursos que despierten el interés de los niños.

No se trata de modificar lo que dice el Evangelio, sino de transmitir este mensaje por medio de materiales, actividades, objetos y recursos que permitan al pequeño encontrarse con un Dios cercano a su realidad, para posteriormente poder cumplir la misión de llevar el mensaje de Cristo a su realidad.

Pidamos al Espíritu Santo que guíe nuestra labor catequética, para poder llevar a los niños al encuentro con  Cristo vivo y puedan así anunciar su Evangelio al mundo. Así sea.


“Los 10 mandamientos del Acólito”

1.- Es puntual en todos los actos: reuniones y celebraciones litúrgicas.

2.- Se presenta siempre aseado, tanto en la propia persona como en el vestido y en el calzado. Un acólito se lava las manos antes de la celebración, no se presenta al altar despeinado ni sucio.

3.- Es amable y cortés con todos.

4.- Guarda orden riguroso respecto a los objetos del culto.

5.- Observa silencio en el templo. Evita risas y bromas en lugares y momentos de silencio.

6.- Mantiene limpia su alba y la guarda ordenadamente.

7.- No descuida la oración diaria, la Misa Dominical, la Comunión frecuente y el sacramento de la Reconciliación.

8.- Hace bien su trabajo, con atención, concentración y devoción: no curiosea en el templo ni mira hacia los lados; es prudente y cuidadoso con los utensilios; no hace ruido innecesario con vinajeras u otros objetos y está siempre atento a lo que necesita el sacerdote que preside la Eucaristía.

9.- Estudia y conoce la liturgia de la iglesia: sus signos, ritos y significado. Y así se da cuenta de dónde y cuándo lo necesitan.

10.- Es humilde y sobrio y evita toda forma de ostentación.


“oración a la Santa Cruz de Jerusalen”

¡Santa Cruz de mi Jesús, que expiró para darnos luz, yo te doy mi reverencia, oh preciosa y Santa Cruz!

El camino que nos marques en el mundo seguiremos, que la Cruz siempre abrazados con su signo venceremos.

A tus plantas hoy me encuentro, mi Divino Redentor.

Haz que con santa paciencia, cargue en el mundo mi Cruz.

Oh Dios Omnipotente que sufriste en la Cruz la muerte, para redimirnos de nuestros pecados.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, se mi verdadera luz.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, se mi esperanza.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, derrama en mi alma el bien.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo mal.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, hazme entrar en el camino de la salvación.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de todos los accidentes, temporales y corporales para que pueda adorarte siempre, así como a Jesús Nazareno a quien imploro para que tenga piedad de mí.

Haz que el espíritu maligno visible o invisible huya de mi por todos los siglos de los siglos.

Amén.


“¿demasiado joven?”

“Yo contesté:

“¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy joven y no sé hablar!”. Pero el Señor me dijo: “No digas que eres muy joven. Tú irás a donde yo te mande”  Jeremías 1’6-7

Tomen tiempo para leer el contexto del pasaje, así podrán darse cuenta la dimensión de estas palabras de Jeremías. El pasaje narra con toda claridad que ¡DIOS… LE…HABLA!, y por cierto le da un discurso que con la décima parte cualquiera de nosotros ya tendría vocación para siempre. No especifica como le habló el Señor, si tomamos en cuenta que no eran tiempos de telefonía, televisión, ni redes sociales; o, habrá sido un profeta, o una visión directa. Pero el punto es que este chaval, llamado Jeremías recibe órdenes de primera mano de Aquel al que no se le pueden discutir decisiones y llamados.

Aunque Dios lo sabe todo, y sabía cual iba a ser la respuesta de este jovencito, el resto de la creación no tenía ni idea de lo que iba a salir de la boca de este chiquillo, por lo que tuvo que haber una especie de segundo de silencio incómodo con sabor a corte celestial sorprendida cuando Jeremías se excusa del llamado ofrecido, pues a Dios, se supone, no se le puede responder así. Pero Jeremías demuestra que es joven hasta en esto, responde con toda sinceridad; un poco más y le dice a Dios…”número equivocado”, o bueno, ”mejor llámame otro día con más tiempo”. Cuando hay excusas para no responder, estas se vuelven un deporte, son camaleónicas porque cambian de color según sea la circunstancia, y finalmente cuando no es una cosa, es otra, el miedo es el maestro de las explicaciones convenientes. En este caso la excusa de Jeremías es que es muy joven y que por eso no sabe hablar bien, (cierto es que no mentía, a las pruebas nos remitimos, ¡si así hablaba con Dios!, ¿cómo lo ponemos a hablar con demás?). La respuesta de Dios es al grano: tu excusa no pasa, y punto. Es más, le deja claro: ¡precisamente porque eres joven es que te estoy llamando!. TU EXCUSA… ES MI REQUISITO.

Cada uno revise su propio historial de excusas: es que soy muy joven, es que soy muy viejo, es que apenas empiezo, es que ya casi termino, es mi carácter, es que mi historia, es que…  No es que a Dios no le importe tu excusa, pero es un hecho que no le estorba para amarte y llamarte, y no te estaría llamando si ignorara eso. Como dice una maravillosa frase del Obispo Juan Jose Aguirre que lo resume todo:”Cuando dejé todo por ti…no te hiciste muchas ilusiones”. La misión o vocación a la que Dios te llama es maravillosa e importante, pero más importante que el llamado, es Aquél que te llamó y le da sentido a toda esta aventura, en especial cuando llegan los desiertos y no se siente tan clara su Voz. Sonríe tú también pues no te llaman por bolsa de trabajo, si no porque te aman, y el amor cubrirá el resto de acciones que tu incapacidad no pueda alcanzar. Aquel que llama y te ama, se encargará de todo lo demás.

Fuente:http://tinvalro.macmate.me



“tres canciones – Cambio de hábito”


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“la oración…”


“los cinco defectos de Jesús”

Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria

En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Si hubiera sido yo, le habría contestado: «No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser expiados, al menos, con 20 años de purgatorio». Sin embargo Jesús le responde: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso». Él olvida todos los pecados de aquel hombre. La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: «Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros». Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: «Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado». Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.

Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas

Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros. Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto?. Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo.

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica

Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido». ¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos…Jesús, como conclusión de aquella parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: «Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Cuarto defecto: Jesús es un aventurero

El responsable de publicidad de una compañía o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas. Nada semejante en Jesús. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, está destinada al fracaso. Él promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida. A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».El pasaje evangélico de las bienaventuranzas, verdadero «autorretrato» de Jesús, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo: «Bienaventurados los pobres de espíritu…, bienaventurados los que lloran…, bienaventurados los perseguidos por… la justicia…, bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos». Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos forman parte de aquella bendita asociación de aventureros. ¡Sin dirección, sin teléfono, sin fax…!

Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía

Recordemos la parábola de los obreros de la viña: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco.., y los envió a sus viña». Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno.

Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque -explica-: «¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero?, ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?».

Y nosotros hemos creído en el amor Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos?  ¡ Porque es Amor ¡. El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.

Autor: Monseñor Francisco Xavier Nguyen Van Thuan

 


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“oración de los 5 dedos”


“oración por las vocaciones”

Señor Dios, Padre Celestial, Tu Hijo Jesucristo nos dijo: “La mies es abundante, pero los obreros pocos. Pedid al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Animados por estas enseñanzas, te pedimos que envíes a tu Iglesia, numerosas y santas vocaciones para el sacerdocio, a la vida religiosa y al apostolado laical. Consérvales fieles en su ministerio hasta el fin; y concédeles, por tu Espíritu Santo, un gran amor a Dios y a los hermanos, para que en su ministerio y en su vida busquen solamente tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


“Santísima Trinidad”

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo…Dios, enséñanos a amar.


“ven Espíritu Santo”

Ven, Dios Espíritu Santo
envíanos desde el cielo
tu luz para iluminarnos
Ven ya Padre de los pobres
Luz que penetra en las almas
Dador de los dones

Fuente de todo consuelo
amable Huésped del alma
paz en las horas de duelo
Eres pausa en el trabajo
brisa en un clima de fuego
consuelo en medio del llanto

Ven luz santificadora
y entra hasta el fondo del alma
de los que te adoran
Sin tu inspiración divina
los hombres nada podemos
y el pecado nos domina

Lava nuestras inmundicias
fecunda nuestros desiertos
y cura nuestras heridas

Ven, Dios Espíritu Santo…

Doblega nuestra soberbia
calienta nuestra frialdad
y endereza nuestra senda
Concede a aquellos que ponen
en Ti su fe y su confianza
tus siete sagrados dones

Ven ya, Padre de los pobres…

Danos virtudes y méritos
danos una buena muerte
y contigo el gozo eterno
Ven, ven Espíritu Santo
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor…


“Fiesta de la Ascensión del Señor”

Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


“oración por los niños”

Jesús, Hijo amoroso del Padre, enséñanos a ver tu rostro en los niños que sufren en sus familias, en sus escuelas, en la calle o en sus propios cuerpos; ayúdanos a ayudarte en aquellos niños que necesitan de nuestro cariño, cercanía y alimento. Jesús niño, infunde la paz en nuestros hogares, en nuestros corazones y en todo el mundo.

Amén.


“alma de cristo”

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén


“oración del Buen Pastor”

Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre, fuente de luz, tormenta de fe, que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza, que nos envías a Tu Madre para enamorar nuestros fríos corazones, que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos por las angustias del mundo. 

Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí, juntos queremos seguirte, donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan. 

Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre. 

Nuestras almas sedientas de Tu luz solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre. 

Envíanos Tus Angeles y Tus Santos, consuélanos con su presencia celestial. 

Danos el consuelo infinito de saber que Tu Misericordia ve con ojos agradables nuestro arrepentimiento por tanto error cometido. 

No permitas que bajemos nuestras defensas contra el maligno y sus tentaciones. 

Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes en la entrega a Vos, nuestro Dios. 

Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar a Tu Santo Espíritu en nosotros, para que Tú te hagas cargo de nuestra vida. 

Haznos confiados corderos de Tu rebaño, Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor. Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja. 

No te alejes de nosotros, Señor, perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.

Amén.


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“el tiempo de Dios es perfecto…”


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