-Soliloquios de El Soñante-

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“gracias”

Suenas fuerte, en cada rincón del abismo que es mi alma; eres un rayo de luz ahí donde nadie más puedo reinar, eres esperanza ahí donde tantos y tantas se perdieron, quiero que lo sepas, déjame decirlo una vez más, suenas fuerte en mis adentros, no porque no vaya a haber nada más, sino porque después de ti, todo lo  demás jamás será igual.

Gracias por llegar a mi vida justo a tiempo.

Ciertamente es poco lo que puedo ofrecerte, mírame, apenas mis manos tienen fuerza para tomar a la vida que se viene, pero todo eso que puedo, por poco o insignificante que llegue a ser, lo deseo para ti, que sabes la justa medida de mi corazón, que supiste reinar y venir.


“me sé”

Puede que no encuentre tus besos en libro alguno, puede que por fin entienda que  lo tuyo y lo mío jamás fue algo correcto; puede que se haga demasiado tarde si continúo en este camino, pero llevo el alma abierta en una herida por tu causa, llevo sobre mi espalda aquella noche en que me engañaste, llevo entre mis dedos el sudor que tu espalda me obsequió, llevo tantas cosas en mi mente, que ya no sé dónde comienzo yo y dónde terminas tú;  llevo aún la esperanza de que las palabras fuesen verdad, que no hubieran sido sólo parte de tu trama.

Me sé muy bien triste, me sé ajeno, casi muerto, casi ido, me sé ya agobiado y casi terminado, me sé todo esto por tu culpa, pero quizás, quizás también por la mía. 


“sabes”

¿Sabes? sigo esperando a que un día cualquiera llegues gritando mi nombre a la puerta, como solías hacerlo hace apenas unos veranos, sigo con la esperanza incierta de que un buen día decidas volver a visitarme, que hagas de cuenta que nada sucedió y que me digas al oído “te quiero”, no he podido aguantarme las ganas de irte a buscar en mis sueños, te encontré recostado en ese mismo lugar, bajo aquel castaño, te encontré claro en mis sueños, tan claro como nunca te había podido ver.

No sé bien que me sucede contigo, sólo sé que eres lo mejor de mis días, aunque ya no estés del todo presente, sólo sé que la resignación es parte de mi vida, es parte de esta forma de irla pasando, entre copa y copa, entre una Catedral y la plaza de armas, entre mi soledad y la esperanza de que vuelvas gritando. 


“te necesito aquí”

No necesito demasiadas palabras para decírtelo,  me bastan justo ahora sólo tres: Te necesito aquí… con ellas va toda mi alma en una oración eterna, toda mi vida en un poema que no he terminado de escribir, se van a ti mis suspiros, con la firme esperanza de traerte de vuelta a mí.

No necesito demasiado para necesitarte, sólo saberme tuyo hasta lo hondo de mi alma, sólo saberte ajena, y verme morir al extrañarte de la forma en que lo hago…


Imagen

“José Saramago”


“todas mis esperanzas”

Si me dejas hoy, no habrá ya un mañana para conquistar, si te vas de mi lado no encontraré nada ni nadie que me devuelva la felicidad, si desapareces de mis días no existirá ni un solo motivo para continuar, todos los días serán días de lluvia y tempestad, no existiré a menos que tu decidas volver.

Júrame que aunque te vayas jamás me olvidaras, júrame que volverás y que encontrarás la forma de devolverme la sonrisa y la alegría. Dime que no hay motivos para irte, que el mundo  no importa ya y que todo lo que necesitas lo encuentras hoy mi mirada.

Pues si me dejas ya no tendré un futuro, y existiré aferrado al pasado, si te vas no hallare motivos para disimular mi nostalgia, y si me dejas, contigo se irán todas mis esperanzas…


“fin de vacaciones”

Las vacaciones de semana santa concluyen el día de hoy, y la verdad es que hablar de ellas es algo muy agradable; este receso primaveral fue sumamente especial debido a que tuve la oportunidad de conocer a personas maravillosas y de reencontrarme con viejos amigos, todo ello en el marco de las fiestas litúrgicas de ésta época tan bonita.

Por cuarto año consecutivo tuvimos la oportunidad de recibir la visita de misioneros en Parroquia, y al igual que en años anteriores me correspondió apoyarlos al cumplir su misión en las diferentes comunidades de mi Parroquia, son grandes las enseñanzas que ellos me han dejado y aún más las que he podido ver con un poco de distancia ahora que ellos han vuelto a sus lugares de origen, creo que la más grande de ellas es hacerme consciente de que Dios no se equivoca y que nos envía justo a donde somos necesitados, y que es nuestra responsabilidad responderle con todas nuestras energías, esa respuesta viva que repercute en los demás, es la aspiración más grande que dejan en mi los días santos que ya han pasado.

Además, durante esta última semana tuve la oportunidad de poder encontrarme de nueva cuenta con antiguas amistades que no se ven afectadas por el paso del tiempo, sonrisas y alegrías fueron constancia en estos últimos días del receso primaveral, de la misma forma debí preparar las cuestiones relacionadas con mi muy próxima práctica docente que iniciará el día de mañana con el retorno a clases en mi escuela primaria.

En lo general fueron unas vacaciones excelentes y estoy profundamente agradecido con Dios que me permitió vivirlas de la mejor forma posible para mi, ahora con el comienzo de las clases y la cotidianidad vuelven a encender las esperanzas de ese mejor futuro que lucho por construir día con día.

¡Feliz regreso a clases!


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