-Soliloquios de El Soñante-

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“me confieses”

Si lo debo confesar no tengo problema alguna en hacerlo, sábelo bien: no tengo nada en mente, sólo esta necesidad insensata de ti, sólo estos labios que se muerden por un beso tuyo, y sólo soy eso, un fantasma cuya vida pasó desapercibida, un naufrago que nunca salió del todo del mar, y un poco de lo que tu dejaste detrás de ti.

Soy aquello que ya no quisiste recordar, y un dulce que nunca te agrado, una bebida embriagante cuyo sabor jamás olvidaste, no tengo nada en mis planes, sólo que de un buen día llegues a necesitarme en la justa medida en la que yo te necesito a ti, sólo que te sepas amada a la buena.

Y si es posible, que un día me confieses tu amor con el mismo valor que hoy lo hago yo.


“ten fe”

Solo debes tener fe, si algún día te hago falta, no te preocupes demasiado, aquí siempre estaré, tú sabes dónde puedes encontrarme, sabes muy bien qué es lo que espero y que es lo que siento; el presentimiento de tu corazón te habrá de traer nuevamente a mi; de nuevo una primera vez, como aquella que vivimos junto al mar, con el sol como único testigo, como aquella vez en que te juré mi amor.

Solo es cuestión de no perder la fe, de saberte amada por mí, y de conocerme tan bien como yo te conozco a ti; y si todo vuelve a comenzar, si acaso el comienzo nos toma por sorpresa, no te preocupes, sabré abrirme camino, tal como tú abriste mi corazón, un paraíso no se abandona tan fácilmente, tú eres mi máxima felicidad.


“nadie más entenderá”

Tú me hacías sentir vivo, tú y la ciudad me hacían vivir feliz; y justo ahora, tú has cambiado y nuestra ciudad ya no es la misma, justo ahora, me siento vacío y ajeno, tanto sentimiento y sólo tengo como compañía a un oxidado café. Sé que puede que algún día te encuentre en el transporte público, puede que alguna vez tenga que fingir que no te conozco al verte en brazos de otro, pero aún cuando ya no haya nada entre tú y yo, puedes confiar en que siempre recordaré aquella primera tarde junto frente al mar; siempre serás mía en una forma que jamás nadie más entenderá.


“éste barco se va”

Este barco se hunde, y a un segundo del final, tú te vas, desapareces de mi vida, te difuminas de mis sueños, y contigo se van las esperanzas. Pero no, hoy rescato solo tu sonrisa, rescato del naufragio a esas tardes juntos, el cinema de las 6:00 pm y también al parque de aquella heroica ciudad, rescato del umbral a los ojos que me miraban sin cesar, y a las palabras que tus labios dejaban escapar.

Este barco se va, y con él todo se terminará, todo se irá a un punto del cual no podré rescatarte, hoy solo rescato a eso que me hiciste sentir, al ramo de alcatraces  y a las canciones de bohemia y libertad, rescato a la Luna que nos alumbro la primera noche, donde todo comenzó, rescato a esa mujer de ojos hermosos que se convirtió en los últimos meses en toda mi realidad, por favor no permitas irte sin volverme a mirar.

Este barco morirá, pero no así todo esto que hoy rescato con mis brazos, con mi corazón y mi mente, solo te rescato a ti.


“para ti”

Aseguraría todo el amor de mi corazón por cien mil de tus besos, sonríe, quiero verte feliz una vez más, quiero que te entregues a lo que soy: a ese hombre que nunca soñaste ni pediste.

¿Qué sería de tus promesas sin un mañana?, promete el sol y las estrellas, deja que sea yo el que te obsequie la luna, y vamos a bailar una vez más a la orilla del mar, aunque ambos sepamos que vamos nuevamente a perder; no hace falta la delicadeza, ni la falsedad de una sonrisa histérica, no hacen falta más los errores de ortografía y mucho menos una paz extasiada.

Creo que no entiendes muy bien lo que siento por ti,  no son estériles esferas de cristal, no son notas sin acompañamiento musical, son solo sentimientos que vienen y van a la par que lo hace tu contonear, son solo miradas escurridizas que se me van conforme me vas tomando para ti.


“de barcos”

De sueños construyo esta barca, de barcos de mil formas imprimo mi travesía, de puertos olvidados y nuevos horizontes que se abren en un mañana, de sonrisas y rostros: provisiones que nunca me dejaran, de tormentas e intranquilidades: un sol que siempre vuelve a salir, de un viaje que va siempre hacia delante: los sueños que se convierten en realidad.


“mi último puerto”

Estaba en una mar inmensa, tormentas me persiguieron durante tanto tiempo en esta travesía, vi noches eternas sin luna ni estrellas, he vivido las peores cosas en esta débil barca que es mi corazón; y me creí al borde de un abismo sin fin, condenado a perderme entre las mareas de esa inmensa mar.

Pero tú, llegaste como la hermosa luz de un faro resplandeciente, llegaste a mi vida y tocaste con tu luz a mi corazón, te has vuelto el puerto al que arribo hoy, te has vuelto la alegría de las familias de los marineros que me acompañan, te has vuelto la primera luna que veo en meses, te has vuelto la primera de las sonrisas que obsequio, eres tanto en mi, ahora que mi último puerto para siempre serás…


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