-Soliloquios de El Soñante-

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“te extraño”

Extraño los días contigo, sinceramente no encuentro en mi vida un poco de orden; desde que no estás, no sé si vivo o es tu recuerdo el que vive en mí, no sé si muero o es tu último beso el que me roba la vida aún hoy.

Extraño aquella tarde en la playa, el primer beso, las palomas del parque central, extraño el café de la tarde, amanecer tendidos en el suelo, extraño el sabor de tu cuello, la forma en que decías mi nombre, y extrañándote es como existo, ya no vivo, no vivo sin ti, soy poco menos que una sombra, poco menos que un recuerdo borroso, poco menos que una maldición en tu historia.

Te extraño.


“si supieras”

Y si supieras cuanto muero de ti, cuanto necesito que me mires con esos tus negros ojos, que digas mi nombre con la fuerza que sólo tu diafragma conoce, cuanto te necesito en éstas tardes de Febrero en que la vida parece irse despacito, vagamente encuentro en los cristales de mis lentes imágenes tuyas, pero la realidad es que ya sólo son pedazos de mi nostalgia, pedazos de la melancolía con que vivo.

Ay si supieras que necesito de tu cuerpo para vivir, que necesito tu aliento para respirar, si supieras cómo muero lentamente al no verte más, como me asfixio en mi propia urgencia de ti, y como todos se burlan de mi, “¡Ay de aquel pobre loco que nunca conoció el amor!” dicen todos, pero lo que ellos no saben es que al amor, al amor yo lo cree por primera vez, y lo hice sobre tu alma.


“oración de un desgraciado”

Alguien me dijo un día: en la vida de un desgraciado….como tú… hasta el más pequeño halo de luz merece ser llamado milagro, ¡cuánta razón tenía cuando decidió irse!, cuánto había hecho por mí, y ciertamente sufrí de melancolía, justo se fue cuando yo más necesitaba de algo a que aferrarme, vivía del masoquismo que su recuerdo me provocaba, hasta que tú llegaste a mi vida, y masoquismo dejó de significar lo mismo desde que te conocí; vaya que tienes facilidad para hacer todas las cosas nuevas, vaya que tienes poder para poder curar heridas añejas, vaya que puedes conocer el corazón del hombre: mírame hoy aquí, tal como hace unos cuantos años, en soledad, en nostalgia, quizás aún con un poco de melancolía en la sangre, pero ahora, ahora al menos te tengo a ti mi gran amor; ahora al menos ya no hay miedo, ya no hay más dolor, puede que los recuerdos sigan ahí,  asechando en la oscura noche de mi vida, pero al menos ahora tengo un halo de luz que llamar milagro, al menos ahora, te tengo a ti. Gracias amigo. “así sea”


“nostalgia”

Una noche más; otra que llegas como siempre, tan puntual: vienes y te vas, no sin antes dejar un montón de recuerdos tirados por mi cama, no sin antes hacerme revivir con pena todo aquello que creí haber olvidado entre el primero y el quinto café pero, pero puede que por fortuna ésta sea la noche en que me decida a no dejarte correr, que vaya tras de ti, como un día fui detrás de aquella mujer; y puede que me encuentre a la muerte vestida de blanco, tocando nuevamente a la puerta, puede que me vea a los ojos y se decida por fin a darme ese abrazo que me prometió el día que la conocí, puede que por fortuna también ya no haya ninguna noche más, que cuando vuelvas tan puntual como lo eres, te encuentres ahora tú en completa soledad, acompañada de una bella dama con un sencillo vestido blanco que al verte te prometa un abrazo eterno, tal como me lo prometió a mí…


“contra tu nostalgia”

Creo que podría hacerte muy feliz si me lo permites; ven a mí, mírame a los ojos, toma fuerte mi mano; y di tu nombre, no te detengas, vamos a un lugar que nadie más conoce, a un punto en el cual puedas ver cada trozo de mi alma, puedo ser el mismo aire que entra por a tus pulmones, puedo ser la fuerza que necesitas para continuar, recuerda que siempre estaré dispuesto a conocerte más; eres la máxima de mis aspiraciones, pues el futuro sin ti es solo un esbozo borroso de un sueño que no pudo ser.

Cierto día, cualquiera de éstos, iré a tu encuentro, y llevaré en mí todo el valor que nos hizo falta justo hoy. No me impidas acercarme, no te alejes de mi lado, puede ser que no entiendas que es lo que siento, que es lo que digo; pero ten paciencia, mi amor logrará ganar la batalla contra tu nostalgia.


“último suspiro”

Un último suspiro, tus ojos mirando el horizonte y mi mente volando hacia dónde hoy estas; mírame ahora, tan triste y vacía, tan falsa y distante, mi sonrisa es sólo ya un pedazo roto de cristal y mis ilusiones se tiñen de rojo junto con éste atardecer que me toma a la deriva de eso que pudo ser.

Tus suaves dedos, que tocaban mi cara, y tus labios que un día pobre; tu ausencia que me mata y me disipa, y mi necesidad de ti, que sólo te aleja más y más.

¿Dónde éstas desde aquel último suspiro?


“aquel castaño”

En noches como ésta necesito uno de esos abrazos robados bajo la sombra de aquel castaño; bajo aquella sombra eterna que nos escondía de la luna, en noches como ésta, me siento tan necesitado de ti, tan vació sin tu presencia, tan ausente sin tus besos, tan desierto sin tu vida, me siento ya morir, pero tú no te preocupes, después de todo, desde el principio no esperaba quedarme para siempre en tus días; que el destino te sonría y allá donde vayas que te encuentres con lo mejor de la vida, porque yo aquí estaré muriendo de ti, cada vez que haya noches como ésta.


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