-Soliloquios de El Soñante-

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“justo como ayer y como hoy”

Siempre serás la mujer más bonita que he conocido, siempre añorare los días en que besaba tu frente y tus amigas murmuraban lo mucho que se me notaba cuanto me gustabas, y no te equivoques, siempre te recordaré con una sonrisa. A esos días de cine y plaza, que ya nunca volverán, a esa boda a la que fuimos juntos, y todo eso que siempre estará en mi mente, cuanto no diera por volver a tocarte por lo menos dos segundos, por volver a todo aquello.

Ésta es la última noche que te extraño, lo prometo, el día que decidí dejarte ir sin detenerte me prometí a mi mismo que afrontaría tu ausencia intentando recordarte siempre con alegría, pero a veces, muchas veces me gana la nostalgia, por eso he decidido solo recordarte de vez en cuando, para que tanta melancolía no ahogue mis sueños, solo lo suficiente para poder sonreír cada vez que el mundo se vea solo y triste justo como ayer y como hoy.


“tú”

Solía soñar con nuestro futuro, quería hacerte la mujer más feliz del mundo, quería decirte cada día cosas lindas, quería que fueras lo primero que vieran mis ojos al despertar, y creí que en ti podría encontrar las cosas más maravillosas del mundo, pero tarde me di cuenta de que en realidad tú no estás preparada para mí.

Solía creerme tus mentiras, y solía sonreír cuando en voz baja me decías un te quiero sin sentimientos de verdad, quería con todas mis ganas amarte hasta el final, pero nuestra historia terminó antes de comenzar con aquél café en la plaza, nuestro amor murió sin venir al mundo, porque tú preferiste el pasado a lo que yo con el corazón en las manos te ofrecía.


“el andador de farolas”

Perdimos la última tarde en la plaza, murió el último suspiro de mi alma y aunque quise encontrarte en el olor de la siguiente mañana, la realidad es que te despediste sin mirar lo que detrás de ti dejabas, por ti los domingos jamás volverán a ser lo que fueron, fallecieron las promesas del invierno y aunque en la primavera nos espera una última promesa, dudo que podamos regresar al cielo después de haber visitado el infierno.

Sé que no puedo decirte palabras nuevas, que estas acostumbrada a todo esto, que parece que siempre tengo que decirte lo mismo, pero entiende, es solo que mi alma no sabe cómo explicarte lo que vivo, escúchame y revive conmigo aquella última tarde en el andador de farolas de la plaza…


“como cualquier extraño”

Tan risueña, parece mentira que alguien tan hermosa no encuentre el amor en cualquier lugar, y parece mentira que alguien como yo esté intentando algo contigo; pero no, no es mentira, yo jamás le mentiría a una dama como tu; siempre encontraría la forma de hacer que escucharas la verdad de mis labios, siempre vería la forma para que tú me dijeras lo que en verdad sienta tu alma, y es que en esto de amar y soñar tu sabes mucho  más que yo, yo que solo encuentro en mi  melancolía un motivo para dejar pasar los días, yo que no sé cómo detener tu mundo para que por fin me veas, pero ya es suficiente de no querer decidirme, hoy te encontraré a las 5 en la Plaza, y desde lejos podremos comenzar a contarnos esta historia que no tiene final, hoy te devolveré tanta alegría, tanta vida y tanto amor, todo lo que mi alma cultiva para ese momento mágico en el que deje de ser  para ti como cualquier extraño…


“por la plaza”

Sé que no merezco ni un recuerdo, pero por el amor de Dios ten piedad de mí, tenla por cada día que vivimos juntos, por la esperanza de que las cosas pueden volver a ser lo que fueron, por los besos que en las sombras me obsequiaste temerosa a que el mundo lo supiera, por cada una de las estrellas que logre bajar del cielo para ti, porque tú sabes tan bien como yo que no se dejar de adorarte, no hace falta que lo diga ¿O sí?, creo que puedes volver a verme por la plaza en soledad, acompañado de mis fantasmas, creo que aun puedes ser tú la que siempre desee, que aun puedes ser la princesa risueña que se asoma traviesa por mi ventana, la misma que con engaños endulza mi corazón con agravios fatales de esos tus labios, ¿Puedes aun verme en la plaza? O hace falta que vuelva a pasar 50 inviernos en el mismo lugar como un castigo que mi alma está dispuesta a penar.


“te necesito”

Apuesto que ni siquiera recuerdas el primer día que nos vimos; tengo la certeza de que yo he sido solo alguien más en tu vida, un hombre cuyo nombre no vale la pena ni intentar recordar, sin embargo, pese a todo eso, debo confesarte que yo aun recuerdo la primera vez, tu sonrisa y tu blusa verde, la plaza desierta y las pocas personas que en ese momento estaban con nosotros, claro que lo recuerdo, recuerdo tu primera mirada sobre mi faz y tus primeros silencios.

No me preguntes porque lo recuerdo, es simplemente que desde el primer momento que te vi supe que debía ser de ti, tan tuyo como lo es la inmensidad que te rodea, y ahora mismo solo pienso en como acercarme, en cómo hablarte, en como sonreírte, en cómo lograr que de una vez y para siempre te fijes en mí, porque no puedo pensar en nada más que seas tú y tu belleza, en la fuerza con la que dices mi nombre y en lo fuerte que late mi corazón cada vez que nuestros andares se atraviesan. Mira hermosa que hoy más que nunca te necesito.


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