-Soliloquios de El Soñante-

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“Ven a mí”

Y ésta noche, sólo me acompaña una canción sin letra, un sueño sin una vida dónde vivirse, me acompañan después del bullicio, una taza de café oxidado y un poco de sal para las lágrimas de aquella princesa que suele venir por las noches, me acompañan sólo un suspiro que no supe entregar, y un par de manos que jamás aprendieron a tomarse; me acompañan en ésta mi alcoba, en dónde jamás ha reinado otra que no sea la eterna soledad.

Y tú no me acompañas más, porque decidiste irte por ahí, no creíste en mis palabras, te convertiste sólo en un recuerdo doloroso; y ahora soy yo quien ésta nuevamente en completa soledad; cómo quisiera volverte a ver, cómo desearía que un día de éstos llegarás sin ningún aviso y de una forma inesperada.

¡Ven a mi serena libertad!, ven y libérame de la eterna soledad, ven a mi no tardes más que sin ti me muero sin morir, y vivo siendo solo una sombra de lo que fui.


“no me iré”

Sería perfecto poder darte un beso nuevo, obsequiarte estos labios que se mueren por probarte; estos ojos que desde que te vi jamás han dejado de buscarte, y así comenzar a ser algo más que dos simples conocidos.

Eres perfecta mujer, tan bella y tan bonita que ninguna otra se puede comparar contigo, deberías saberlo ya, me tienes loco, me tienes ya al borde de la vida eterna, con un guiño me elevas al paraíso y con tu perfume me llevas al éxtasis más perfecto.

Complemento idóneo de mis tardes, cumples con todos los requisitos para ser la princesa perfecta, y no tengo ninguna duda de que yo por ti la misma vida daría, me pides tiempo y paciencia, yo te entregaría todo el mundo si fuese necesario, pero por hoy solo te prometo que no me iré de aquí…


“que dulce eres”

Es tan fácil encontrar letras de canciones para ti;  que todos los autores viven del amor es una verdad, pero que ese amor es el mismo que tú me haces sentir es hoy un sueño hecho realidad,  tú convertiste en sal todo el temor a encontrarme cara a cara con la soledad, has sido culpable de que yo no pueda dejar de sonreír, sobre ti recae la pena de haberme sacado de la oscuridad, de haberme llevado a la luz eterna de lo que hoy es nuestro amor.

Eres  una princesa hermosa, eres una mujer bonita, eres una pintura única, eres un poema nuevo, eres una canción repetida que no se desgasta, y una historia cuyo final nadie ha conocido hasta ahora, eres el amor que encontré en un lugar desolado, eres la alegría que arriba a mi alma con cada segundo que pasa en tu cercanía, eres la vida que corre velozmente por mis venas, eres la amistad añejada por el tiempo que ahora tiene un mejor sabor que ayer, eres la brisa del mar en una tarde de verano y mi consuelo de los tiempos pasados, amor que dulce eres…


“un punto ciego”

Me he vuelto tan solo palabras vacías, sin un motivo ni un fin; he sido ya aquello que decidí ignorar, un punto ciego al cual jamás notaras, una ola más del mar, un grano en tu playa, una nube oscura en un día de lluvia  y una estrella en la vía láctea, dejando atrás mi propia vida he ido todo este tiempo en pos de ti, nada en este mundo vale tanto como tú, y todo por tus besos, me he vuelto ya tan solo olvidos descuidados de algún poeta enamorado, rimas que vienen y van, solo tú tienes la llave mi mundo, solo tú princesa de charol y luz, solo tú podrías decirme adiós y aún así seguiría tu camino por todas mis vidas, volviéndome un fantasma que nadie ve, una mirada clavada en la pared, una rosa de abril, una mañana fría de primavera, te seguiría siendo mil y una cosas, cosas que no sueles notar, pero que al igual que yo, siempre ahí estarán…


“por la plaza”

Sé que no merezco ni un recuerdo, pero por el amor de Dios ten piedad de mí, tenla por cada día que vivimos juntos, por la esperanza de que las cosas pueden volver a ser lo que fueron, por los besos que en las sombras me obsequiaste temerosa a que el mundo lo supiera, por cada una de las estrellas que logre bajar del cielo para ti, porque tú sabes tan bien como yo que no se dejar de adorarte, no hace falta que lo diga ¿O sí?, creo que puedes volver a verme por la plaza en soledad, acompañado de mis fantasmas, creo que aun puedes ser tú la que siempre desee, que aun puedes ser la princesa risueña que se asoma traviesa por mi ventana, la misma que con engaños endulza mi corazón con agravios fatales de esos tus labios, ¿Puedes aun verme en la plaza? O hace falta que vuelva a pasar 50 inviernos en el mismo lugar como un castigo que mi alma está dispuesta a penar.


“no es tan difícil”

¿Sabes? Eres para mí como una artesanía popular, un alebrije con el que recuerdo haber platicado en uno que otro sueño, tan sincera que tu verdad me sabe a pecado, pero tan dulce que debo reconocer que tu veneno es mortal, una dulce oblea cubierta de amor, todo lo que puede pedir un soñador como yo. No eres princesa ni una hermosa flor, esos títulos hoy ya se los dan a cualquiera, no, tu eres el aroma que me cautiva en el verano, el rocío que me acaricia en la primavera, el primero de los motivos para recibir al otoño y las dulces mañanas del invierno.

Si, sé que a veces exagero, y que casi siempre soy imposible de entender, pero léeme con atención y veras que nada es tan difícil como parece, ¿Qué si te quiero? Sí, yo te quiero con la misma fuerza con que me piensas cada día, ¿Qué si te necesito? Claro que te necesito quizás no como al aire que respiro para no exagerar pero si como la dulce paz que a mi alma de tranquilidad, ¿Qué si te amo?, Amor es lo primero que me viene a la mente cada vez que te saludo y amor es el ultimo pensamiento en mi cabeza  cada vez que te extraño. ¿Lo ves?, no es tan difícil si me das espacio y me dejas expresarme, no es tan difícil si te decides solo a intentarlo…


“no más mis manos”

Tome tu mano y tu de una forma lenta te alejaste, intentando que yo no notará que ya no te era cómodo que yo te tocara frente a la gente, que quizás tu corazón ya había comenzado a amarlo y que era yo el que había perdido tu cariño; tu mirada no fue la misma después de aquel lejano día cuando a la distancia me decías que me querías y que me necesitabas, y yo no supe cómo reaccionar, cuando deje que la cobardía tomara el poder de mis palabras y nervioso no pude hacer más que observar como por mí tus ilusiones se rompían.

Jamás fue un secreto que él te amaba desde antes de que yo te conociera y tampoco lo es que el haya ganado gracias a mis errores, siempre fui un caballero mediocre, poca cosa para tu una princesa tan hermosa, siempre fui un mozo cuya armadura se oxido en batallas que jamás vio, y tú siempre seguirás siendo la maravillosa mujer que un día sin permiso llego, pero ahora, ahora son sus manos las que te toman y no más las mías.


“me hizo amarte”

Y te vi, caminando por la plaza en total soledad, pero con una sonrisa colgada de tu rostro, en tu pecho brillaba una estrella, enredadas en el pelo llevabas pequeñas luciérnagas, un vestido azul con zapatillas de cristal, una bolsa llena de secretos y en tu espalda un reloj sin funcionar, y con unos ojos con la profundidad del mar, eras tanto para mí que no hizo falta que me dijeras una sola palabra, fue solo tu presencia en mi mundo lo que me hizo amarte desde el primer momento hasta el final.


“perdona los pequeños detalles”

Enamorado de ese par de ojos que tienes debajo de tus cejas, viviendo un cuento eterno en el que tú eres mi princesa y yo el plebeyo que finge ser un príncipe de algún color, escribiéndote tantas cartas a la luz de las velas que se consumen por el fuego como mi corazón por la sed de tu amor.

Estoy creyéndome cada una de las mentiras que tejo con mi ansiedad, estoy diciéndole a todos que tu estas la mitad de enamorada de lo que yo lo estoy por ti, y estoy tan sediento que podría ahogarme en mis deseos, pero la esperanza es mi espada y mis anhelos son mi escudo, sé que podría vencer a cualquier dragón con ellos por ti, y sé que aun cuando en mis venas no corra más que sangre roja tú podrías disculpar esos pequeños detalles.


“vengo de lejos”

Venido desde lejanos lugares he llegado hasta aquí tan solo para conocerte, tu leyenda ha viajado por muchos países y por muchos mundos, desde la distancia me has conquistado; “la princesa de todo lo que ves” me dijeron la primera vez que pregunte por ti y la última vez que me cuestionaron acerca de ti yo respondí, “la reina de aquello que no puedes creer”;  eres emperatriz de mi corazón, la que decide mis caminos y aquella que siempre puede elegir.

He venido desde muy lejanos sitios, pasando por  toda clase de paramos y conociendo a tantas otras jamás pude ver a nadie que se comparara a ti, nadie tan perfecta, tan única, tan hermosa, tan vistosa, tan grande, tan idónea, tan loable y tan maravillosa, por ti valió la pena perderme de mi vida, valió la pena viajar debajo de la lluvia y el sol con la esperanza de encontrarte y hoy que estas aquí no puedo más que dejarme llevar por ti.


“ven, acércate”

Ven, acércate…

No habrán preguntas ni tampoco otros momentos, tan solo tu cercanía que me trae tanta paz y serenidad; solo acércate y vuélveme a abrazar, con esa bondad que a todos mis sueños hace volar, qué más da que no pueda ni mencionar palabra con tenerte cerca, qué más da que no quiera ni interrumpir tu mirada y la mía en complicidad…

Ven, acércate…

Déjame tus labios comenzar a besar, y perderme por toda una eternidad en ellos, que el tiempo se apresure a pasar total contigo eso me da igual, porque tú haces que el tiempo deje de existir, lo despojas de su corona y tomas su lugar, eres la reina de mi existencia, coronas cada momento, cada segundo de ti es todo un remolino en mi; haces tanto en tantas cosas que sin ti yo dejaría de vivir…

Ven, acércate…

Sé que guardas esa sonrisa solo para mí, y que en tu pecho hay un lugar que es solo para mí, no lo niegues  más  como lo acepto hoy yo, decídete a comenzar y solo acércate…


“de Garrimol y Amira”

- ¿Y lo que contiene esa botella lo hará? –Pregunto la princesa-

- ¡Claro! No tienes porque temer –Respondió el mago con una sonrisa burlona- Solo debes cumplir con el trato que tenemos, su amor por la joya brillante que llevas en el pecho.

- Esta bien –Dijo la princesa comenzando a desprender su dije-  La joya brillante que llevo en el pecho por el amor de él.

- No, no. Primero toma la botella, comprueba lo que te digo y después me pagaras –Le dijo el mago dándole la pequeña botella en sus manos.-

-Gracias, en verdad muchas gracias –Expreso la princesa con una sonrisa inocente en su rostro-

 

Después el mago desapareció como había venido, y la princesa utilizo esa pócima como él le había indicado, y así logro enamorar a aquel campesino que cuidaba de sus rosas, aunque la realidad era que ese hombre siempre había estado enamorado de ella, pero jamás se había atrevido a decírselo.

Pudieron vivir una época feliz con un amor a escondidas, pero tan pronto como las personas que los rodeaban comenzaron a enterarse de su secreto, todo comenzó a complicárseles. Los problemas llegaron, y la tempestad golpeo fuerte su puerta hasta que cierto día el mago volvió a aparecerse frente a la princesa.

 

– Yo he cumplido, ya tienes a tu amado y ahora vengo a cobrar mi justa recompensa –Dijo el mago-

-No esperaba que llegaras tan pronto, aun no me desposo con él y la verdad es que los problemas nos asechan, ¡por favor!, te pido que nos ayudes, que hagas algo para que podamos ser felices en verdad –Le rogo la princesa-

- Lo siento mucho, tú me pediste aquel día que él se enamorara de ti, y yo lo hice, te di aquella botella, ya las usado y ahora solo te toca pagarme por mis servicios –Le respondió seriamente el mago-

-Está bien, ahora mismo te daré la joya brillante de mi pecho para que pueda comenzar a buscar la felicidad que tú no puedes darme –Dijo la princesa comenzando a desprender su dije-

- ¡No!, esa joya no me sirve de nada, yo quiero la joya brillante de tu pecho –Acto seguido, el mago se lanzo sobre la princesa y lanzando un hechizo metió su mano debajo del corsé que sujetaba su figura, traspasando su piel, tomo entre sus dedos su corazón y arrancándoselo se alejo-

 

La princesa quedo petrificada al instante, ella había obtenido a su amor y el mago también había tenido su recompensa. Esa joya brillante que ya no luciría más en el pecho de la niña sino en el bastón del mago.


“tú eres”

Lo que me haces vivir, me ha de hacer inmortal, tú esta molécula de amor que se anido en mi corazón, tú mi Luna el satélite que pasa cada noche por mi ventana, tú mi destino el camino que gustoso recorro hasta mi muerte, tú la reina de mi alma cuya potestad no conoce fin, tú mi espera eterna la que me fortalece y no me deja caer, tú eres todo en mi.

Lo que me has hecho sentir, no se comparada con nada más en este  mundo, tú el invierno que espero con ansias, tú el amanecer que redime todas mis nocturnas culpas, y tú todo esto que soy yo, tu eterno esclavo, tu eterno amante, tu eterno enamorado, tu eterno en todo y para todos. Solo déjame hacerte feliz.


“loco de ti”

No puedo contenerme más hoy necesito gritarle al mundo cuando te necesito, decirle que eres todo lo que pude pedir, que mantienes la calma en mi apresurada vida y que eres lo que hace latir mi corazón como si no hubiera un segundo más después de ti, deseo poder decirte tantas cosas con estos labios que arden por ti, pero solo un poco más de amor y podría hacerte sentir inmortal;  todo el mundo me recuerda a ti, y me dice que vamos bien; yo no lo sé, quizás puede que haya cometido algún error, y te pido perdón si alguna vez te hice sentir mal, debes saber que no lo hice a propósito es solo que me pones como un loco, y que contigo mis sentimientos afloran sin yo poder controlarlos, me haces ser tan natural que tengo miedo de asustarte con mis palabras de amor y verdad, solo un poco más de amor y podría hacerte verdaderamente inmortal.

No puedo detenerme, necesito tenerte en mis brazos y poder volar contigo, un poco más de amor y podría hacerte un cuadro con las estrellas y dejarte para siempre plasmada en el techo del mundo, podría recorrer miles de caminos con tal de volver a ti, traería desde lejos cada cosa que me hace pensar en ti; pondría el mundo entero a tus pies tal como lo estoy yo.


“cielo sin estrellas”

Te asomaste por tu balcón y con tu sola mirada cayeron del cielo todas y cada una de las estrellas, vinieron a la tierra en tu búsqueda pero chocaron contra tu indiferencia; de todas ellas solo una pude atrapar entre mis manos, la misma que ahora presumo en mi pecho y la misma que lo mantiene ardiente por ti.

Cuantas noches pase observando el oscuro cielo del que tú hiciste caer todas las estrellas, pero ahora es aun más maravilloso el espectáculo, la Luna te alumbra y ella hace que te veas todavía más bella y perfecta; mi princesa de Luna que cantas en tu soledad incapaz de voltearme a mirar y ver en mis ojos cuanto ya te necesito desde la primera vez que te vi, cuando te amo desde que en mis sueños te encontré, cuánto tiempo pase esperando por ti y cuantos siglos seguiré estando aquí, viéndote desde el suelo donde jamás estarás…


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