-Soliloquios de El Soñante-

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“último suspiro”

Un último suspiro, tus ojos mirando el horizonte y mi mente volando hacia dónde hoy estas; mírame ahora, tan triste y vacía, tan falsa y distante, mi sonrisa es sólo ya un pedazo roto de cristal y mis ilusiones se tiñen de rojo junto con éste atardecer que me toma a la deriva de eso que pudo ser.

Tus suaves dedos, que tocaban mi cara, y tus labios que un día pobre; tu ausencia que me mata y me disipa, y mi necesidad de ti, que sólo te aleja más y más.

¿Dónde éstas desde aquel último suspiro?


“aquel castaño”

En noches como ésta necesito uno de esos abrazos robados bajo la sombra de aquel castaño; bajo aquella sombra eterna que nos escondía de la luna, en noches como ésta, me siento tan necesitado de ti, tan vació sin tu presencia, tan ausente sin tus besos, tan desierto sin tu vida, me siento ya morir, pero tú no te preocupes, después de todo, desde el principio no esperaba quedarme para siempre en tus días; que el destino te sonría y allá donde vayas que te encuentres con lo mejor de la vida, porque yo aquí estaré muriendo de ti, cada vez que haya noches como ésta.


“sin ti”

Solíamos salir a caminar, solíamos encontrarnos cada tarde al momento en que el sol comenzaba a morir, y siempre creí que así seriamos toda la vida, y mírame, hoy me resigno a seguir saliendo en soledad, a no volverte a encontrar, a saberte ajena, a saberme triste y casi muerto. Mírame hoy, tan triste y distante del mundo que te di, ese mundo que ya no existe más para mí.

Dime donde ha quedado todo, donde dejaste olvidado mi amor, en que brazos entregaste tu corazón, en cual cuarto sellaste mi triste camino, no entiendo porque lo hiciste, jamás preví tu traición, siempre te creí, contigo siempre fui feliz, y sin ti hoy no soy más que un fantasma que no consigue volver a vivir.


“todas mis esperanzas”

Si me dejas hoy, no habrá ya un mañana para conquistar, si te vas de mi lado no encontraré nada ni nadie que me devuelva la felicidad, si desapareces de mis días no existirá ni un solo motivo para continuar, todos los días serán días de lluvia y tempestad, no existiré a menos que tu decidas volver.

Júrame que aunque te vayas jamás me olvidaras, júrame que volverás y que encontrarás la forma de devolverme la sonrisa y la alegría. Dime que no hay motivos para irte, que el mundo  no importa ya y que todo lo que necesitas lo encuentras hoy mi mirada.

Pues si me dejas ya no tendré un futuro, y existiré aferrado al pasado, si te vas no hallare motivos para disimular mi nostalgia, y si me dejas, contigo se irán todas mis esperanzas…


“ya no”

Hoy me queda un solo destino, olvidarte y dejar atrás todo lo nuestro, hoy solo me queda escuchar las mismas canciones una y otra vez, hoy solo me queda odiar los alcatraces y ansiar que ya no florezcan las margaritas, solo me queda el último susurro, el de la despedida sin un hasta luego; hoy solo me resta llanto y perdición, mis manos están cansadas de tu carga, mis pies ya no añoran tu camino, y mi alma se entrega al diablo en esta noche de otoño, para que así pueda yo olvidar lo que nunca ha sido, ni fue, ni es ni será…

Ya no tengo más esperanzas, ya no me quedan ni un solo sueño, ya he perdido aquello que llamaban inocencia, mi sonrisa se ha ido de mi rostro, y mis lagrimas no cesan de rodar por mis mejillas…


“mis últimos años”

Mis ojos te obsequian hoy lágrimas que no mereces, mis labios desean los tuyos como el sol desea poder volver a ver a la Luna, y sé que tú me olvidas en brazos de otra mientras yo sigo aquí, viviendo pegada a mi almohada, durmiendo para vivir, soñando para recordarte y despertando solo para llorar.

Mis manos añoran los días cuando tus dedos jugueteaban con ellas, mi alma extraña las noches cuando la tuya se le unía para cantarle odas eternas a las estrellas, y yo sigo extrañándote a pesar de las décadas que han pasado desde que no éstas.

Paso estos últimos años de mi vida pensándote eternamente, extrañándote cada vez más cerca de la muerte y cuando el hacedor decida llamarme a su presencia sé que mi último suspiro será tu nombre en un grito que espero llegue hasta ti…


“sigues”

Me pregunto si quizás hoy piensas en mí, si acaso mi nombre aparece por tu mente, o si ya solo un fantasma de tu pasado, si llevas en tu pulso ese decario que un día te di o si ya lo has olvidado sobre tu buro.

Deberías saber que cada vez que voy por la calle me encuentro por tu recuerdo en cualquier lugar, deberías saber que no respiro por estar esperando a que me devuelvas una de mis llamadas; deberías saber que nunca jamás podré superarte, que desde esa única noche te clavaste en mi terco corazón, que llevo tus brazos tatuados en mi espalda y el olor de tu pelo entre mis dedos.

Eso lo deberías saber ya, pero tú jamás sabes nada de mí, continuas con tu vida como si aquella vigilia jamás hubiera existido, como si la playa no nos hubiera acompañado, como si las palomas jamás hubieran viajado desde lejos, como si el cielo no se hubiese teñido de rojo sobre los dos, sigues con lo que dices es tú vida mientras yo, continúo preguntándome a diario por ti…


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