-Soliloquios de El Soñante-

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“dueles”

Claro que dueles, claro que sigues presente, y continúas siendo la misma pregunta sin respuesta. Te di todo lo que no sabía que tenía, y tú, tú te lo llevaste hacía un punto en el que no sé cómo encontrarte.

Me dueles como una herida que no cierra, como un recuerdo que no se borra, como un sentimiento que no se apaga del todo. Me dueles pero te sigo queriendo, tal como la primera vez.


“seré breve”

Ven…


“para siempre”

Una tarde, y mi acostumbrada propuesta: “¿Qué te parece si tomamos un café? Paso por ti, en el mismo lugar, a la misma hora, con tu vestido azul y mi filipina palo de rosa”, una puerta que se abre, diez mil sueños que se cumplen.

Y te conté un par de mis amaneceres, en tus manos el sol parece un poco más opaco, es quizás que la luz de tus ojos le quita belleza, me contaste un poco de tu vida, nada que no supiera ya, pero oírlo de tu boca es un completo delirio.

El café es algo mágico en tu compañía, la tarde es demasiado efímera cuando estás tú, si al final no puedo despedirme, es porque quisiera que ésto durara para siempre.


“tu ruiseñor”

Gracias a ti la sonrisa no me abandona, y es que resulta muy sencillo ser feliz cuando estoy contigo. Si te doy mi paz y tranquilidad es sólo porque tú me has dado nueva vida, y no tengo con qué pagar tan gran regalo.

Dame tu mirada, y acompáñame nuevamente a tomar un café por la tarde,  ya amo el aroma de tabaco que despide tu ropa, y ya amo la forma en que dices mi nombre, la fuerza con que vibro en tu voz.

Y ser tu ruiseñor por una eternidad o dos, que al fin de cuentas, sea de día o sea de noche, siempre sabré estar para ti, y siempre podrás venir a mí.


“no podremos”

Un buen día iré corriendo a buscarte, en aquella casa de la que dijiste “será nuestra”, y al encontrarte, sin importar cuánto me tome hacerlo, me dedicaré a besar cada lunar de tu cuerpo hasta el final de los tiempos, a decir que eres lo más precioso en mi vida, que estoy profundamente agradecido con Dios por haberte traído como luz en medio de tinieblas, de las tinieblas de mi vida.

Porque me sé tuyo completo, no sé dónde estuviste éstos 22 años, pero ahora que te he encontrado, difícilmente dejaré que desaparezcas tan fácilmente, porque quiero hacer de lo nuestro una historia que se cuente de generación en generación como un ejemplo de amor, y que para siempre, como todo el mundo, tú recuerdes cómo es que esa tarde la vida me llevó a ti, como me viste subiendo aquellas escaleras, como sonreíste sin darte cuenta al volverme a ver, por fin, al vernos nuevamente por primera vez.

No podrán jamás olvidarse de nosotros, no podré jamás borrarte de mi historia, no podrás jamás abandonar la seguridad de mis brazos, no podremos dejar de ser esto.


“sabes”

¿Sabes? sigo esperando a que un día cualquiera llegues gritando mi nombre a la puerta, como solías hacerlo hace apenas unos veranos, sigo con la esperanza incierta de que un buen día decidas volver a visitarme, que hagas de cuenta que nada sucedió y que me digas al oído “te quiero”, no he podido aguantarme las ganas de irte a buscar en mis sueños, te encontré recostado en ese mismo lugar, bajo aquel castaño, te encontré claro en mis sueños, tan claro como nunca te había podido ver.

No sé bien que me sucede contigo, sólo sé que eres lo mejor de mis días, aunque ya no estés del todo presente, sólo sé que la resignación es parte de mi vida, es parte de esta forma de irla pasando, entre copa y copa, entre una Catedral y la plaza de armas, entre mi soledad y la esperanza de que vuelvas gritando. 


“algo suena”

Suena tu último beso en el espacio sideral de mis adentros, suenan tus reclamos de siempre, las eternas pláticas del pórtico, suenan hasta tus despedidas, y sueno yo al verte partir, mis lágrimas tienen un sonido muy particular, mis lágrimas ya no ruedan más en silencio, el mutis de tu vida partió en dos el de la mía, desde ahora y para siempre algo habrá en mí de sonar; puede que sea tu primer “te quiero”, puede que sea la clara noche que acompaña a mis despreocupados sueños, puede que sean las primaveras que crecieron sin tus violetas o los inviernos que aparecieron sin avisar y sin dejar crecer mi alcatraces, puede que sea simplemente yo llorando tu huída, pero sólo sé que ese sonido habrá de alcanzarte, allá a dónde vayas tú…


“contigo”

¿Qué he de decirte? Tus ojos desnudan mi alma, me dejan indefenso, me dejan sin sentido alguno: más que el de amarte hasta el límite, ninguno otro más que el de hacer que llegues a necesitarme, que llegues a ver lo que nadie más vio en mí; porque sólo así podría yo seguir viviendo, sólo así podría yo acercarme a la inmortalidad.

Contigo no existen mentiras, sólo la pura y llana verdad, sólo esta necesidad irreverente de que vengas a mí, que me abraces, que beses mi frente, y me veas a los ojos, que me digas de mil maneras diferentes con tu mirada aquello que aún callan nuestras bocas.


“sólo espero”

Me dijo: “te quiero”, y me sentí el hombre más feliz sobre la faz del mundo, un peregrino itinerante mi corazón había por fin encontrado su patria en aquel precioso ser y me sabía afortunado porque esa patria abría sus brazos de par en par para recibirme.

Y así me dijo: “te necesito”, un dulce susurro que se clavó en mi alma, sus ojos un par de estrellas perdidas que por fin habían encontrado su lugar en mi mirada, y ella sabía que no iban a haber más noches sin estrellas, no más tormentas en el horizonte.

Pero hoy, sólo espero que esas palabras se repitan como en aquellas ocasiones, que un día la necesidad de vernos sea tan grande que no se conforme con una llamada telefónica, que nos veamos al día siguiente, en la misma esquina, en aquel mismo parque, bajo ese mismo árbol que solía ver como dos adolescentes de enamoraban mutuamente, con mucho más que un “te quiero” y un “te necesito”.


“hasta ese momento”

¿Hasta cuándo dejaré de quererte?

Hasta que te canses de mi, hasta que te aburra mi plática egoísta, hasta que veas en mis ojos que nunca he podido sentir verdadero amor; hasta que creas lo que el mundo dice de mí, y te decidas a alejarte tal y como viniste, dejaré de quererte hasta que el sol se despierte de mal humor y se oculte a los delincuentes, hasta que pueda recordarte sin dolor y tú me desprecies con todas tus fuerzas.

Hasta que otros hombres tomen mi sitio, y otras mujeres tomen el tuyo; hasta que el final se haga presente y el mañana deje de importar, hasta que por fin te desveles esperándome y yo pueda vivir la noche sin pensarte, hasta ese justo momento, dejaré yo de adorarte.


“yo sigo aquí”

Ah sí supieras, cuantas veces he soñado contigo, cuantas veces he vuelto a la playa donde nos quisimos, cuantas veces me he quedado sin que decir cuando nuestras amistades me preguntan por ti.

Yo sigo aquí, extrañándote cada día a morir, viviéndote aunque ya no estés más en mis días, respirando lo que quedo de tu perfume en mi almohada, y queriéndote como nadie más lo ha siquiera soñado.


“creo”

A pesar de todo, hoy aún creo en ti: aún me haces sentir aquello que ninguna otra mujer puede hacer, tú conoces muy bien cada parte de mí, cada parte de mi esencia, cada parte de mi corazón, y no temo nada si estoy junto a ti, y no le debo nada a la vida si tú permaneces en mí.

No tengo nada más porque vivir, yo creo en ti, en cada una de tus palabras, en cada uno de tus gestos, y si tu puedes nuevamente decirme un te quiero en silencio, yo tendré todo el tiempo del mundo para ti.

Ya nada es mentira, nada tiene falsedad, mis ojos hoy miran directamente a los tuyos, y mis labios solo piden el rose de los tuyos, creo en ti, cree ahora tú en mí.


“tú”

Solía soñar con nuestro futuro, quería hacerte la mujer más feliz del mundo, quería decirte cada día cosas lindas, quería que fueras lo primero que vieran mis ojos al despertar, y creí que en ti podría encontrar las cosas más maravillosas del mundo, pero tarde me di cuenta de que en realidad tú no estás preparada para mí.

Solía creerme tus mentiras, y solía sonreír cuando en voz baja me decías un te quiero sin sentimientos de verdad, quería con todas mis ganas amarte hasta el final, pero nuestra historia terminó antes de comenzar con aquél café en la plaza, nuestro amor murió sin venir al mundo, porque tú preferiste el pasado a lo que yo con el corazón en las manos te ofrecía.


“nada me hace dudar”

No existe nada que me haga dudar de lo mucho que te quiero; no necesito ninguna razón más que tus dulces pasteles, no hace falta que veas hacía atrás y mucho menos que yo vuelva a pasar frente a ti por primera vez, date cuenta de cuánto es lo que siento, de cuánto es lo que espero, todo de ti.

Te necesito más de lo que puedes llegar a comprende, te requiero en mi vida, en mis segundos, en la playa jugando con mi cabello, en mis tardes tomándote un café frío conmigo, te necesito y hoy nada me hace dudar.


“prometo”

El día de hoy aparecerás en mi oración nocturna, no dudo que debo agradecerle por tenerte a ti en mis días, el día de hoy mi voz será un ruego callado, y tus ojos la llave de mi corazón, solo por hoy prometo no decirle a nadie lo mucho que te quiero para no hacer sonrojar tus mejillas, sé que hoy habré  de encontrarte cara a cara por las avenidas de esta ciudad.

Abrázame, y hazlo una vez más, siempre temo el perder un segundo más, siempre deseo que todos los días sean como hoy, que nos encontremos y nos amemos sin importarnos todos los demás, que todos los días de la semana, de domingo a domingo te pueda respirar, que no importando si sea Abril u Octubre tu me sonrías con la misma inocencia de nuestra primera cita.

¿Qué tal si por un momento te olvidas del resto del mundo?, ¿Qué tal si por solo un momento me dejas entrar en tu corazón? Prometo no intentar salir jamás…


“fechado en la tarde del 20 de Febrero del 2012″

¿Qué es lo que quisiera? Irónicamente en este momento no lo sé; creo que puedo pedirle al universo que conspire y que nos volvamos a ver en alguna otra vida, y que en esa vez pueda conseguir tu amor más rápido, quisiera poder escribir el verso más hermoso del mundo y dártelo en un pedazo de mi alma, que al leerlo te enamores instantáneamente de mi, que tu corazón se tiña de azul y que se convierta para siempre en mi cielo, quizás quisiera quizás poder olvidarte, poder arrancarte de esta historia mal contada, quisiera no haber llegado temprano a aquella primera vez, aunque en realidad si algo sé es que eso no es lo que quisiera.

Pero si quisiera poder tomar tu mano y llevarte a volar hacia mi pasado, que vieras la soledad que ha estado conmigo las últimas semanas, los últimos años, y que al verla te des por enterada de que si ella ya no está más en mis días es porque en una noche de luna clara llegaste tú, junto con el rocío nocturno de un otoño, quisiera tener más paciencia para ti, y dejar que las cosas se vayan dando de una manera más lenta, encontrar el momento perfecto para unirnos en un beso, y que con ese beso no desees alejarte nunca más de mí, quizás quisiera ser menos terco, convencerme de que tú no eres para mi, y decirle al mundo que en mi corazón hay espacio para una historia más, pero no, eso no es lo que yo quisiera, en realidad solo quisiera poder mostrarte un rostro nuevo, que veas todo lo que nadie más ha podido ver de mi, y que con ese rostro logré arrancarte algún suspiro guardado entre los cajones de tu corazón.

Quisiera, que hoy fuese un día alegré; que hoy pudiera decirte mi amor, que pudiera abrazarte fuertemente y que no hubiese más temor a lo que vendrá, pero la vida a veces se encarga de detener nuestra marcha, de hacernos ver que todo va a su ritmo y no todo se da como uno lo desea, aún así, hoy estoy más que nunca dispuesto a demostrarle a esa misma vida, que yo por ti seguiré esperando, así sea una semana o un tiempo sin fin, que todo en ti me encanta, y que siempre serás la mujer bonita que me arranco un suspiro de mi seco corazón en la noche del 23 de Octubre, y que siempre será así..


“y así volar”

Me encantaría ser libre: de la mirada de los demás, de aquello que diga mi mamá, de los silencios incómodos y de lo que opine nuestra sociedad, me gustaría que me miraras profundo a los ojos y me dijeras en secreto un “te quiero” que abriese aquello que aún está por abrir, que pudiésemos ser verdaderamente libres como el viento en  nuestras ventanas.

Y así volar, encontrar abierta la ventana de tu habitación, ser el viento que entre hasta ti, abrir luego la puerta de tus sueños y cubrirte con mis brazos, darte un beso que te haga suspirar, y entregarte después el resto de mi alma, todo el resto que de ella quede…


“la última herida”

Puede que el tiempo no nos alcance,  que sea demasiado pronto para pedirte tus besos,  pero créeme que toda la eternidad no me alcanzará para terminarte de amar, para quererte tal como lo hice desde esa primera noche, para desnudar tu cuerpo ante la luna fugaz, y bajo el amparo de alguna noche te dejaré pensar que no estoy aunque en realidad yo sea esa estrella en tu ventana, aunque en verdad sea quien jamás se habrá de alejar.

Que no nos haga daño soñar demasiado, que no se termine la magia, ni se extingan los besos; que me digas te espero mientras yo te sigo diciendo cuanto te quiero, y que seas la última herida de mi corazón, una por la cual se escape toda mi humanidad; clávate en mi, llega tan profundo como no ha conocido el sol y junto a mi no esperes más la eternidad…


“una lluvia en pleno enero”

Una venda callo de mis ojos, fuiste tú la flor dormida que espero pacientemente a que yo me acercará a ti para florecer ante mí, y agradezco cada segundo que desde entonces comparto a tú lado, cada sonrisa que me obsequias sin pedir nada a cambio, agradezco por tus ojos que me miran con tal fuerza que los peores errores del pasado parecen solo sueños oscuros que se perdieron en la misma mañana en que tú llegaste a mi vida, agradezco tus labios que me llaman a besarlos aunque todavía no me acerco a acercarme tanto a ti por miedo a morir de amor y alegría, agradezco cada vez que me alejas de las personas que me rodean porque desde tu lado todo se ve más claro y en calma, porque contigo he aprendido que la realidad de la vida es aprender a vivirla, a saborearla conforme ella se viene sobre nosotros, conforme el camino se va formando a cada paso que damos, y la verdad es que deseo compartir tú sendero para que allá donde me lleves caiga sobre mis dedos y mi alma una lluvia en pleno enero…


“cerquitita”

Que me encantas no es ningún secreto, hoy puedo decírtelo a ti igual que ayer se lo decía al viento, hoy puedo abrir mi corazón a tu mirada, y pedirle a la vida que se detenga cada vez que puedo sentirte en mis mañanas, puedo abrir el cielo de par en par y hacer que baje de él cualquier tesoro que tú quieras poseer, puedo intentar por vez primera un camino distinto, una nueva forma de escribir mi nombre sobre el papel, un nuevo modo de ver brillar al sol y de sentir en el alma aquel especial ardor.

Te necesito más de lo que crees, me siento tan bien cada vez que me miras así, cada vez que me vuelves a ver, cada vez que me sonríes con amor, cada vez que te tengo tan cerca, cerquitita de mi corazón…


“solo una casualidad más”


 Por tu corazón te juro que hoy no tienes razón, no conoces nada de mi pasado y yo desconozco que ha sido de ti en la última vida, y aunque parece que el avernos encontrado aquella noche bajo la lluvia fue solo una casualidad más de esas que no hacen nada en la vida de nadie, la realidad es que llevaba planeando eso durante muchas vidas, que me preparaba para encontrarte en donde nadie más busco, para enamorarte de una forma antigua, de una forma conocida para los dos, de una forma a la que tu alma no puede decir no, porque sé que estamos unidos de formas que ninguno de los hombres de hoy pueden entender, no tienes razón, ninguno otro puede llegarte a amarte como solo puedo hacerlo yo….


“como las noches de Santa Marta”

Llenas mi cuerpo de un sentimiento extraño, algo que a mis 20 años jamás había sentido antes, algo difícil de describir y aun más de entender, si me pidieran que dijera que es, solo podría decir que es como un rayo de luz, como un efímero sueño, que es como los deseos de un niño de 6 años, como las noches que Santa Marta ha visto en soledad, que es como una estela de brillos difuminados, una calle solitaria al medio día, como aquel plan que jamás entendimos ni mencionamos a nadie más que a mí y a ti; es solo como un sentimiento nuevo que nace entre dos enamorados que se van conociendo con el tiempo, y que con el tiempo se van queriendo más y más. 

Sé que eso no dice nada, solo puedo decirte a ti que si, si te quiero y si, siempre te quise; desde el primer día por el andador, desde la primera misa en catedral, desde la primera noche bajo el laurel, desde siempre y para siempre, todo por eso que vive engarzado a mi corazón, todo por ti y por un nuevo sentimiento que no tiene ninguna comparación.


“léelo bien querida”

 

Soy yo quien te quiere, el que sueña contigo cada noche de este verano inmundo, sé que no me conoces, y que quizás jamás has oído hablar de mí, pero créeme que en mi no hay nada de fenomenal, soy otro hombre de 20 años que estudia una carrera cualquiera, que va a la iglesia cada domingo y que escribe cosas en el viento, un joven que escucha a diario las mismas canciones de los mismos grupos, que adora los cuentos infantiles y las películas de dibujos animados, un joven cualquiera que ama tomar café frio y comerse todas las galletas de chocolate, que se disgusta muy fácilmente y al que le resulta difícil pedir perdón, que gusta de comer hígado y odia los rábanos, un hombre como los otros millones de este loco y desubicado mundo, pero lo único que me diferencia de todos ellos, aquello que me hace diferente y único, lo que me hace digno de que me quieras, y léelo bien querida, es que yo te amo desde el segundo anterior a haberte conocido, y que nada ni nadie jamás me llevara ventaja en eso.


“flor en tu pelo”

 

El silencio es una opción que estoy dispuesto a compartir contigo, si tu estas dispuesta a compartirlo conmigo; pues aunque ambos sepamos la realidad de las cosas no tenemos porque darles explicaciones al mundo, con que tu conciencia jamás me olvide, con que mis brazos siempre te recuerden, con que tu boca siempre me extrañe, bastara con que en silencio me digas “aun aun te quiero” con tus ojos.

Y es que el bullicio de la ciudad siempre nos hará bien, la lejanía en la que nos comprometimos a mantenernos y la cercanía en que nuestras almas aun permanecen, ese último abrazo que jamás nos separo, y una flor en tu pelo que jamás se marchito.


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