-Memorias del Profe-

Archivo para febrero, 2011

“28/28 de Febrero”

Febrero ha terminado, y a lo largo de todo este mes especial tuve la magnífica oportunidad de vivir muchas cosas;  un mes con abundancia Arbórea que se atenuó en los últimos días pero también con muchas imágenes y pinturas que hablaron en su momento de algo que todos tenemos: humanidad, hoy el mes ha terminado y aunque durante este mes sucedieron muchas cosas que cambiaron y seguirán cambiando mi vida, considero que aun no es momento para expresarlas, no vaya a ser que gaste toda su energía con mis palabras y al final nada suceda.

Febrero fue además el mes en que termino mi tercer semestre y inicio el cuarto de mi Licenciatura en Educación Primaria, un camino del que aun resta mucho pero al cual no tengo temor sino solo esperanzas; el mes de la despedida  anunciada y también del recibimiento de nuevas oportunidades en mi vida; un segundo mes de este año que ha comenzado a andar más veloz que el anterior, mañana habrá de comenzar un nuevo mes y con el vendrán cosas nuevas para este blog y para mi vida. Por hoy solo me resta despedirme del febrero de mis Evocaciones Arbóreas: ¡Adiós Febrero!

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“dame”

Un largo camino, y aun no termina; he invertido tantas noches que poco a poco han venido a convertirse en siglos, y te he dado tanto de mi que no entiendo porque razón no puede ser; hace tantos lustros que no veo mi hogar ni estoy con los míos, hace tanto que no logro comprender el camino que ahora mismo me haces recorrer, pero aun cuando no lo entienda y aun cuando no lo quiera, por la fidelidad a mi promesa habré de seguirte hacia donde quiera que quieras que vaya; y esparciré con mi existencia tu luz, y abriré las puertas del sueño esmeralda para los míos porque es aquí  donde encuentro razones verdaderas para seguir amándote y seguir pidiéndote que me dejes seguirte.

Porque este camino es distinto del que comencé a recorrer junto a ti, y son también distintas mis noches desde que me fui, quizás ellos ya ni me recuerden, quizás ellos ya ni llamen ni me mencionen, pero yo sigo fiel a mis promesas y fiel a tus preceptos, pero yo sigo firme en mi camino y firme en tus designios, dame Madre un poco de fuerzas  y dame Madre un poco más de vida, dame Madre el recuerdo de los míos y no dejes que te deje nunca.


“Arbóreo y Elunita”

La luz de la Luna ilumina por igual a culpables e inocentes es uno de los principales dogmas elunitas; sobre el cual se debe manejar la vida de todos los adeptos a la Luna, siendo la importancia de la tolerancia y el respeto hacia los demás uno de los pilares de nuestra existencia, que como nuestra madre es caótica y constante, así la vida nace, crece, mengua y parece extinguirse tal como la dama de plata lo hace en el cielo nocturno, pero siempre habrá de regresar al mismo lugar de donde nació tan solo para continuar, la perfección femenina que se complementa con la imperfección de los hombres; un camino anterior al del alba y que llega más allá de del crepúsculo, coronada de estrellas y vestida de luceros, la sonrisa de argento y la mirada de su inmortalidad.

Llena de oscuridad por las batallas perdidas y rebosante de alegría por las victorias de los días pasados; ”Dejad que todos aquellos sobre los que caiga la Luz de Luna sean bienvenidos si así lo desean”, no cierres el pórtico de tus sentimientos a quienes te rodean y abre el camino de tu verdad hacia quienes ya no están más contigo, danza bajo el candor de la Madre Luna que hoy te recibe en su regazo y mañana te habrá de llevar en sus brazos hacia el sueño esmeralda para incorporarte en sus estrellas. En las tinieblas de las peanas de Shar es donde se deben buscar las luces de nuestra madre, luchando contra la oscuridad y la perdición de los mortales en los brazos de la desesperación y la locura que jamás venera. Un elunita camina en la senda de la claridad y el albor, del candor de su madre y en la espera de su trágico desenlace que algún día habrá de llegar, tal como lo hacen los Arbóreos que siguen a la Dama Alba.


“Te ofrezco”

¿Qué puedo decirte que no sepas ya?  Siglos han pasado desde que te conocí, y jamás te has apartado de mi lado, en mis noches más tristes tú fuiste mi compañera inefable y en las noches de algarabía y arrabal me permitiste contigo danzar, has sido testigo de mis penas y de mis alegrías, de la fuerza con la que hoy digo tu nombre y de la esperanza con que espero tu llegada.

No podría jamás inventar poemas perfectos, pero te dedico esta oración que nace de mi alma hambrienta de tu presencia, como un presente de este humilde mortal que ha decidido seguirte más allá de su final; guía y madre, niña y mujer, reina y emperatriz de todo lo que puedes ver y sentir.

Hace tanto tiempo que estas aquí, y aunque sé que jamás estarás sola, te ofrezco mi compañía y mi amor a cambio de tu sola presencia.


“Recuerdo”

Erase en una época oscura, cuando la Luna comenzó a brillar, con su bella luz llena de verdad y claridad ilumino la senda de los caminantes que bajo su amparo intentaban construir un porvenir, erase en una época en que las sombras corrían e iban por doquier, cuando bajo un débil mandato el camino nos unió, cuando los ojos se descubrieron empapados de un fúnebre ayer para ver un mejor mañana llegar con la oscuridad del alma y la luz de la compañía, con las esperanzas puestas en los demás y las ilusiones colocadas en nosotros, es así como de una pequeña mágica semilla nacieron cientos de arboles que dispersos en apariencia y unidos en espíritu corrigieron el andar de los caídos y llevaron a los desahuciados hacia su veracidad, fue así como de aquella minúscula semilla comenzaron a florecer los frutos de la espera y los ríos de la unidad.

Una Arboleda que nació en oscuridad y que ilumina hoy el camino hacia nuestra eternidad, una Arboleda que mas que ser solo un simple lugar, es un enigmático mundo que se abre el día de hoy para recibir a quienes formaran parte de su historia y duración, el camino de piedras que lleva al comedor, las regiones de nuestra morada, nuestras mascotas en su morada, y la luna brillando en libertad, las aguas del lago que resplandecen en la noche y los espíritus de quienes nos han dejado atrás para caminar hacia el sueño esmeralda en que nuestra madre los recibió con los brazos abiertos para formar parte de las estrellas que vigilan y cuidan de nuestras eternas noches en esta Arboleda que ya es más que nuestro hogar, el día de la Luna llena se acerca y ahora se siente al corazón latir por la emoción de recibir nuevamente un nuevo hogar, por reunirse con quienes ya no están en presencia pero habitan en nuestro corazón


“las odas más tristes”

Va veloz el rio y sobre él revolotean mis esperanzas, mariposas grises que convertidas en anhelos solo son imagen de lo que llevo dentro; hacia unos años estábamos todos aquí y compartíamos tanto, ahora solo puedo llegar aquí por medio de mis sueños.

Canto hoy las odas más tristes en esta noche de Luna y bohemia, en que solo yo y mi soledad hemos regresado, los fantasmas de mis hermanos y hermanas me acompañan cada día de mi vida desde que me fui, y ellos están tan presentes como lo están las estrellas que acompañan a nuestra madre.

Están inscritos en el cielo con plata y ópalo cada uno de sus nombres, cada uno de nuestros recuerdos, cada una de nuestras noches  y nada ni nadie jamás los borrara ni del cielo ni de mi alma.


“Arbóreo”

Pequeño gran mundo
universo de colores que espanta los grises.
Recuerdos compartidos desde lejanas tierras
que unen almas tan distintas y tan parecidas a la vez

La Arboleda los llama
Bajo el candor de la Diosa Luna
los convoca a danzar

Deja de lado tus males
disfruta la vida
ven reúnete con tus ancestros
y convócalos al conocer a tu familia

Familia arbórea
reunión de amigos en la lejanía
abrazo franco y distante
que desea la felicidad
y recuerda al verdadero hogar

La Arboleda los seguirá llamando
danza, danza bajo el candor de La Diosa Luna
ven, yo te llamo y te invito a disfrutarla…

Autora: Narat de Oakwalker