-Memorias del Profe-

“365/365 del 2011”

El 2011 se va, y detrás de él se quedan muchos de los momentos buenos que han dejado huella en mi alma.

Fueron 365 días que estuvieron repletos de cosas buenas, inicie el año con una ilusión enorme, ilusión que no me abandono pero que supo mutar dentro de mí hasta llevarme a donde estoy parado en estos justos momentos, el año de la búsqueda de la alegría y de encontrarla en los pequeños momentos más que en la plenitud completa que hoy sé es imposible, año de intensos meses amoroso contrastados con otros de soledad enajenada, un año para recordar por ese paso tan importante hacia mi quinto semestre, y por las aventuras que ese semestre trajo consigo, de conocer a personas maravillosas, algunos que permanecen y que espero se mantengan, otros que se fueron tan rápidamente como vinieron y unos más a quienes todavía siento en la cercanía a pesar de estar demasiado lejos, año de ser maestro por sobre muchas otras cosas, y de enfrentarme a retos reales en mi vocación, año de crecer a la fuerza, de salir avante de las adversidades escolares y de saber que después de la tormenta siempre brillará el sol.

Con vacaciones excepcionales, las de Semana Santa con todo el fulgor eclesiástico que siempre las acompaña que tiño mi alma de determinación para no abandonar esa parte de mi vida, las de Verano que significaron la adhesión de nuevos integrantes a mi familia por la boda de mi hermano mayor y la oportunidad de pasar tiempo de calidad como nunca antes con mis familiares y amigos cercanos, la primera vez que visito la Guelaguetza espero no la última, también el primer año de vivir acompañado en mi segunda casa, y el proceso de adaptación que termino siendo tan redituable, un año de movimiento estudiantil normalista que me llevo a la cúspide que tanto tiempo vi lejana y que ahora comienza a formar más y más parte del futuro, un año que se ha ido volando, con personajes entrando por aquí y saliendo por ahí, detrás de ellos seres humanos complejos que he intentando comprender aunque muchas veces no lo he logrado.

Y aunque estos últimos meses del 2011 han sido realmente más difíciles de lo que hubiese deseado, le agradezco a Dios por todo lo que en ellos he vivido, porque así como ha habido cuestiones duras que he tenido que llevar sobre mi hombro, así detrás de mí hay sucesos maravillosos que me han permitido continuar; la vida es hoy justo como uno desea que sea, a mis 21 años solo puedo seguir mirando hacia el futuro, con la firme esperanza de que el 2012 que en unas horas comienza tenga muchas cosas que me sirvan para crecer y aprender, y claro que me permita continuar con este camino llamado vida.

Solo me resta desearles…  ¡Feliz año 2012 a todos ustedes!

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