-Memorias del Profe-

Archivo para marzo, 2012

“soy”

Y hoy soy una paloma que viaja en libertad, una catedral olvidada, un tesoro escondido, el último de tus aretes, la pulsera que jamás te ha gustado, las campanas que jamás han sonado, soy una misa sin feligreses, un amor eterno que no ha comenzado, soy el dulce sabor de otros labios, y la constancia con que buscas en otros lugares nuestro refugio, soy un poema que nadie ha escrito, una sinfonía que nadie ha oído, un águila que jamás ha cazado, soy un sacerdote sin vocación, un padre sin fuerza, soy la tristeza de tus ojos y la soledad de tu alma.

Hoy me he vuelto en todo lo que siempre quisiste olvidar, en todo lo que jamás has podido dejar atrás, hoy soy tu sombra y de mí tu necesidad…


“Pies descalzos”

El día de hoy comparto con ustedes un emotivo documental titulado “Pies descalzos” que ha llegado a mí, por una de esas benditas casualidades de la vida que siempre son tan oportunas. Disfrútenlo tanto como yo lo hice la primera vez que lo vi.


“¿recuerdas?

Tengo tantas ganas de llorar, hoy tengo miedo a eso que todos aspiran, a lo que llaman futuro; no sé qué hacer para que sepas lo especial que eres para mi, para que de una vez y para siempre te entregues a mis brazos.

Cariño, ¿Recuerdas esas tardes por la J. Amaro? ¿Recuerdas todas las mañanas cuando corría a tus brazos con una sonrisa? ¿Recuerdas la manera en que solía oler tu cabello? ¿Recuerdas lo feliz que te hacían mis besos en tu frente?, o es que acaso ya te has olvidado de todo lo que hemos vivido desde el primer día en que nos acercamos el uno al otro, yo jamás me olvidaré, y aunque jamás me hagas caso, yo jamás me iré, lo juro.


“ese dulce café”

Recuerdo ese dulce café todavía, aún me son cercanos tu mirada y tu piel; cada uno de los motivos que adornaban tu falda en aquella tarde de abril, aún sigues viva en mi alma y en mi corazón aún habita la llama del amor.

Sé que prometí jamás volver al Bola de Oro, sé que prometí jamás llamar a otra mujer de la misma forma en que te llamaba a ti, y sé que prometí no volver a disfrutar un café hasta esa última tarde de mi vida cuando nos reencontráramos en el paraíso, pero entiéndeme bella, que si ella llego a mi vida, es solo porque tú dejaste una marca inmortal en mi, tu amor ha desbordado mi alma y de ella fluyen ríos de eterna gratitud, déjame ahora, hacer de ella, el motivo de la felicidad, y encontrar en ella los motivos que por el tiempo nos hicieron falta a ti y a mí.


“Promesas de Primavera”

El día de hoy comienza la primavera, y es justo compartir con ustedes un poco de música; en esta ocasión una canción que queda perfecta con la temática, de La Oreja de Van gogh, Promesas de Primavera, con un video promocional de Euskadi, de donde ellos son natales. Disfrútenla.


“La Eternidad de las Flores: Veredas Obstinadas V”

Aunrae tenía el ceño fruncido. Las venas esparcidas en su frente comenzaron a tomar forma, denotando la rabia que sentía la drow. 

Al ir de cacería solía vestirse con una capucha de piel de lobo blanco, unos pantalones y un abrigo del mismo material. Incluso traía unas botas hechas con cuero de lobo, las cuales había curtido ella misma después de matar al animal. 

Poseía dos cimitarras, mas sólo llevaba una a la hora de cazar.

-Debo recuperar mis cosas de la cabaña y perseguiré a esos cobardes- pensó en voz alta, al tiempo que se lo repetía internamente.

El muchacho la siguió, guardando su distancia, pues su cara mostraba tal fiereza que podría haberle hecho algo. Sin embargo, el confiaba en que no lo haría. 

La drow abrió la entrada de su cabaña, al entrar notó que todo estaba esparramado, tirado o destruido fuera de su sitio.
Gritó con una furia descomunal, salió del lugar, y tomando con las dos manos la espada cortó el árbol más próximo de un solo golpe. Luego le enterró la cimitarra repetidas veces al mismo tronco, disminuyendo la fuerza y la velocidad con que lo hacía cada vez que volvía a golpearlo. 

En todo momento Inírion la estuvo observando, al tiempo que se preguntaba qué relación sanguínea podría tener con ella. 

-¿Será descendiente de la drow Confused?- se preguntó de un momento a otro al ver su poder contra el tronco. 

Después de unos minutos Aunrae se calmó, respiró hondo y volvió a entrar. El muchacho la siguió, ahora con más confianza, y se paró en la puerta.

La chica escarbó entre los destrozos hasta que encontró la otra cimitarra. Luego, entró en una habitación que parecía ser la suya, cerrando la puerta tras ella. 
Se tardó aproximadamente quince minutos en salir, pero cuando lo hizo una armadura del color de la obsidiana recubría su cuerpo. Nuevamente la capucha de piel de lobo estaba sobre todo lo demás, lo cual supuso Inírion la protegería del frío. 

Tras eso, la drow abrió la puerta de la otra habitación y se puso a hurgar. El elfo nocturno caminó hasta la puerta de la pieza y examinó el lugar, deteniéndose únicamente al notar un brillo extraño detrás de una tabla.

-Allí- indicó, intentando que Aunrae le oyera.
-¿Qué?- cuestionó la joven levantando la cabeza para mirarlo.

Miró hacia donde apuntaba el muchacho. Con la mano derecha quitó la tabla de un tirón. De inmediato quedó descubierto el broche con forma de hoja de roble. Alzó la mano para alcanzarlo, pero antes de poderlo tocar una luz blanca cegó a ambos elfos.

De pronto, se vieron envueltos por la oscuridad. La luna les iluminaba, de forma que alcanzaban a verse el rostro, pero más allá de ellos no había nada.
Vieron en todas direcciones sin éxito, hasta que de la luna pareció descender una silueta luminosa.

-La Diosa Madre- dijo Inírion casi sin poder creerlo.


“quizás entonces”

Hoy encuentras mi cuerpo desnudo a tu llegada, quiero que encuentres entre mis llanuras aquellos tesoros perdidos que a nadie más supe entregar; y sé que quizás pienses que esto es una farsa más o una ilusión de esas con las que suelo jugar, pero no, puedo asegurarte que el tiempo no ha pasado en vano jamás, que si tu quieres podemos hacer que esta noche tus besos caigan en mi pelo como una primera lluvia después de una larga sequia, quizás entonces sepas más de mi que yo misma, quizás este sea el ultimo segundo para los dos, quizás no exista un futuro para ti en mi vida, pero aunque eso llegase a pasar, puedo asegurarte que no tengo más miedo a lo que vendrá, que si hoy a ti me entrego es porque hace muchos años ya mi alma es tuya…