-Memorias del Profe-

“La Eternidad de las Flores: La Venganza III”

La Drow recogió su guante y se puso en un lado angosto del rectángulo que constituía la sala. Chaman se puso en la cara opuesta.

-Inírion- llamó la chica –No te entrometas, no importa si me va a matar, no lo hagas- le ordenó.
-Pero… Está bien- aceptó el muchacho.

Los Elfos Oscuros se acercaron lentamente, rodeándose con círculos imaginarios. Ambos desenvainaron sus cimitarras y se miraban sin expresión alguna.

-Es bueno ver a un familiar- dijo Chaman.
-Ser el hijo adoptivo de la abuela no te hace un familiar- respondió la chica.

Sin prestarle importancia, continuó hablando.

-Al fin la descendiente legítima va a terminar el trabajo sucio de la poderosa Confused, estoy asombrado. Como la vejez le debe haber arrebatado las fuerzas y el inútil de su hijo fue incapaz de detenerme, deben mandar a la indefensa niña a pelear contra mí- dijo, y luego rió.
-Lil waela lueth waela ragar brorna lueth wund nind kyorlin elghinn*- le respondió Aunrae, haciéndolo fruncir el ceño.
-¡Muere!- gritó al tiempo que se lanzaba con los brazos extendidos para atacarla.

La Drow desvió el ataque de ambas espadas, y contra atacó intentando alcanzar su cabeza. Chaman retuvo el golpe e intentó atacar, pero la chica fue más rápida con la ofensiva. 

Él dio un salto hacia atrás y creó una esfera de oscuridad, ella cerró los ojos y continuó con el combate como si nada. Estocada arriba, golpe abajo. Ataque a un costado y al otro, empujón, salto. Repetían sus movimientos una y otra vez. En un descuido, Aunrae le hirió una pierna, haciéndolo chillar.
Después de un buen rato, la oscuridad se desvaneció, permitiendo al Elfo Nocturno observar la contienda. 

La chica intentó un ataque directo al pecho, y el Drow la detuvo con su cimitarra. Con las manos libres comenzaron una lucha digna de practicantes de la esgrima. El forcejeó con la otra mano era intensa, pero la coordinación los mantenía firmes en ambas actividades.

-Sorprendente para una mocosa- dijo el Elfo Oscuro.

Aunrae no le respondió, en cambio, esforzó más su brazo y ganó el forcejeo. Sin perder tiempo le cortó el brazo izquierdo Chaman, y con la misma velocidad cortó los tendones del derecho. 

-Pelea ahora, rata manca- se burló la chica. 

El Drow gritó de dolor. La vio con un odio que era incapaz de expresar, pues un nudo en su garganta le impedía hablar. 

-Oh, escultora de carne, que tejiste el mundo; que nos creaste de la más negra arcilla,- comenzó a recitar la Elfa.
-No pensarás… ¡No!- gritó Chaman.

Aunrae se puso tras él y le cortó los tendones que van detrás de las rodillas. Luego lo pateó para que quedara arrodillado. 

-Hilando en ella una telaraña de venas y arterias. Sentimos tu hambre- pronunció mientras se ponía frente al Elfo –Oh, Lolth,- dijo alzando la voz –humildemente te alimentamos hoy, con una hoja afilada como tus mismas fauces, separamos los huesos de la carne,-

En ese momento atravesó a Chaman con su cimitarra derecha. Dejó caer la izquierda y puso su mano libre en el cuello. Él se agitó y gritó una maldición, insultó a la chica como pudo, mas ella lo ignoró.

-Toma el alimento que consagramos por ti,- dijo mientras apretaba su mano.

El Rey de Cronopía se estremeció ante el agarre, intentado librarse se movía de un lado a otro, sin mucho éxito. Aunrae era demasiado fuerte. 

-Y por este día no nos devores, permítenos vivir- terminó, tras acabar de cerrar la mano en el cuello del Elfo. 

*Traducido: Los locos y los estúpidos encuentran sorpresas y entre ellas la muerte que les aguarda.

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