-Memorias del Profe-

“La Eternidas de las Flores: Florecimiento contra tiempo I”

 

Después de la batalla la Drow tardo varios días en recuperarse completamente, durante esos días Inírion observa la actividad que se desarrollaba alrededor del templo fluvial, el asesinato de la Gran Sacerdotisa de Torothal había alborotado a su sequito como un enjambre de avispas que se preparaba velozmente para contraatacar la ofensa.

-A estas alturas ellos ya deben saber lo que la Redentora desea, es casi seguro que sepan que los Arbóreos se están reuniendo y no tardaran en encontrar nuestro refugio, a pesar de que la Diosa Madre es muy poderosa, en esta zona del mundo la Diosa del Rio demostró ser más poderosa al no permitir que me comunicara con ella –Dijo Inírion observando desde lejos la ciudad- quizás asesinar a Narat no haya sido la mejor idea, debo esperar a que Aunrae esté completamente recuperara y debemos intentar hacer frente al numeroso ejercito Fluvial.
Entonces desde el refugio en donde habían permanecido los últimos días salió lentamente Aunrae.
-No te preocupes Inírion, podemos acabar con ellos fácilmente, no serán más que escoria frente a nosotros –Dijo la Drow al tiempo que se acercaba al punto desde dónde el Kaldorei observaba la ciudad-
-Aunrae, no deberías estar de pie, las heridas que Narat te provocó fueron demasiado profundas, estuviste al borde de la muerte y debes recuperarte completamente antes de que decidamos que hacer –Le dijo Inírion al ver con sorpresa la fuerza de Drow-
-¡Tonterías! La maldita me tomo desprevenida y aprovecho bien su oportunidad, pero es bueno saber que tuviste el valor de acabar con su mísera vida.

Luego de observar durante toda la tarde la ciudad ambos se fueron a descansar con el propósito de emprender camino hacia el ejército durante la madrugada.

Sin embargo La Diosa Blanca se le presentó a Inírion en sus sueños para decirle que ellos dos solos no podrían hacer frente a la Diosa del Rio, que no había tiempo que perder para buscar a la última de las Arbóreas perdida y llevarla junto a todos sus hijos a la antigua Arboleda de las Lunas antes de que el ejército de Torothal llegase a las ruinas de la comunidad.

Muy de mañana Inírion despertó a Aunrae y le contó todo lo que la Diosa Madre le había indicado, ella acepto bastante disgustada y después ambos emprendieron un camino contra tiempo hacia las llanuras de la Costa de Plata ubicadas al Oeste del orbe.

 

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