-Memorias del Profe-

“LA ETERNIDAD DE LAS FLORES”

Un par de inmensas puertas se alzaban ante la vista de todos, esas puertas antaño habían relucido con un fulgor especial ante la luz de la Madre, pero ahora se notaban muy opacas y casi destruidas por las décadas que habían pasado desde la última noche de La Arboleda de las Lunas.
-Ábrete –Dijo Inírion muy seguro de sí mismo-

En ese instante las puertas comenzaron a moverse impulsadas por una antigua magia, ahora tan poderosa como en el pasado pero más viva que nunca, el sonido que provocaban las puertas al abrirse era tan estruendoso que todo el Valle de Argento se cimbro sobre sí mismo como despertando de su largo sueño hasta el punto en que La Arboleda de las Lunas estaba abierta a sus antiguos moradores.

-Muy bien, adelante –Dijo Inírion al tiempo que el mismo comenzaba a dirigir la procesión hasta el centro de la Arboleda, por su mente pasaron los episodios de su infancia en ese recinto que a pesar de estar impregnado de la presencia de la Diosa se observaba muy diferente a como él lo recordaba-
La última noche de La Arboleda había sido un epitafio de destrucción y caos, Drad Confused había enloquecido y destruido todo lo que el recinto contenía, las casas de los moradores ahora se encontraban carbonizadas y las plantas, a pesar de haber renacido por el paso del tiempo se veían realmente abandonadas, las flores se mantenían cabizbajas y con ellas todos los sonidos del lugar se mantenían al borde del olvido eterno, sin embargo todos los antiguos arbóreos se sentían en casa, no eran ajenos a aquel lugar aún a pesar de todo el tiempo que había pasado, durante las últimas semanas todos se habían reencontrado con su pasado, con los episodios más felices de sus vidas en compañía de sus seres queridos, y ahora al estar frente a las ruinas de La Arboleda de las Lunas permanecían seguros de que todo cambiaria en su futuro.

Llegaron al centro del lugar, ahí un inmenso comedor derruido por el tiempo y las explosiones de energía oscura que cayeron sobre él en la Diáspora Arbórea les daba la bienvenida a su hogar, al que nunca había dejado de ser su hogar. Inírion se paro en el centro del comedor y de un fuerte golpe cembro su báculo en el suelo de La Arboleda, después se alejo un poco de él al tiempo que los demás Arbóreos formaban un circulo a su rededor.

-¡Madre! –Gritó fuertemente el Kaldorei al tiempo que levantaba el rostro hacia el cielo despejado sin Luna que antecedía al primer rayo de Luna Nueva-
Entonces una esfera de luz blanca nació de la piedra que coronaba el báculo del Druida, poco a poco fue creciendo y cubriendo toda La Arboleda de las Lunas, al entrar en ella los Arbóreos comenzaron a brillar con la misma fuerza de las primeras estrellas de la tarde, sus vestimentas se tornaron al pasado y se convirtieron poco a poco en indumentarias propias de los Arbóreos que siempre habían sido.

Uno a uno oyeron la dulce voz de Elune en sus corazones y sintieron a sus fuerzas volver a ellos, sus cuerpos gastados por el tiempo de un momento a otro rejuvenecieron y fueron convertidos en los recintos del espíritu Arbóreo que eran antes de la última noche de La Arboleda de las Lunas, al mismo tiempo conforme todo el lugar entraba en la esfera de luz comenzaba a tener su antigua apariencia, las golondrinas volvieron a volar y con ellas el lago mágico recobró la vida que antaño había tenido en sus profundidades, los espíritus abandonaron el olvido y volvieron a recorrer los senderos de los inmensos bosques Arbóreos, los hogares de todos los Arbóreos presentes fueron reconstruidos y las casas de quienes jamás habían sido Arbóreos fueron borradas de la faz de la comunidad, de las flores nació un canto eterno, su eternidad había sido restaurada y ahora todo era como siempre debió haber sido.

Una vez todo el lugar fue bendecido por la Diosa Madre al recobrar su antigua apariencia, el báculo de Inírion se convirtió en una hermosa sombra blanca que hablo a todos los Arbóreos que la rodeaban.

-Justo ahora el ejecito de Torothal ha entrado en los Valles de Argento, y el peligro se avecina sobre todos, estos bosques han sido nuestro hogar desde hace siglos y la ambición de la Diosa del Rio no debe hacerse realidad o no quedará más esperanza para nosotros, es necesario que defiendan esta comunidad tal como en el pasado lo han hecho; estaré con ustedes a lo largo de toda la batalla y no los abandonaré ni siquiera en el último segundo confió en ustedes, encontraran todo lo que necesitan para continuar hijos míos. –Dicho esto la sombra se convirtió en un rayo de luz impérenme que se alzo sobre el suelo de La Arboleda hasta alcanzar el manto oscuro, al impactarse en él creó una nueva Luna-

Entonces todos los Arbóreos se dispersaron por La Arboleda y los bosques aledaños para preparar la defensa de su hogar, todos excepto Inírion y Aunrae a quienes la Diosa les había indicado que tendrían otra tarea durante la defensa.

Ambos debían ir en busca de los únicos dos Arbóreos capaces de destruir a la Diosa del Rio, Tanavar Oakwalker y Drad Confused Duredspar, sin embargo, esta búsqueda no la podrían realizar juntos, cada uno de ellos habría de ir por su antepasado hasta el punto en donde se encontraban en ese justo momento, el Kaldorei fue enviado por un portal azul hacia los eternos bosques del Sueño Esmeralda, mientras que la Drow llego por medio de un gran portal gris a la inmensa Antípoda Oscura, ambos con la única indicación de Elune: “Encuéntrenlos y ellos vendrán a mi”…

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