-Memorias del Profe-

“La Eternidad de las Flores: La última estocada I”

El corazón de Annawen fue teñido completamente por el odio de Torothal. Las esperanzas de recuperar su alma fueron abruptamente destruidas en el momento en que la locura y las ideas retorcidas de su mente colapsaron, dejándola en un estado desquiciado. Ahora, ella era la victima directa de Torothal, y así mismo la diosa había sido absorbida por el cuerpo y alma de la elfa. Ambas eran una sola.

Los arboreos, juntos ahora, tomaron una posición defensiva que intentaba cubrir todos los flancos. A su vez, los sacerdotes que sobrevivieron a la matanza de las drow se pusieron al rededor de la elfa para protegerla.

La batalla comenzó como un océano de luces que se dispersaban al chocar unas contra otras, pasando de un color a otro. Todos los elfos presentes utilizaban sus poderes para contrarrestar el ataque enemigo, aumentando a cada instante el nivel de los hechizos.

Un sacerdote cayó muerto al ser alcanzado por un rayo oscuro de Confused, al tiempo que un ataque enemigo alcanzaba la pierna de Nykolas, provocándole una quemadura. Inírion junto a su abuelo lanzaron un hechizo que derribó a dos sacerdotes más, pero el ataque de los restantes mantenía ocupados a los otros arboreos.

Annawen, quien había estado preparándose, lanzó una poderosa lluvia sobre Tanavar, quien ante el contacto con cada gota parecía desaparecer un poco más. El ataque se transformó en un poderoso granizo que se encargó de destruir el cuerpo del elfo nocturno. El kaldorei, al verse en las últimas, envió todas sus esperanzas a su nieto, mirándolo con una confianza nunca antes vista al tiempo de morir.

En ese momento, Inírion viéndolo a los ojos, recordó la muerte de su padre.

Racconto – INICIO

Al llegar a su cabaña el joven Inírion se encuentra con una gran sorpresa, las ventanas permanecen a oscuras y no se nota actividad alguna al interior de ella.
-¿Qué sucede aquí? –Se detiene de golpe y comienza a caminar sigilosamente hasta lograr llegar a la puerta de su casa, entonces entra y comienza a buscar el rastro de algún intruso en ella pero no encuentra nada salvo a su padre tirada a la mitad de la sala- ¡Padre!, ¿Qué sucedió?, ¿Quién te hizo esto?
-Calma hijo –Dijo tosiendo con su voz grave el viejo Ithilior- no ha sucedido nada que no debiera pasar, ningún enemigo ha pisado nuestro hogar, es solo, que tu padre esta tan viejo que la Redentora lo llama justo ahora a su suave yugo.
-No padre, aún no es tiempo de que te marches, por favor, padre, dime que te quedarás conmigo, te necesito aquí para poder seguir, la vida aquí es demasiado dura para continuar viviéndola yo mismo.
-Eres tan cálido como lo era mi Padre durante las épocas grandes de La Arboleda de las Lunas, justo como lo recuerdo…ahora, podré reencontrarme con él ahí y podre revivir aquellas hermosas épocas en que tu –una grave tos interrumpió al viejo Elfo Nocturno causando un gran terror en su hijo, pero después de unos segundos pudo continuar- en que tu apenas eras un niño hijo, ¿Lo recuerdas?
-Si Padre, recuerdo como jugueteaba con mis primos y como el abuelo nos protegía y nos contaba historias fantásticas de su juventud, acerca del gran amor de la Diosa y de la eternidad Arbórea.
-Es justo ahí a donde iré, al Sueño Esmeralda para unirme con los míos y poder descansar en presencia de la Dama Blanca. –En ese justo momento los grandes ojos azules de Ithilior se cubren de una oscura sombra y su espíritu abandona su antiguo cuerpo, que sin el comienza disolverse en el aire-
-¡Padreee! No me dejes, ¡No! –Inírión lanza un gran lamento al ver la muerte de su padre en sus brazos y al no poder retener su cuerpo entre sus dedos-

Racconto – FIN

Los ojos del gran líder de la Arboleada de las Lunas infunde en cada corazón una emoción similar, un sentimiento de pérdida unido al deber de terminar la lucha y vencer. Como una cuchilla, y al mismo tiempo, Aunrae revive la muerte del propio padre.

Racconto – INICIO

Una neblina sobrenatural en el aire oculta todo de la mirada de ambos y solo se logra escuchar sobre el viento un sonido parecido a un gran río caminando sobre las piedras de su cauce, y entonces la Drow sabe que algo malo ocurre.

A lo lejos se escuchan navajas traspasando la carne de un viejo Drow, y la sangre corriendo sobre el césped nevado que recubre el suelo, el inmenso blanco del despoblado se impregna entonces de un guinda profundo, y sobre el cuerpo del muerto se escribe con una daga una runa en forma de nube, entonces los asesinos escapan cubiertos por la neblina sin que Aunrae o Inírion puedan verlos, luego el despoblado queda despejado y ante los ojos purpura de Aunrae aparece el cadáver de su padre.

-Padre, no –Dice Aunrae.

Racconto – FIN

 

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