-Memorias del Profe-

“alabanzas marianas”

Ave, alegría que deseamos.

Ave, exaltación del gozo de la Iglesia.

Ave, nombre que mana dulzura.

Ave, rostro que mana bondad divina.

Ave, morada de santidad.

Ave, Madre revestida de luz, que engendras al Sol sin ocaso.

Ave, Madre pura en santidad.

Ave, fuente saltarina de agua que lleva a la vida.

Ave, Madre misteriosa e inexplicable.

Ave, libro nuevo que encierra el nuevo mensaje de Dios.

Ave, alabastro que contienes la mirra de santidad que procede de Dios.

Ave, belleza que pregonas la riqueza de la virginidad.

Ave, criatura que llevas a tu Creador.

Ave, tú que contienes al que nadie puede contener.

Ave, tabernáculo de Dios y del Verbo.

Ave, la mayor santa de todas las santas.

Ave, Arca de la Alianza, que nos haces presente a Dios.

Ave, tesoro inagotable de vida.

Ave, diadema preciosa de los reyes piadosos.

Ave, gloria venerable de los Santos Padres.

Ave, nube luminosa, que derramas sobre nosotros el rocío espiritual y divino.

Ave, fuente llena de los dones de Dios.

Ave, llena de gracia, de quien nació el Sol de salvación.

Ave, que nos entregas a Cristo, Sol que llena de bondad la creación.

Ave, tú por quien brindan los trofeos.

Ave, tú por quien sucumben los enemigos.

Ave, salud de mi cuerpo.

Ave, salvación de mi alma.

* * *

Ave, flor de inmortalidad.

Ave, corona de castidad.

Ave, llena de gracia, arca de santidad y ramita de justicia.

Ave, María, plantada por Dios, que floreces como una flor incorruptible.

Ave, tú que, con el ritmo cadencioso de tus pasos, has pisoteado al diablo.

Ave, oh Esposa de Dios, que has puesto sobre nosotros el manto divino del perdón.

Ave, árbol con frutos de luz.

Ave, bosque con ramaje abundante, donde vienen muchos a protegerse.

Ave, tú que llevas en tu seno al guía de los extraviados.

Ave, satisfacción del Juez supremo.

Ave, reconciliación de muchos pecadores.

Ave, corona de confianza para los desposeídos.

Ave, amor que supera todo deseo.

Ave, Madre del Cordero sin mancha y de la Piedra angular de la Iglesia.

Ave, llena de gracia, verdadero incensario de oro.

Ave, tesoro de pureza, sacratísimo y sin mancha alguna.

Ave, nube resplandeciente del Espíritu vivificante.

Ave, que traes la lluvia de la misericordia, que empapa todo lo creado.

Ave, que nos das el Verbo de Dios para atraer a los extraviados.

Ave, Madre del que viene a reconciliarnos entre nosotros y con Dios.

Ave, llena de gracia, esperanza de los nacidos en la tierra.

Ave, que has transformado el dolor en gozo.

Ave, llena de gracia inmaculada.

Ave, que has dispuesto para la sepultura al Cordero de Dios.

Ave, llena de gracia gozo del alma.

Ave, buena mediadora de todos los pecadores.

Ave, llena de gracia, refugio admirable y compasivo.

Ave, tu que eres contemplada como la hermosura más grande y excelsa.

* * *

Ave, rayo de sol espiritual.

Ave, surtidor de luz del astro poniente.

Ave, claridad que ilumina a las almas.

Ave, relámpago que estremece a los enemigos.

Ave, porque tú has hecho que se levantase una luminosa claridad.

Ave, porque tú haces brotar un río de aguas abundantes.

Ave, viviente imagen de la fuente bautismal.

Ave, tú que borras la mancha del pecado.

Ave, fuente que lava la conciencia.

Ave, copa que encierra la alegría.

Ave, perfume del buen olor de Cristo.

Ave, palacio sagrado, inmaculado y purísimo del Señor, Rey del universo.

Ave, fuente del gozo espiritual más pleno.

Ave, oh ameno y espiritual paraíso de Dios.

Ave, llena de gracia, tierra fecunda en aromas.

Ave, arca portadora de vida y nuevo vaso oloroso del Espíritu.

Ave, tú que haces resplandecer la imagen de la resurrección.

Ave, tú que manifiestas la vida angélica.

Ave, llena de gracia, candelabro de oro, que sostiene lámparas encendidas.

Ave, llena de gracia, mesa que contiene el Pan de vida.

Ave, llena de gracia, monte de Dios, monte fecundo.

Ave, monte de Dios manifestado ente todo el mundo.

Ave, muralla inexpugnable de la Iglesia.

Ave, muro indestructible del Reino.

Ave, Madre de la Iglesia, de la nueva Sión y de la nueva Jerusalén.

Ave, en quien nos reconocemos y nos encontramos con Dios.

Ave, llena de gracia, monte de Dios manifestado ante todo el mundo.

Ave, llena de gracia, refugio admirable y compasivo, auxilio para todos los cristianos y que eres contemplada como la hermosura más grande y excelsa.

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2 comentarios

  1. Hola tiempo sin visitarte. Me ha encantado esta entrada, hermosas palabras de alabanza a la Reina de los cielos. Un abrazo.

    21 noviembre 2012 en 9:35 PM

  2. Too long, dindt read

    19 noviembre 2012 en 11:49 PM

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