-Memorias del Profe-

“La Eternidad de las Flores: El fin”

Poco a poco el avatar de Elune dio luz a toda La Arboleda de las Lunas, dejando la noche tan clara como en un plenilunio, y así terminaba la batalla; Inirion y Aunrae habían acabado con la amenaza y ahora era tiempo de recuperar sus fuerzas, los Arbóreos se sabían vencedores gracias a su unión y fraternidad, y la Diosa Madre ahora podría bendecirlos con su eterna luz.

A pesar de que la guerra contra la Diosa Fluvial se había llevado a muchos Arbóreos y a otros inocentes, había valido la pena para acabar con la enemiga eterna de Elune, esa misma noche fueron enterrados la armadura de Paladín y el bastón de Tanavar al lado de las tumbas de otros ancestros Arbóreos como Obito e Ithilior.

La paz había sido restaurada y ahora todos podrían vivir la eternidad de las flores.

Sin embargo Inírion, a pesar de estar rodeados de sus primos y tíos se sentía realmente solo, había perdido en la guerra a su Padre y su Abuelo, la noche siguiente al final de la guerra todos los Arbóreos sobrevivientes fueron reunidos en el centro de La Arboleda, ahí el Avatar de la Diosa se hizo presente por última vez para realizar el último acto de esa guerra y el primero de la nueva época que recién comenzaba para los suyos.
-Inírion, no estés más triste, recuerda que todo lo que forma parte sucede por una razón, mi hijo Tanavar está ahora conmigo, ya no como parte del Sueño Esmeralda sino como parte de mi propia esencia, y sepan todos que siempre podrán volver a verlo, cuando en el cielo nocturno yo los acompañe, ahí estará él, tan cálido y amistoso como siempre; y a ti Inírion descendiente directo de él te corresponde guiar a los tuyos a épocas nuevas. Era necesario que salieras aquel día del que creías tu hogar, para encontrar éste lugar que es tu verdadera casa, tu verdadera familia. 

Del avatar de Elune nació un brazo de luz que toco por un momento el báculo de Inírion y después desapareció.
-Sé que sabrás conducir a los Arbóreos hacia la grandeza que está preparada para todos ustedes.

Después, Elune desapareció dejando tras de sí una estela brillante que poco a poco se esparció por sobre toda La Arboleda de las Lunas, así ella retornaba a su ambiente pacificador y misterioso, el poder de la Redentora ahora se encargaba de devolver a su última casa la grandeza de las épocas argentas, cuando Tanavar Oakwalker gobernaba sobre sus hijos.

FIN

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