-Memorias del Profe-

Archivo para junio, 2013

“30/30 de Junio”

Junio ha sido un mes para preparar la salida de la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo, un mes de despedidas, y de muchos “hasta pronto”, es cierto que en estos días he logrado concretar muchas de las cosas que esperan en el siguiente mes, pero es mucho más lo que hace falta. Por lo pronto, he aprovechado a lo máximo los 30 días de este mes. ¡Hasta pronto Junio!


“¿demasiado joven?”

“Yo contesté:

“¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy joven y no sé hablar!”. Pero el Señor me dijo: “No digas que eres muy joven. Tú irás a donde yo te mande”  Jeremías 1’6-7

Tomen tiempo para leer el contexto del pasaje, así podrán darse cuenta la dimensión de estas palabras de Jeremías. El pasaje narra con toda claridad que ¡DIOS… LE…HABLA!, y por cierto le da un discurso que con la décima parte cualquiera de nosotros ya tendría vocación para siempre. No especifica como le habló el Señor, si tomamos en cuenta que no eran tiempos de telefonía, televisión, ni redes sociales; o, habrá sido un profeta, o una visión directa. Pero el punto es que este chaval, llamado Jeremías recibe órdenes de primera mano de Aquel al que no se le pueden discutir decisiones y llamados.

Aunque Dios lo sabe todo, y sabía cual iba a ser la respuesta de este jovencito, el resto de la creación no tenía ni idea de lo que iba a salir de la boca de este chiquillo, por lo que tuvo que haber una especie de segundo de silencio incómodo con sabor a corte celestial sorprendida cuando Jeremías se excusa del llamado ofrecido, pues a Dios, se supone, no se le puede responder así. Pero Jeremías demuestra que es joven hasta en esto, responde con toda sinceridad; un poco más y le dice a Dios…”número equivocado”, o bueno, ”mejor llámame otro día con más tiempo”. Cuando hay excusas para no responder, estas se vuelven un deporte, son camaleónicas porque cambian de color según sea la circunstancia, y finalmente cuando no es una cosa, es otra, el miedo es el maestro de las explicaciones convenientes. En este caso la excusa de Jeremías es que es muy joven y que por eso no sabe hablar bien, (cierto es que no mentía, a las pruebas nos remitimos, ¡si así hablaba con Dios!, ¿cómo lo ponemos a hablar con demás?). La respuesta de Dios es al grano: tu excusa no pasa, y punto. Es más, le deja claro: ¡precisamente porque eres joven es que te estoy llamando!. TU EXCUSA… ES MI REQUISITO.

Cada uno revise su propio historial de excusas: es que soy muy joven, es que soy muy viejo, es que apenas empiezo, es que ya casi termino, es mi carácter, es que mi historia, es que…  No es que a Dios no le importe tu excusa, pero es un hecho que no le estorba para amarte y llamarte, y no te estaría llamando si ignorara eso. Como dice una maravillosa frase del Obispo Juan Jose Aguirre que lo resume todo:”Cuando dejé todo por ti…no te hiciste muchas ilusiones”. La misión o vocación a la que Dios te llama es maravillosa e importante, pero más importante que el llamado, es Aquél que te llamó y le da sentido a toda esta aventura, en especial cuando llegan los desiertos y no se siente tan clara su Voz. Sonríe tú también pues no te llaman por bolsa de trabajo, si no porque te aman, y el amor cubrirá el resto de acciones que tu incapacidad no pueda alcanzar. Aquel que llama y te ama, se encargará de todo lo demás.

Fuente:http://tinvalro.macmate.me



“tres canciones – Cambio de hábito”


“Soliloquio del 28 VI”

En lo que a mí respecta, la soledad que se elige es mejor que aquella que nos imponen, podemos confiar en las personas, y podemos intentar entablar una amistad con otros: pero pocas veces conseguiremos una verdadera amistad, porque entre más te conoce una persona, más fácil es desilusionarse; no digo que no existan las amistades, son los mejores obsequios de Dios, encontrar a un amigo es encontrarse con un tesoro, y si se tiene, se debe cuidar y disfrutar. Pero la amistad es algo que no es posible con todas las personas que nos rodean, y si no puedes conseguir la amistad de otro, busca obtener su respeto, y si no es posible, por lo menos ten su miedo.

Pero si por casualidad, lograr encontrar a alguien que no te juzgue sino que te acepté, alguien que se preocupe por ti, y que te ponga verdadera atención cuando le hables, entonces, cuida de esa persona como de tu vida.


“sombras”

Es la primera noche, llueve fuerte afuera, cada gota suena fuerte en mi ventana: cada gota me recuerda tu ausencia, la forma en que te fuiste sin despedirte, la forma en que yo me fui haciendo pequeño al no tenerte.

Como fui perdiendo poco a poco mi esencia, y como fue que dejé de ser la luz de un mundo que sin ti se redujo a un millón de sombras. Bajo tu sombra sigo existiendo, pero muero cada vez que te pienso, en noches como ésta, suelo maldecirte, y en las mañanas con bruma deseo que el tiempo borre mis palabras para que no lleguen a alcanzarte, deseo que sepas que todo es producto de mi imaginación.

Es la primera noche, ha habido otras, pero ésta sigue siendo la primera y lo será hasta que muera por la luz de un sol que no es más lo que fue.


“manos al aire”


“peco”

Me arrepiento de haber dejado que entraras a mi cabeza, me arrepiento de haber caído en tu tentación, de ser uno más de los que te siguen sin consciencia, sin remordimiento. Mírame, tan fácil para ti.

Y el peor de mis pecados es no poder decirte que no; aunque me niegues, el licor de tus labios; aunque no quieras escuchar, las palabras que suelta mi boca. Peco porque quiero hacerlo, y en mi delirio lo único que me ocurre decir es cuánto te necesito, cuánta falta me haces mujer, ahora que estás sin estar, ahora que permanezco soñándote y despierto deseándote.