-Memorias del Profe-

"Amor"

“para siempre”

Una tarde, y mi acostumbrada propuesta: “¿Qué te parece si tomamos un café? Paso por ti, en el mismo lugar, a la misma hora, con tu vestido azul y mi filipina palo de rosa”, una puerta que se abre, diez mil sueños que se cumplen.

Y te conté un par de mis amaneceres, en tus manos el sol parece un poco más opaco, es quizás que la luz de tus ojos le quita belleza, me contaste un poco de tu vida, nada que no supiera ya, pero oírlo de tu boca es un completo delirio.

El café es algo mágico en tu compañía, la tarde es demasiado efímera cuando estás tú, si al final no puedo despedirme, es porque quisiera que ésto durara para siempre.

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“tengo ganas”

Tengo unas ganas de salir corriendo, ir a dónde quiera que estés, encontrarte con mi nombre en tus labios, y decirte que el pasado es un embrujo mal hecho, demostrarte que soy tuyo como nunca lo fui de alguien más.

Y tengo unas ganas de verme en tus ojos, encontrar ahí un refugio perfecto contra el mundo; encontrar ahí el tiempo necesario para amarte con locura y ternura. Ser lo que quieras que sea, y dejar que te conviertas en lo que siempre he deseado.

Tengo ganas de ti, de morder tu espalda, de saborear tus labios, de encontrarte sin ropa en medio de la madrugada, y de envolverme en tus brazos para nunca salir de ahí.


“si me voy”

Serás de las cosas que más extrañaré, tu boca dulce, tu mirada sincera, eres todo lo que siempre he deseado, todo lo que siempre le pedí al Hacedor, quiero que me hagas tuyo en la inmortalidad que hoy invade mi cuerpo, quiero que me sepas más allá de esta frontera carnal.

Y si mañana, definitivamente me voy, habrás sido tú el último de los pensamientos de mi mente, y su hoy la sombra cubre mis ojos, quiero que sepas que tu siempre fuiste la luz que habitó en ellos, y si pronto o quizás no tan prontito, me hago la nada, quiero que recuerdes, que has sido, eres y serás, todo para mí.

Te amo mujer.


“confieso”

Confieso, te besé sólo para olvidar.

Y ahora mi pecado es amarte sin medida, ni tiempo, ni nada más.

Te necesito tanto como al aire que respiro, pero más indispensable que él. Y siento que si no te beso, pronto olvidaré lo que es vida.

Confieso, te besé sólo para olvidar, pero ahora, te quiero por siempre recordar.


¿tomamos un café?

Te soñé, mujer ¡Que bella eras en ese sueño!

Y hoy que te vi: pude decirme a mí mismo, que toda la belleza utópica no es nada comparada con tu verdadera belleza.

Te soñé, si, pero créeme que es mucho mejor vivirte que soñarte.

Por cierto, ¿Tomamos un café?


“no podremos”

Un buen día iré corriendo a buscarte, en aquella casa de la que dijiste “será nuestra”, y al encontrarte, sin importar cuánto me tome hacerlo, me dedicaré a besar cada lunar de tu cuerpo hasta el final de los tiempos, a decir que eres lo más precioso en mi vida, que estoy profundamente agradecido con Dios por haberte traído como luz en medio de tinieblas, de las tinieblas de mi vida.

Porque me sé tuyo completo, no sé dónde estuviste éstos 22 años, pero ahora que te he encontrado, difícilmente dejaré que desaparezcas tan fácilmente, porque quiero hacer de lo nuestro una historia que se cuente de generación en generación como un ejemplo de amor, y que para siempre, como todo el mundo, tú recuerdes cómo es que esa tarde la vida me llevó a ti, como me viste subiendo aquellas escaleras, como sonreíste sin darte cuenta al volverme a ver, por fin, al vernos nuevamente por primera vez.

No podrán jamás olvidarse de nosotros, no podré jamás borrarte de mi historia, no podrás jamás abandonar la seguridad de mis brazos, no podremos dejar de ser esto.


“gracias”

Suenas fuerte, en cada rincón del abismo que es mi alma; eres un rayo de luz ahí donde nadie más puedo reinar, eres esperanza ahí donde tantos y tantas se perdieron, quiero que lo sepas, déjame decirlo una vez más, suenas fuerte en mis adentros, no porque no vaya a haber nada más, sino porque después de ti, todo lo  demás jamás será igual.

Gracias por llegar a mi vida justo a tiempo.

Ciertamente es poco lo que puedo ofrecerte, mírame, apenas mis manos tienen fuerza para tomar a la vida que se viene, pero todo eso que puedo, por poco o insignificante que llegue a ser, lo deseo para ti, que sabes la justa medida de mi corazón, que supiste reinar y venir.