-Memorias del Profe-

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“y quiero bailar”

He de confesar, ganas no me faltan de llevarte a bailar, quiero que tu cuerpo y el mío se entiendan en los compases de alguna melodía sin fin, quiero pasar mi mano por tu espalda y que sientas mi respiración acelerándose por tenerte tan cerca, quiero que sepas cuánto te deseo, que veas como el sudor recorre mi frente y te sepas el motivo de ello, quiero que vayamos a la pista, que perdamos la noción del tiempo juntos, y si en la pista dejamos de ser dos, y pasamos a ser un sólo ser, que así sea; no me importaría que mi última respiración fuese el compás final de tu exótica danza, no me interesaría seguir viviendo sin poderte tener otra vez entre mis brazos.

Y quiero bailar contigo, ver como brillas como luna llena en plena noche de Abril, quiero que me compartas tu vida eterna en una noche de rumba y arrabal.

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“mi más grande afán”

Esto de descubrirte y aprenderte, es una tarea que mata todo lo demás; esto de dejarte de esperar para comenzarte a amar, es algo que sin duda me llevará el resto de mis días; eres la más grande de mis debilidades, y también la más hermosa de mis fortalezas; eres un bosquejo hecho en una mañana de abril, un suspiro que no pidió permiso para huir, unos ojos que se fijan directo a mi alma; eres la respuesta a la soledad, un epitafio que ella jamás espero, una oportunidad que jamás creí necesitar.

Y mírame, aquí, parado como cada tarde a la hora de siempre, ésta vez no será igual, quizás no haya un mañana, un buen amigo dijo una vez que a cada día le basta con sus propios afanes; y en el hoy, tú eres el más importante de ellos.


“mañana de abril”

Pediré un deseo a esa estrella en el cielo; que en cierta noche vuelvas tu a mi, y que olvidándote de todo lo pasado, me vuelvas a ver como yo a ti, que en un suspiro me robes el alma entera y que sean tus ojos mi única bandera, que no se abra el cielo sin que yo vuelva a ser para ti, aquel chico lindo que encontraste con una flor en una mañana cualquiera de abril…


“fechado en la madrugada del 23 de Octubre”

¿Y si me decido de una vez a desterrar de mi vida a la soledad? Puede que el camino no vuelva sobre sí , que esta vez sí pueda ser para siempre, y es que debo confesarte hoy que aquella primera noche fue especial, tú eras distinta desde antes pero no lo había podido notar hasta tenerte tan cerca, sí yo sé que se dicen muchas cosas de mí, que has oído una y mil historias sobre este pobre hombre que te escribe en esta fría madrugada pero no prestes atención a lo que el resto del mundo diga, solo pon atención a esto que yo tengo por decir; que me gusta de ti tu mirada y me fascina tu sonrisa, que tus ojos son tan dulces como la miel de abril, que eres la muchacha más bella que yo haya conocido jamás, que contigo el pasado es solo un cuento mal contado, que tu presencia es la luz más fuerte que mi vida puede tener, que tenerte cerca fue una experiencia sobrenatural, que me gustaría ser algo más para ti, volverte el centro de mis días y de toda mi existencia y que hoy me decido a no dejarte ir, a jamás dejarte de mi vida partir…


“tu decisión”

Es claro que no puedo olvidarte, pero tengo el resto de mis días para seguir intentándolo; ciertamente extraño todo aquello que te hacía especial en mi mundo, extraño las mañanas de abril y a su sonriente sol despuntando el horizonte, extraño tus besos de silencio y tus palabras llenas de energía, extraño aquellas tardes frente a Santo Domingo, extraño tu cámara fotográfica y tu vestido azul, extraño el reflejo de ti que se extinguió en mis ojos, extraño el alcatraz que te obsequie en nuestra primera cita y aquella dulce espera del último momento.

Es tan claro como un lago de la montaña que no debo intentar dejarte partir, que podría morir si intento respirar sin ti, que dejaría cien mil veces de existir antes que decidirme a perderte para siempre, pero esta vez no elijo yo; es solo tu decisión la que me obliga a intentar seguir sin ti por el resto de mis vida…


“mi razón”

El silencio fue solo un pretexto, mi razón son tus ojos aquellos, negros y profundos, turbios y lejanos; tu boca esa, tan celosa y amorosa; tus pequeños detalles, grandes campanas que suenan en catedral, mi razón es la banca del parque y las 25 rosas de tu veliz, mi razón es tu sonrisa cuando eres feliz, y la belleza de un día de abril, mi razón son tus latidos y mi ansiedad por ti, son  esos pasos por el parque y el disturbio de la soledad de la plaza, son las nieves a media tarde y el café que jamás hace falta a la orilla de la cama, mi razón es tu corazón atado al mío por el tiempo y el amor, por amor, mi razón solo eres tú….


“como el cielo de abril”

A veces creo que no podríamos sobrevivir ni un segundo separados, en días como esos te beso con todo el corazón; abro las ventanas de mi alma y dejo que tu entres por ahí; en otras ocasiones me haces pensarte más de lo necesario, así me vuelvo un poco histérico contigo y no encuentro las palabras correctas para hacerte feliz, pero siempre, ya sea que me beses o que yo me separe de ti, me haces tan feliz, me haces ser tan inmenso como el cielo de Abril, tan  sereno como la Luna de Enero, y tan dulce como lo es el perdón que nace de tu corazón.