-Memorias del Profe-

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“soliloquio del 28”

Esto se trata de no detenerse, ni siquiera para tomar respiros, esos vienen a tu pulmones naturalmente, adelante, siempre adelante, que la vida se agota con cada segundo perdido, y si en ella todo te falla; si nada resulta como lo esperabas, si ningún plan de concreta y te hace feliz; deberías comenzar a entender que de eso se trata la vida, de sorpresas, de pequeños y fugaces momentos de dinamismo que te dan energía para continuar, algunos le llaman alegría, otros le dicen buena suerte, yo por mi parte prefiero decirles epifanía, aquí puedes elegir ser una buena persona o una mala persona; sea lo que sea lo que termines eligiendo, debes intentar siempre ser el mejor en lo que haces, es al final de cuentas, el esfuerzo y dedicación lo que vale; los motivos, siempre serán un punto de discusión, en cambio los logros (buenos o malos) siempre habrán de ser reconocidos, aunque pocas veces te tocara una conmemoración por ellos, eso es seguro.

Un buen día un viejo amigo, de esos pocos que gusto de conservar, me dijo: “tengo la esperanza de que no cambiarás, que seguirás siendo el mismo mocoso con el que solía compartir tardes enteras”, y yo le prometí que lo intentaría, pero la verdad es que ya no soy ese mismo; sólo con el tiempo comprendí que no cambiamos, sólo aprendemos más a vivir.


“contra tu nostalgia”

Creo que podría hacerte muy feliz si me lo permites; ven a mí, mírame a los ojos, toma fuerte mi mano; y di tu nombre, no te detengas, vamos a un lugar que nadie más conoce, a un punto en el cual puedas ver cada trozo de mi alma, puedo ser el mismo aire que entra por a tus pulmones, puedo ser la fuerza que necesitas para continuar, recuerda que siempre estaré dispuesto a conocerte más; eres la máxima de mis aspiraciones, pues el futuro sin ti es solo un esbozo borroso de un sueño que no pudo ser.

Cierto día, cualquiera de éstos, iré a tu encuentro, y llevaré en mí todo el valor que nos hizo falta justo hoy. No me impidas acercarme, no te alejes de mi lado, puede ser que no entiendas que es lo que siento, que es lo que digo; pero ten paciencia, mi amor logrará ganar la batalla contra tu nostalgia.


“mejor”

Vuelves justo ahora, que no necesito nada de ti, que por fin soy libre y que cumplo uno de mis sueños, justo ahora que puedo seguir sin ti; ¿Por qué? No entiendo tu necesidad de atormentarme en éste momento, vienes con tu encanto, con todo lo que posees y siempre has tenido, con la sublime manera de mirarme a los ojos, con esa fuerza al decir mi nombre, vuelves para tomar tu lugar, para volver a ser quien eras en mi vida: una reina, que jamás ha sabido nada de éste mortal que la ama como a su vida misma, vuelves una vez más, y al verte llegar no puedo más que sentir una inmensa alegría, por volverte a tener en mi vida.

Pero justo ahora, no necesito nada más de ti, mejor hubiera sido, jamás reencontrarte, jamás haber leído aquel mensaje, jamás volver a sonreír por tu presencia en ésta maldita ciudad; mejor hubiera sido, que yo hubiera podido olvidarte de verdad….


“aquella primera vez”

Sinceramente no sé como noté aquella primera vez tu mirada sobre mi espalda, no sé cómo me decidí a mirarte a los ojos, y a rosar con mis labios tu cuello; en verdad no sé la forma en que te volviste lo más importante, y mírame, ya no me imagino mi vida sin ti; mírame soy sólo uno más de esos locos que van por la vida cantando viejas trovas de amor, soy sólo un pobre muchacho cuyo nombre decidiste recordar para siempre, y tú, sigues y seguirás siendo lo más importante para mí y vivo feliz desde que estas aquí, ya no le temo al futuro y le agradezco cada noche a Dios por ti, formas parte de eso que el mundo llama la alegría y eres así mismo todo lo que necesito en mi vida; no encuentro palabras para decirte lo mucho que me gusta estar contigo, ninguna de mis miradas es suficiente para darte las gracias por tanto amor…


“tanto amor”

A la mitad de la noche, aparece por la ventana tu recuerdo, sólo me queda recibirlo como si fueses tú, sólo me permite una única palabra de bienvenida y entre sus brazos entrego la poca pasión que sobrevivió a la ruptura que nos separó, entre sus brazos se van la paciencia y el esmero de los momentos que ya no volverán.

Entre la horas del reloj, se van perdiendo los días y los susurros, las palabras que decíamos al mismo tiempo, las miradas de las que el mundo jamás se percataba, se van perdiendo de la misma forma en que yo te perdí, se van dejando tras de sí estelas de completa soledad.

Tanta soledad, y tú tan lejos, tanto desamor y tú con tanta alegría, tanto martirio y tú con esa sonrisa eterna, tantas noches y sólo me queda tu recuerdo entrando por la ventana…


“justo como ayer y como hoy”

Siempre serás la mujer más bonita que he conocido, siempre añorare los días en que besaba tu frente y tus amigas murmuraban lo mucho que se me notaba cuanto me gustabas, y no te equivoques, siempre te recordaré con una sonrisa. A esos días de cine y plaza, que ya nunca volverán, a esa boda a la que fuimos juntos, y todo eso que siempre estará en mi mente, cuanto no diera por volver a tocarte por lo menos dos segundos, por volver a todo aquello.

Ésta es la última noche que te extraño, lo prometo, el día que decidí dejarte ir sin detenerte me prometí a mi mismo que afrontaría tu ausencia intentando recordarte siempre con alegría, pero a veces, muchas veces me gana la nostalgia, por eso he decidido solo recordarte de vez en cuando, para que tanta melancolía no ahogue mis sueños, solo lo suficiente para poder sonreír cada vez que el mundo se vea solo y triste justo como ayer y como hoy.


“cosas dichas”

Me han dicho por ahí, que ya no vives igual; que nunca más volviste a La Plata, que jamás quisiste volver a recibir alcatraces, y ahora sé que de todo ello, soy el único culpable, que feliz fui al saberlo.

Me han contado en un café cualquiera que tú jamás volviste a mirar igual por aquella ventana de tu casa que da a la calle, me dijeron que mentiste el día que me despedí, y que la mentira de ese día te persigue hasta hoy, que triste no poderte liberar de ella.

Ahora quiero que te cuenten a ti, lo mal que estoy sin ti, lo débil que fue mi corazón el primer mes, y lo corta que ha sido mi vida sin ti; quiero que te digan en un verso mal escrito lo que ya sabes pero no recuerdas, que te amé hasta el último segundo, y que te necesitaré hasta mi último momento en ésta vida. Que melancólica existencia ésta con tantas y tan pocas cosas dichas…