-Memorias del Profe-

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“oración por las vocaciones”

Señor Dios, Padre Celestial, Tu Hijo Jesucristo nos dijo: “La mies es abundante, pero los obreros pocos. Pedid al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Animados por estas enseñanzas, te pedimos que envíes a tu Iglesia, numerosas y santas vocaciones para el sacerdocio, a la vida religiosa y al apostolado laical. Consérvales fieles en su ministerio hasta el fin; y concédeles, por tu Espíritu Santo, un gran amor a Dios y a los hermanos, para que en su ministerio y en su vida busquen solamente tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


“oración del Buen Pastor”

Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre, fuente de luz, tormenta de fe, que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza, que nos envías a Tu Madre para enamorar nuestros fríos corazones, que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos por las angustias del mundo. 

Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí, juntos queremos seguirte, donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan. 

Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre. 

Nuestras almas sedientas de Tu luz solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre. 

Envíanos Tus Angeles y Tus Santos, consuélanos con su presencia celestial. 

Danos el consuelo infinito de saber que Tu Misericordia ve con ojos agradables nuestro arrepentimiento por tanto error cometido. 

No permitas que bajemos nuestras defensas contra el maligno y sus tentaciones. 

Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes en la entrega a Vos, nuestro Dios. 

Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar a Tu Santo Espíritu en nosotros, para que Tú te hagas cargo de nuestra vida. 

Haznos confiados corderos de Tu rebaño, Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor. Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja. 

No te alejes de nosotros, Señor, perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.

Amén.


“oración a la señora de la esperanza”

¡Oh excelsa Madre de Dios y Esperanza de los mortales! Sabedor de que habéis recibido la misión divina de guardar, guiar, alegrar y consolar a las almas, a Vos acudo con inquebrantable fe e ilimitada confianza. Vuestro título de Madre de la Esperanza me alienta sobremanera; vuestro nombre ya es prenda de buena acogida; vuestra misión es seguridad de otorgamiento. Seguro de que vuestros brazos se abren en todo momento con solicitud maternal, en ellos me arrojo. De Vos todo lo espero. Aun cuando todo el mundo me abandone, aun cuando la ciencia me desahucie, aun cuando el Cielo oculte sus celajes, aun cuando Dios no oyera ya mis ruegos, aun cuando las tinieblas envolvieran mi alma, aun cuando todo el camino se me cerrara, y sin luz, sin calor, sin fuerza, sin aliento, sin sostén alguno ni humano ni divino, estuviera por hundirme en el abismo de la desesperación, a vuestro amparo me acojo. Vos no me abandonaréis, oh Madre mía; Vos fuistéis, sois y seréis, después de Jesús, toda mi esperanza. En Vos confié y en Vos confío contra toda esperanza y seguro estoy que no quedaré confundido. ¡Oh Madre buena y poderosa, oh Madre de la Esperanza! mirad mi aflicción y necesidad, dadme consuelo, escuchad mi plegaria. Por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amen


“oración por la familia”

Bendito seas Señor,

porque en tu Amor nos reuniste

para formar nuestra familia.

Te damos gracias por vivir juntos.

Te pedimos que protejas

y conserves nuestro hogar.

Que sus puertas estén siempre abiertas

para los que quieran entrar en él

y compartir nuestra alegría y amistad.

Enséñanos a aceptarnos como somos,

con nuestras cualidades y defectos;

a presentarte nuestros planes y sueños;

a pedir tu ayuda;

a ofrecerte nuestras alegrías y nuestras penas;

a recomenzar después de cada caída.

Te pedimos que como miembros de tu Iglesia,

sepamos llevar tu mensaje de amor

a todos los que nos rodean.

Que tu amor nos conserve siempre unidos

y en paz.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.