-Memorias del Profe-

Entradas etiquetadas como “besos

“esta noche será la noche”

Mi corazón explota cada vez que dices mi nombre, hay una reacción sobrenatural en mí, mueves todo mi mundo, y lo vuelves parte del caos que habita en tus ojos, pero en tu caos encuentro mi paz, en tu silencio encuentro las palabras correctas.

No dudes que jamás había aprendido cómo amar, más contigo eso y mucho más logré aprender, he logrado saberme afortunado, y ya no pasará esta noche sin que sepas todo lo que logras en mí, tu sonrisa genera universos paralelos de los cuales somos soberanos perpetuos, tus labios hacen que las peores tempestades parezcan un juego de niños en una charca, y tu cadera, tu cadera hace que cualquier condena eterna se poca cosa.

Me has seducido completo, y ya no soy yo el que vive en mí, es sólo la necesidad de ti, la que me impulsa, la que me empuja, me alienta, la que hace que el día sea más corto por desear pasar una noche más en tus brazos, ésta noche será la noche.

Anuncios

“por ellos, y por mí”

Soy un caminante eterno, lo que dejaste tras de ti, ay mujer: no sabes cuánto bien hiciste en mi vida, y aunque, ahora ya no estás tan presente, impregnado de ti voy abriendo este camino.

Y me acompañan, en esta aventura, el último suspiro que logré robarte, me siguen de cerca los misterios de tus ojos, y la forma curiosa que tenías de besar; me acompañan como misioneros eternos, que van al mismo rumbo al que voy yo, claro, soy yo quien abre el camino, y son ellos quienes disfrutan del paisaje.

Soy yo, quien vive sin ti, y son ellos quienes me dicen que estás mejor sin nosotros, que somos sólo una carga que quedó olvidada en algún vagón de aquel tren madrileño, y por ellos, y por mí, le doy gracias a el Hacedor, por haberme permitido conocerte y por haber hecho que ahora seas tan feliz.


“gracias”

Gracias a ti, me convertí en un poeta que es feliz sin tener hogar, en un peregrino eterno, que va a la búsqueda de aquello que jamás conoció con todas sus energías. Gracias mujer, porque me hiciste hombre, porque tus besos me dieron fuerza y me hicieron continuar, gracias porque en mis sueños me hacías sentir que todo tenía sentido y todo iría bien.

Gracias porque abriste de par en par la nación de tu pecho, y me dejaste entras a cada espacio de tu vida, gracias porque no supe cómo ni cuándo ni en dónde, pero te hiciste parte fundamental de mis días.

Y gracias, porque me quieres con la misma intensidad que mi alma se entrega a ti.


“quemándome”

Ven, muerde mis labios, quémate con este incendio que provocas en mí, soy fuego ardiente, soy un volcán en erupción, y lo soy por ti; ven deja que mis brazos derritan tu piel, ¿lo sientes? estoy caliente, caliente por ti; y es tan cálido mi aliento que no podrás más que entregarte a mí.

Un poco de licor en la sangre, un poco de pasión en el alma, un poco de ti en mí, y un poco de mí en ti; y yo, quemándome de ti.


“vete ya”

Si te vas, que sea de una buena vez, me he cansado de esperar tus besos, de ser adicto de tus muchos defectos, estoy harto de estar dispuesto a todo por ti, de darte mi tiempo sólo en la medida que tu juzgas pertinente, de darte mi corazón a manos llenas a cambio de la poca atención que eres capaz de darme.

Me he cansado ya de buscarte y no encontrarte, de tenerte por mía mientras eres más que ajena, de necesitarte para respirar mientras tu suspiras su aroma por cada uno de tus poros, si te vas, que sea de una buena vez, porque yo no estaré aquí por demasiado tiempo, quizás hasta mañana, quizás no haya para mí un nunca, pero vete ya…


“que…”

Que se me gasten los labios en sólo darte besos, que se me acaben los días mirándote a los ojos y que no haya nada más en mi vida que la fuerza con que dices mi nombre; que se acaben las tinieblas y que los ángeles vengan a verme a través de tu compañía. Que se vayan lejos todos los miedos y que me digas cuánto me necesitas, que se apague la luna y se olvide a los mejores poetas, que todo valga nada, y que nada lo sea todo; quiero que contigo todo sea posible, y que conmigo te atrevas a intentar lo imposible.


“no te he dejado de amar”

Soñé que te veía venir, justo como te fuiste un día sin avisar; dejándome atrás con todas esas palabras de amor, junto con esos pocos besos que pudimos concretar, con aquella tarde tumbados en la cama, con los muchos kilómetros que logramos viajar y con las muchas esperanzas que tú creaste. Y al verte venir con los brazos llenos de más besos, más tardes y muchos más kilómetros recorridos con renovadas esperanzas, no pude más que comenzar a llorar, para pedir que todo eso fuera verdad, desde la última vez que nos vimos han pasado tantas cosas en mi vida, que ya no sé si sigo siendo el mismo o si termine por cambiar, pero si algo te puedo asegurar y que ni por un solo segundo desde aquel día te he dejado yo de amar.