-Memorias del Profe-

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“peco”

Me arrepiento de haber dejado que entraras a mi cabeza, me arrepiento de haber caído en tu tentación, de ser uno más de los que te siguen sin consciencia, sin remordimiento. Mírame, tan fácil para ti.

Y el peor de mis pecados es no poder decirte que no; aunque me niegues, el licor de tus labios; aunque no quieras escuchar, las palabras que suelta mi boca. Peco porque quiero hacerlo, y en mi delirio lo único que me ocurre decir es cuánto te necesito, cuánta falta me haces mujer, ahora que estás sin estar, ahora que permanezco soñándote y despierto deseándote.

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“necesito…soledad”

Si te detienes por un momento podrías ver que hay detrás de mi mirada, podrías entender los por qué de mis gestos, y de mis acciones; si quisieras conocer más allá de mi nombre, quizás te interesarías por mis miedos y temores, por la debilidad de mi voz al mencionar ciertas palabras como soledad o despedida.

Y quizás, entenderías porque te trato como te trato, porque me alejo cada vez que puedo, porque no desisto de decirte que me dejes, porque no hay otra palabra en mi boca que no sea déjame, pero para comenzar, pregunta qué necesito, y pocas veces la respuesta será diferente, soledad…


“un día”

Un día sabrás que te quise sin medida, y que la eternidad es poco comparado con lo que te esperé, ese día lloraré de emoción al saberte por fin mía, pero ten por seguro, será demasiado tarde para los dos, yo estaré acompañado de las almas en pena de la eternidad, y tú, tú serás prisionera de tu soledad.

Un día sabrás por fin lo que se siente perder, conocerás a la derrota cara a cara y mi tumba será tu único refugio, será tan pequeño que no te alcanzará para sustituir los besos que te perdiste de mi boca, y yo seré afortunado, entregando mis palabras a querubines sin hogar ni pasado, perdido en un mundo diferente del que nos vio separados. 

Así no sabrás que todos estamos tan solos, hasta que encontramos a alguien, y entonces nos damos cuenta de lo que es la soledad, solo al salir de ella, pero tú, tú ya no tendrás tiempo de acompañarme y jamás sabrás que siempre estarás rodeada de soledad.