-Memorias del Profe-

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“esta noche será la noche”

Mi corazón explota cada vez que dices mi nombre, hay una reacción sobrenatural en mí, mueves todo mi mundo, y lo vuelves parte del caos que habita en tus ojos, pero en tu caos encuentro mi paz, en tu silencio encuentro las palabras correctas.

No dudes que jamás había aprendido cómo amar, más contigo eso y mucho más logré aprender, he logrado saberme afortunado, y ya no pasará esta noche sin que sepas todo lo que logras en mí, tu sonrisa genera universos paralelos de los cuales somos soberanos perpetuos, tus labios hacen que las peores tempestades parezcan un juego de niños en una charca, y tu cadera, tu cadera hace que cualquier condena eterna se poca cosa.

Me has seducido completo, y ya no soy yo el que vive en mí, es sólo la necesidad de ti, la que me impulsa, la que me empuja, me alienta, la que hace que el día sea más corto por desear pasar una noche más en tus brazos, ésta noche será la noche.


“gracias”

Suenas fuerte, en cada rincón del abismo que es mi alma; eres un rayo de luz ahí donde nadie más puedo reinar, eres esperanza ahí donde tantos y tantas se perdieron, quiero que lo sepas, déjame decirlo una vez más, suenas fuerte en mis adentros, no porque no vaya a haber nada más, sino porque después de ti, todo lo  demás jamás será igual.

Gracias por llegar a mi vida justo a tiempo.

Ciertamente es poco lo que puedo ofrecerte, mírame, apenas mis manos tienen fuerza para tomar a la vida que se viene, pero todo eso que puedo, por poco o insignificante que llegue a ser, lo deseo para ti, que sabes la justa medida de mi corazón, que supiste reinar y venir.


“mi segundo nombre”

Oigo tu dulce voz en la noche de la ciudad, te encuentro como la primera vez: te encuentro aquí, allá, también en mi corazón y te hallo en cada fibra de la piel de las mujeres que me rodean, y siento que por ti se me va  la vida, siento que sin ti, no soy nada más de aquello que logré ser, sólo una fotografía gastada en la pared de una casa abandonada, sólo soy un recuerdo que nadie quiso conservar, ¿Qué más da que me dé entero a ti? Si ni siquiera quieres volver a mi tu rostro;  si ni siquiera te atreves a mencionar mi segundo nombre.

Atzin, tú, tú puedes decirme simplemente así, no importa que nadie más sepa cómo me llamo, y no interesa que sólo tu entiendas la palabra que sale de tus labios.

Oigo tu dulce voz en mi corazón, y fuera de mí, nadie más la logra escuchar.


“y quiero bailar”

He de confesar, ganas no me faltan de llevarte a bailar, quiero que tu cuerpo y el mío se entiendan en los compases de alguna melodía sin fin, quiero pasar mi mano por tu espalda y que sientas mi respiración acelerándose por tenerte tan cerca, quiero que sepas cuánto te deseo, que veas como el sudor recorre mi frente y te sepas el motivo de ello, quiero que vayamos a la pista, que perdamos la noción del tiempo juntos, y si en la pista dejamos de ser dos, y pasamos a ser un sólo ser, que así sea; no me importaría que mi última respiración fuese el compás final de tu exótica danza, no me interesaría seguir viviendo sin poderte tener otra vez entre mis brazos.

Y quiero bailar contigo, ver como brillas como luna llena en plena noche de Abril, quiero que me compartas tu vida eterna en una noche de rumba y arrabal.


“sólo el hoy”

Desde hace cuánto vivo perdido, tú faro de eternos destellos; desde hace mucho vivo sin vivir, tú la vida que hoy corre por mis venas; desde hace demasiado estoy sólo, tú reina de mis epifanías. ¿Cuánto miedo eres capaz de ocultar?, y si no sabes a dónde ir, sólo corre a mi brazos, prometo que no dejaré pasar el tiempo en vano,

Desde hace cuánto se me escapaban suspiros, tú destino de todos ellos aún sin conocerte; desde hace mucho que pasan noches enteras sin sueños, tú el sueño hecho realidad; desde hace demasiado tengo mucho frío, tú el calor del alma que anida en mi pecho. ¿Cuánto dolor eres capaz de ocultar? que no daría por poder curar tus heridas, por ser bálsamo para tu quebrantado corazón.

Somos dos que por fin se han encontrado, fuimos tanto, y durante tanto tiempo: pero eso ya no importa más, ya no llevemos cuentas, sólo ha de importar una cosa: sólo el hoy.


“perdí”

Contigo perdí mucho más que sólo una tarde conociendo aquella Verde Antequera, contigo perdí los miedos y las cárceles del pasado, me perdí en tus ojos, es cierto, me perdí para jamás recuperarme, me perdí para poderte encontrar en mi vida, ven a mí, toma mi mano, mira como palpita mi corazón de emoción con sólo tenerte cerca, mira como mis palabras no se hilan bien con mis ideas, es el resultado de tu bendita presencia, me perdí en ti, para poderme hallar en un mundo que nunca supo de mi más que mi primer nombre.

Contigo perdí más que sólo un par de horas; perdí la poca fortaleza que me quedaba, perdí mis ansías eternas de esperarte, y ya me decidí a no dejar que pase el tiempo, cuando podría estarme dedicando a sólo hacerte feliz, mi bien amor, mi bondad encarnada, mi destierro sutil, un cristal que refleja sólo lo que quiero ver, me he perdido en ti, pero es mucho, mucho más lo que he ganado.


“una promesa”

Creí en tus palabras, te entregue mi entera confianza y a cambio tú no me diste más que penas y dolores, siempre dijiste con tus labios lo que tu corazón jamás sintió ni percibió; y yo siempre caí a tus pies, siempre me vi a tu lado feliz; y mírame, por creerte tus promesas hoy no soy más que una sombra de lo que fui, y ya que una promesa no debe olvidarse, y tú dejaste atrás las promesas de primavera, dejaste este sueño, y cambiaste todo lo que era tan bonito, lo hiciste sólo un doloroso recuerdo,  yo llevo desde entonces una promesa en el pecho desde entonces; una medalla que me recuerda día con día lo mucho que debo desconfiar de los demás.