-Memorias del Profe-

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“La Eternidad de las Flores: Río y Luna IX”

-Annawen, ¿me escuchas?- escuchó a lo lejos una voz.

-¿Nos recuerdas?- le preguntó una sombra blanca. 

Se encontraba en un extraño sitio, de un verde grisáceo, árboles y arbustos en ese tono, y un cielo oscuro. ¿Dónde se hallaba? ¿Quién era?

-Annawen- pronunció una sombra negra que se hallaba junto a la blanca.
-Yo…- respondió la elfa.
-Escucha, nosotros somos Inírion Oakwalker y Aunrae Duredspar, nos conocimos cuando fuimos a tu pueblo, ¿recuerdas?- indicó la sombra blanca.

-Annawen, ¡es una trampa!- oyó de nuevo la voz.

-Nosotros luchamos para que no destruyan nuestro hogar ni nuestras vidas, es por eso que matamos a todos los que se opusieron a ello, incluyendo a Narat- siguió la sombra negra.
-Narat…- balbuceó.

Flash Back – INICIO

La Drow tomó la empuñadura de una cimitarra. 

-Disculpa la molestia, pero, ¿Quién eres?- cuestionó Aunrae.
-Annawen del clan Inf. Pero la pregunta es, ¿Quiénes son ustedes, extranjeros?-

Flash Back – FIN

-Annawen, vuelve a ti- ordenó la voz -ellos mataron todo aquello que nos importaba-

-Detén esta tontería- replicó la sombra negra que tomaba la figura de la drow, sin cambiar su color.
-Libérate del poder de Torothal- rogó Inírion, quien se veía nítido. 

Flash Back – INICIO

-Este es el templo de la Diosa de los Ríos y las Lluvias, nuestra protectora ante las amenazas.- sentenció Annawen.

***

-Annawen, entra al templo- escucharon una voz que parecía provenir de entre el río.
-Gran Sacerdotisa, ¿qué ocurre?- preguntó asustada la Elfa Silvana.
-Has traído al enemigo a la puerta de tu casa, debo eliminarlos para nuestra salvación antes de que nuestra Todopoderosa Diosa no se enfade- le explicó la voz.

Flash Back – FIN

-¡REGRESA!- gritó la voz.

-Déjala, esta guerra no tiene sentido- dijo suavemente el elfo nocturno.
-La sangre de tu pueblo ha sido derramada en esta tontería, ¿te dejarás matar por el sueño de odio de tu Diosa?- cuestionó la drow.
-Yo… Ustedes…- la elfa silvana no sabía que pensar, remolinos de ideas revolvían su mente en un retorcido nudo que sería imposible desenredar.

Flash Back – INICIO

Narat se acercó a él con el tridente en la mano que le quedaba buena. 

-¿Vas a traicionarme tu también o te unirás a nuestra causa?- le preguntó la sirena.
-Yo…- tartamudeó, levantando el báculo -yo no te permitiré matarnos- dijo decidido al tiempo que apuntaba a la Sacerdotisa. 

Una luz blanca salió del arma y aterrizó en Narat, haciéndola desintegrarse lentamente.

-¡Traidor!- gritó la sirena -¡Torothal los perseguirá hasta el final!-

Flash Back – FIN

-Mataron a Narat… Son el enemigo- dijo al tiempo que sus ojos se humedecían.
-¡ANNAWEN!-

La elfa silvana se libró de la ilusión que Aunrae e Inírion le habían generado. Desgraciadamente su plan de salvarla de las garras de Torothal no funcionaron, destruyendo todas las esperanzas de liberar su corazón del odio engendrado por la Diosa fluvial.


“La Arboleda de las Lunas -4 años-“

Y la Luna coronaba el orbe y era en su reinado en el que éramos felices, no existía ni temor ni dolor, mucho menos la desesperanza pues todo lo teníamos en la que aguardábamos. Hace mucho tiempo que llegamos allí, hace tiempo que debimos salir, que fuimos arrojados al mundo y nos dispersamos por muchos puntos del orbe, pero desde siempre hemos permanecido unidos.

Y aunque el Padre tiempo no regresa atrás pues es tan sabio como nuestra madre,  el siempre brinda segundas oportunidades a quienes las merecen y las necesitan; hoy somos algo diferente de lo que fuimos pero siempre conservaremos en nosotros el recuerdo de los días junto al lago, de las noches eternas, de los orbes protegidos y de las personas queridas, siempre permaneceremos unidos en el espíritu que creamos, aun cuando ahora no haya Luna que corone el cielo, ni arboles que nos protejan, o lago que nos procure, nosotros siempre muy dentro seguiremos siendo Arbóreos.


“sueño esmeralda”

Su respiración cansada le aviso, igual que siempre, que ya había caminado demasiado y no le quedo más que sentarse debajo de un viejo roble a observar aquella Luna de verano que destilaba magia en el cielo. 

-En una noche como esta… -No termino la frase y en lugar de palabras soltó un largo suspiro que había tenido guardado en su pecho durante mucho tiempo, y hecho esto, el vetusto anciano se levanto apoyándose de su bastón y continúo con su camino eterno-

-Demasiados ciclos lunares ya ¿No lo crees? –Le pregunto su sombra que le seguía de cerca aun en las noches más oscuras-

-Claro, han sido muchos ciclos, pero todavía nos faltan muchos más.

-No termino de entender por qué quisiste huir, por qué razón no te quisiste quedar con los tuyos y por qué te obligaste a tomar un camino que sabrías jamás terminaría.

-Tú no estás para entender, tu solo estas para seguirme a donde quiera que vaya, ¿Lo entiendes?

-Sí, no tienes que repetirme la condena que yo mismo forje; es solo que a veces siento que la muerte nos alcanzará en algún momento, quizás durante tus largos sueños. –Dijo ella con cierto tono de amargura-

-Para eso te tengo, tú jamás duermes y tienes que protegerme aun cuando duerma profundamente y me entregue a los brazos del sueño esmeralda, aun a costa de tu propia existencia…

-Insisto, ¿Para qué repetirme esa condena?

-Simple costumbre compañera.

El viejo se detuvo, nuevamente la respiración le avisaba que estaba al tope de sus fuerzas, esta vez decidió descansar más profundamente, se alejo un poco del camino, lo suficiente para no ser visto y para no perderle de vista, lanzo un hechizo de camuflaje y entrego su cuerpo al sueño esmeralda. Mientras tanto la sombra tomo la forma de un búho y lo observo dormir desde una distancia adecuada.

En sus sueños el anciano se veía mucho más joven, antes de esos 480 ciclos que ahora mismo cargaba sobre su espalda, en sus sueños lograba volver a ver a su esposa Narat y a sus dos hijos, tan jóvenes y alegres como siempre, se reencontraba con su familia, con esos amigos de siempre, que hace muchos ciclos no veía pero que siempre habían estado con él. Una noche para el resto del mundo eran para él meses enteros en sus sueños, y aunque no sabía si solo revivía lo vivido o vivía nuevamente aquella época tan hermosa, sabía que al despertar se reencontraría nuevamente solo e itinerante, por ello disfrutaba cada minuto en compañía de los suyos. 

Casi al alba, el sueño esmeralda le soltó las manos al druida y este pudo ponerse de pie nuevamente, como siempre él  parecía rejuvenecido y con más fuerzas que antes, como siempre dejo de lado su bastón y continuo con su eterno viaje acompañado de su sombra, ambos continuaron sobre el camino de alta esperanza, el mismo que los había visto unirse en una triste noche de invierno y el mismo que parecía no tener un final verdadero…