-Memorias del Profe-

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“La Eternidad de las Flores: La Búsqueda VII”

Arena, arena y más arena. Y sol, un maldito sol sobre nuestras cabezas, siento que mi piel se pondrá más oscura después de esto.

Inírion tampoco se ve muy feliz con el clima, pero yo soy una Drow, y nosotros vivimos en cavernas gigantes sin una luz más que la que indica el tiempo. De hecho, tenemos infravisión y esto me complica un poco ver dónde están todas las cosas.

Quiero que desaparezca el sol, deberíamos viajar de noche, sería mucho más productivo para mí. Para el también debiera serlo, es un Elfo Nocturno después de todo.

-Inírion-
-¿Sí?-
-Viajemos de noche-

Él detuvo la marcha y puso una cara pensativa.

De pronto, sonó algo extraño que no pude identificar. Ante nosotros una criatura gigante, como una serpiente, pero sin escamas.

Recordé lo que una vez me dijo mi padre sobre esos bichos: “Gusanos de Arena, podrían tragarse a un ejercito. Se arrastran entre las dunas y tienen un aliento asqueroso. Si tienes un buen equipo, la podrías matar un rato, mientras más corta sea la pelea, mejor.”

Me acerqué a Inírion y lo agarré de un brazo. Corrimos detrás de la criatura mientras pensaba como matarlo, o en su defecto, como rebanarlo. Sin embargo, su tamaño era tal que hubiera sido imposible atravesarlo con una cimitarra.

La bestia se lanzó contra nosotros, y escupió una sustancia fétida. Dimos un salto y caímos sobre su cabeza.

-Usa tu báculo- le dije al Elfo.
-De acuerdo- me respondió.

De inmediato salté, desenvainé las cimitarras, y alzando los brazos le realicé un corte a lo largo al gusano. Se estremeció, haciendo que Inírion perdiera un poco el equilibrio, pero antes de que cayera alcanzó a levantar el báculo y le lanzó una bola de energía en todo lo que yo suponía era el cráneo.

-Excelente- dije, sin que nadie me oyera.

En un momento comencé a sentir una molestia enorme por el sol y el calor, y pensé en oscuridad y sombras… como si de un sueño se tratara, una bola oscura comenzó a crearse delante mío, expandiéndose a una velocidad impresionante. En menos de un minuto estábamos rodeados por esa extraña esfera, la visión era imposible, pero la fatiga había desaparecido.
Sinceramente, no necesitaba de mis ojos para cortar al gusano. Espero que el otro Elfo tampoco.

La otra bestia arremetió con fuerza contra mí, otra vez con sus fluidos extraños. Me lancé sobre él y le realicé unos cortes en la cabeza, y por donde caía cerca de él le cortaba lo que tuviera al alcance.

Escuche otras bolas de energía chocar contra el cuerpo del gusano, y como este se estremecía ante cada ataque. Espero que no resista mucho más.

Me puse en lo que supuse era el cuello, y le dí un par de estocadas. Luego lo rodeé, cortando toda la corteza de su piel en un diámetro.
La bestia se agitó, haciendo un vaivén, hasta que cayó rendida sobre la arena.

La oscuridad desapareció al instante, mis ojos debieron acostumbrarse a la luz de golpe, por lo que al principio estuve cegada. Después pude reconocer el cuerpo de la criatura, y un poco más allá, al Elfo.

-Lo hicimos- dije jadeando.


“La Eternidad de las Flores: La Búsqueda VI”

Después de horas de búsqueda Inírion encontró una pequeña posada alojada en un barrio lejano del centro de la ciudad en donde se leía en una tabla una frase escrita en élfico antiguo, por lo que todos pensaban que solo era parte de la decoración, “A pesar de las hojas y el viento, siempre tendrán un lugar aquí quienes esto entiendan”, sin dudarlo Inírion busco a todos los Arbóreos y los reunió frente a esa posada a la que llamó tocando la puerta con su báculo.

-¿Qué se desea allá afuera? –Dijo una extraña voz que provenía del interior de la posada y no parecía pertenecer a un humano-
El Elfo Nocturno respondió en Élfico “Deseamos refugio y alimento”, acto seguido la puerta se abrió y de ella apareció una extraña figura, un viejo mapache que tenía un bastón en una mano y una linterna en la otra.
-¿Cómo es posible?, Lo veo y no lo creo, ¡Mapache! –Grito dando un brinco instantáneamente Nuty quien iba en el hombro de Niko- 
-¿Qué?, ¿Cómo es posible?, habiendo cientos de ciudades apestosas tuvieron que llegar aquí, pensé que jamás tendría que volver a verles y mucho menos ahora que soy viejo y no podría defenderme de sus estúpidas jugarretas –Dijo el Mapache alzando la lámpara hacia los forasteros a pesar de que el sol aún clareaba la tarde en la ciudad-
-Bueno, la vejez es algo que nos ha llegado a todos viejo amigo – Dijo Niko al mismo tiempo que se acerco para saludar al vetusto mapache-

Entonces, Los elfos se presentaron con el mapache casero y le explicaron todo lo que sucedía, el grisáceo rostro del mapache reflejaba la sorpresa con cada frase que salía de la boca de Inírion y Aunrae pues no podía explicarse como esos dos jóvenes tenían un enorme parecido con sus abuelos tanto físicamente como en sus comportamientos y palabras.
-Veo que no existe ninguna otra posibilidad, en ninguna otra posada aceptaran animales -lanzando una mirada hacia Nuty- en las habitaciones, además, son tan viejos que de no ser porque todavía respiran tranquilamente podrían ser recibidos en el Campo Santo, tendré que soportarlos, esta posada los recibirá, y solo por la memoria de mi hermana Confused –Dijo el mapache y luego les mostro a todos sus habitaciones en donde los humanos y la ardilla descansarían hasta el retorno de los elfos tras su búsqueda de los otro arbóreos-

Todos pasaron la noche en la posada, pero la Diosa Madre se le mostró en sueños a Inírion para prevenirlo; en ese sueño… un gran manto blanco cubría todo e Inírion se sentía fuera de su cuerpo, como un espíritu más de los que acompañan a la Diosa en sus trayectos nocturnos, entonces escucho la voz femenina que le hablaba en la lengua de sus antepasados: Su nombre es Torothal, una antigua deidad de los ríos a quien hace mucho tiempo enfrenté y vencí con mis ejércitos, pensé que la derrota la habría hecho perecer, pero no fue así, la Diosa del Río ha sido la responsable de todas las catástrofes que los han seguido, desde la salida de La Arboleda de las Lunas de tu abuelo hasta su destrucción, y también los asesinos que los persiguen pertenecen a su sequito, es necesario que Aunrae y tú apresuren la búsqueda de los otros Arbóreos, siento a la muerte cernirse sobre ellos, y si ustedes no acuden a ellos pronto, Torothal habrá cumplido sus deseos.

Inírion se despierta abruptamente de su sueño y encuentra en sus manos 8 piedras que brillan con las luces del arcoíris, entonces escucha la voz de la Diosa Madre que le dice suavemente al oído:Traigan a todos mis hijos aquí, utiliza estas runas para defender mágicamente esta posada en donde no les sucederá nada, apresúrate hijo mío.

Entonces Inírion coloca las runas en diversas partes de la posada y despierta a Aunrae para explicarle todo lo que ha visto en sueños, ambos emprenden el camino muy de mañana hacia los desiertos lejanos del Este en donde se encuentra la hoja de roble más cercana…


“La Eternidad de las Flores: La Búsqueda V”

Cuando por fin se encontraron con los dos hombres, Nuty -la ardilla que llevaba Inírion- saltó de la emoción al reencontrarse con sus viejos amigos.

-¡Nuty!- exclamó Nyko -Has envejecido- le dijo riendo.
-Mira quién habla, anciano decrépito- contestó el animal.

Conversaron mucho tiempo, en lo que los demás buscaban dónde pasar la noche y se actualizaron respecto a varios temas. 
En el transcurso de uno, los Elfos -que habían conversado previamente- interrumpieron su conversación, y pusieron por encima de todo el problema del viaje.

-No es que los consideremos incapaces, pero el viaje los desgastará- dijo el Elfo Nocturno.
-Además, nos retrasan. Si no hubiera sido por mi tío, hubiéramos llegado aquí en semanas- agregó la Drow. 
-Lo sabemos, pero no hay lugares seguros en los cuales estar, no después de lo que le paso a Obito, ni de lo que pasó en el bosque- indicó Genova.


“La Eternidad de las Flores: La Búsqueda IV”

Pasados dos días de viaje por el bosque, la fatiga se hizo notar en los humanos, de modo que las paradas eran cada vez más frecuentes. Esto molestaba a Aunrae, pero les daba tiempo para conversar con los ancianos. 

De pronto, cuando habían retomado la marcha, oyeron el chillido de algo que creyeron era un águila. Sin embargo, el chillido se hacía escuchar una y otra vez, con mucha más fuerza uno que el anterior.

En un instante una criatura gigante se asomó en su campo visual. Tenía unas alas enormes, grises. Su cuerpo era de varias veces un águila, tenía garras, y además unas patas traseras y cola, como un león.

-Un…- balbuceó la Drow.
-…Hipogrifo, específicamente es Juandrez- interrumpió Nyko.

El animal alado dio vueltas en círculos sobre el aire, hasta que finalmente aterrizó a pocos metros del grupo.

-Nyko, Genova, tanto tiempo- saludo la criatura.
-Lo mismo digo- exclamó el mayor de los hermanos.

Genova sólo alzó el brazo, haciendo un gesto de saludo.

-Veo que te has encontrado con mi sobrina- dijo Juandrez tras encontrarse con los ojos de la muchacha.
-Pues sí, y también con el nieto de Tanavar, Inírion- explicó el hombre.
-¿Sobrina?- preguntó la joven.
-Obito no debe haber mencionado que tenía hermanos adoptivos…- dijo en un susurro el hipogrifo -Sucede que tu abuela tenía la tendencia a encontrar criaturas huérfanas y adoptarlas hasta que pudieran sobrevivir por si solas-
-Ah..- respondió un poco decepcionada.
-No te engañes, seguía siendo muy temible hasta para nosotros- aclaró.

Luego de una amena conversación, los jóvenes elfos recordaron que debían continuar con su expedición en búsqueda de Arbóreos. 
Juandrez se ofreció para llevarlos hasta el próximo pueblo, cercano a la hoja que indicaba el mapa.

De este modo, todos subieron al hipogrifo, quien con los años había triplicado su tamaño, y volaron lejos del norte invernal. 
En menos de un día avistaron lo que era una gran ciudad, con muros de piedra hechos por los enanos, y una arquitectura envidiable por todos los seres de la tierra.

El clima era templado, y parecía que la primavera hacía florecer aquel nuevo lugar, lejano a lo acostumbrado por los cuatro viajeros. 

Juandrez aterrizó a unos cien metros de la puerta de la ciudad, entre los pinos del bosque, para evitar problemas con los habitantes del lugar.

Se despidieron sin prisa, pero al mismo tiempo sin demora. La criatura les había contado sobre el resto de la familia de Drad y sobre los antiguos Arbóreos que conoció a los jóvenes Elfos, y se había actualizado con respecto a la vida de los hermanos durante el viaje, de modo que poco era lo que faltaba por decir.

-Cuídense de los asesinos, mercenarios y ladrones. Donde quiera que vayan ellos estarán esperando- aconsejó el hipogrifo al tiempo que emprendía el vuelo en dirección a lo desconocido.
-Lo haremos, ¡Adiós!- grito Inírion.

La Drow se conformó con alzar el brazo para despedirse, al igual que hicieron los hermanos. 

Genova fue el primero en reaccionar tras aquel momento, y recompuso la marcha hacia la ciudad, más enérgico que al principio del día. 
Nyko fue el primero en irse detrás de él, y los Elfos se quedaron en la cola, tal vez sería más seguro protegerlos desde atrás si aparecía alguien.

Su procesión al interior de la ciudad no fue larga, de hecho, en una hora ya habían llegado al centro. Iban a sacar el mapa cuando escucharon una riña en un callejón cercano.
Inírion se encaminó raudo al lugar. Por una cuestión que no entendió bien, la Drow lo siguió de cerca.

-¡Maldita rata, me robaste!- gritaba un hombre lanzando una olla.
-Lo siento, tenía hambre- expresó la criatura.
-¡DEBES PAGAR!- gritó con un cuchillo en la mano.

El hombre se preparó para asestar el golpe, pero antes de tocar el cuerpo peludo una mano le sujeto la muñeca.

-Déjalo- ordenó Aunrae.

Inírion, que no se esperaba aquello, había estirado el báculo en dirección al hombre. Pero la aparición de la Drow lo hizo paralizarse unos segundos. Él bajo el arma y se acercó a la ardilla, extrañamente de color verde, mientras la chica forcejeaba con el hombre.

-Puedes retirarte ahora o te cortaré en pedazos- gruñó la Drow.
-Una mujer no me da miedo- bramó.

Entonces la Elfa lo agarró por la espalda y lo lanzó contra el piso.

-Arrepiéntete, mierda- le dijo con el ceño fruncido, al tiempo que desenfundaba una cimitarra.

El Elfo Nocturno se puso en pie, con la criatura entre los brazos, y se puso a caminar hacia afuera del callejón. El hombre intentó alcanzarlo, pero antes de que lo tocara salió volando como si el chico tuviera una burbuja cubriéndolo. La Drow se rió despacio, burlándose, y siguió al joven.


“La Eternidad de las Flores: La Búsqueda III”

Ambos no pudieron esconder su sorpresa al saberse conocidos por ese humano que parecía tener más de un siglo de edad.
-¿Qué sucede? ¿Me he equivocado? –Dijo con una voz animosa Génova, el hombre que los había recibido en la puerta- Lo que sucede es que el parecido es increíble.
-No, sí es así, somos nietos de ellos, es solo que no pensábamos que sacarían conclusiones tan acertadas y mucho menos después de tanto tiempo – Respondió Inírion mirándolo a los ojos-
-¿Qué ha sucedido? ¿Cómo están sus padres?, no pensábamos encontrar a algún Arbóreo nunca más y ahora están ustedes aquí enfrente nuestro, por alguna razón debe ser –Dijo el otro anciano que al parecer era Niko el hermano mayor de Génova-
-Están muertos- Dijo la joven Drow sin una molécula de emoción en su rostro, como quien ya está acostumbrado a vivir entre muertos-
-¿Qué?, pero ¿Cómo? Eso no es posible, tenia esperanza de volver a estrechar las manos de Obito y de Ithilior después de tanto tiempo –respondido cabizbajo Génova-
-Así es, mi Padre fue llamado a la presencia de la Diosa para que yo saliera de mi Villa y el padre de Aunrae por su parte….-Inírion guardo un momento de silencio al no saber que decir al respecto-
-Fue asesinado por unas malditas escorias, que al parecer están tras la huella de todos los Arbóreos en el mundo, por eso estamos aquí –Dijo la Drow mirando a ambos humanos- nos han mandado por ustedes y por los demás Arbóreos, quiere que los volvamos a unir.
-LA DIOSA MADRE quiere que sus Arbóreos vuelvan a estar unidos –Dijo el Elfo Nocturno como corrigiendo lo que Aunrae estaba diciendo- la hemos visto y nos ha pedido que vayamos por todos.
-Así que han visto a la Diosa Madre- Dijo Niko dando la espalda a todos- quizás después de todo nuestra comunidad no haya muerto, tu abuelo solía decirnos que siempre seriamos Arbóreos, y que aunque no estuviéramos juntos siempre seriamos familia, sus palabras siempre provenían de la Diosa… está bien, yo iré con ustedes.
-Y claro que yo también. -Dijo Génova al instante-

Ambos ancianos tomaron las cosas que creyeron que necesitarían para el viaje, entre ellas sus antiguas ropas de Arbóreo que a pesar del tiempo no habían envejecido ni se habían roto, entonces, la caravana eternal continuó con la búsqueda de los otros Arbóreos.

Ya fuera del pueblo en lo profundo del bosque los 4 caminaban por la nieve concentrados en encontrar la próxima hoja de roble que marcaba el mapa, repentinamente todo se lleno una neblina muy extraña, una neblina que tomó por sorpresa a Niko y a Génova quienes no supieron cómo reaccionar, Aunrae e Inírion por su parte tomaron sus armas pues conocían muy bien lo que significaba esa espesa neblina.

-¡La sangre llama! Su clamor de venganza será saciada en esta tarde –grito al viento Aunrae-
Inírion por su parte tomo el báculo que la Diosa le había obsequiado sin saber a ciencia cierta qué hacer, sin embargo recordó lo que sus palabras habían hecho con la fogata unas horas atrás, entonces alzando su báculo rogo a la Diosa Madre que no lo dejará caer de su mano y de la punta de su báculo nació una gran llama azul que ilumino todo alrededor despejando la profunda neblina, entonces todos pudieron ver una gran sombra que corría velozmente por los arboles, Aunrae corrió rápidamente hacia ella con ambas espadas en sus manos pero la sombra era mucho más veloz que ella y no lograba alcanzarla, hasta que finalmente decidió lanzarle una de sus espadas que termino sujetando a la sombra a un árbol por su pierna, Inírion entonces apunto su báculo hacia el asesino y diciendo en voz baja algunas palabras en elfico antiguo lanzó un gran rayo de fuego que consumió en su totalidad aquella sombra sin dejar ninguna huella de ella.

Segundos después todo estaba despejado, Niko y Génova no sabían que decir para agradecerles a los jóvenes elfos que salvaran su vida, sin embargo no fue necesaria ninguna palabra Inírion les sonrió y dijo -continuemos.


“La Eternidad de las Flores: El Recuerdo II”

Y aunque ciertamente en ese momento el Abuelo. junto con toda la comunidad, eramos bastante felices, cierta noche ocurrieron sucesos que cambiaron las cosas para siempre.

Estábamos reunidos al fuego de las antorchas, todos sentados en el comedor principal, la mesa estaba repleta de festines deliciosos preparados por los espíritus del bosque que le servían a la comunidad desde que sus inicios, sin embargo el calendario Lunar no marcaba ninguna fecha en especial, no era un festival de Los Misterios de la Noche ni mucho menos el comienzo de un nuevo ciclo, algo extraño ocurría y eso se notaba en la cara del abuelo.

-La noche de anoche me encontré con la Diosa Madre cara a cara, en realidad, no era la primera vez que nos veíamos pero en esta ocasión nuestra protectora se comporto distante conmigo, dijo palabras que nunca había escuchado de su boca: “Siempre me has sido fiel pequeño, y desde siempre te he correspondido con mi guía y mi amor, sin embargo, esta noche acaba para ti la estela que has seguido hasta ahora.” No supe que responderle solo me resigne a escuchar las bendiciones que ella dio al camino que esta noche comienza para mi, el camino que ahora nos alejará.

Todos en la mesa reaccionaron con miedo e incertidumbre, todos excepto el abuelo y aquella fría Drow sentada en una esquina junto a sus descendientes, creo que ambos tenían un acuerdo, acuerdo que se dejo ver cuando el abuelo siguió su discurso.

-Me debo ir amigos míos, familia mía; no porque yo lo desee, sino porque es el designio que la Diosa debe tener para mi.
-Querido, ¿A dónde irás? -Le pregunto rápidamente la abuela Narat quien no podía contener su evidente tristeza- No nos abandones, no ahora que la plenitud nos acompaña y que somos tan felices.
-No mi amor, no sé a donde iré, tu bien sabes que jamás me iré de sus corazones, que siempre estaré aquí, y siempre me tendrás para ti, sin embargo debo dejar el asiento principal de este comedor antes de que la Luna se pose sobre el lago principal, y seguir el camino que la Diosa me ha impuesto ahora, sin embargo, no los dejaré solos, desde ahora La Arboleda deberá estar a cargo de alguien más.
Todos los presentes excepto la Drow miraron a Narat, pues creyeron que era lo lógico, sin embargo, creció en su rostro la sorpresa como una flor de abril cuando el abuelo continuo.
-Mi prima Confused será quien desde ahora lleve la guía en esta casa de la Diosa Madre, recuerden que así como todos nos hemos mantenido unidos es como debemos seguir, vean en ella el espíritu de la Diosa que nos ha traído hasta aquí y que sin duda los llevará muy lejos.

Después de ese gran discurso el abuelo le entrego varios objetos a Confused y con su bastón abrió un gran portal, como los que solía usar para moverse por La Arboleda pero de color gris, por donde entro no sin antes mirar atrás y regalarnos a todos una sonrisa sincera, y desde entonces, muchas cosas cambiaron en La Arboleda de las Lunas.