-Memorias del Profe-

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“esta noche será la noche”

Mi corazón explota cada vez que dices mi nombre, hay una reacción sobrenatural en mí, mueves todo mi mundo, y lo vuelves parte del caos que habita en tus ojos, pero en tu caos encuentro mi paz, en tu silencio encuentro las palabras correctas.

No dudes que jamás había aprendido cómo amar, más contigo eso y mucho más logré aprender, he logrado saberme afortunado, y ya no pasará esta noche sin que sepas todo lo que logras en mí, tu sonrisa genera universos paralelos de los cuales somos soberanos perpetuos, tus labios hacen que las peores tempestades parezcan un juego de niños en una charca, y tu cadera, tu cadera hace que cualquier condena eterna se poca cosa.

Me has seducido completo, y ya no soy yo el que vive en mí, es sólo la necesidad de ti, la que me impulsa, la que me empuja, me alienta, la que hace que el día sea más corto por desear pasar una noche más en tus brazos, ésta noche será la noche.

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“tu ruiseñor”

Gracias a ti la sonrisa no me abandona, y es que resulta muy sencillo ser feliz cuando estoy contigo. Si te doy mi paz y tranquilidad es sólo porque tú me has dado nueva vida, y no tengo con qué pagar tan gran regalo.

Dame tu mirada, y acompáñame nuevamente a tomar un café por la tarde,  ya amo el aroma de tabaco que despide tu ropa, y ya amo la forma en que dices mi nombre, la fuerza con que vibro en tu voz.

Y ser tu ruiseñor por una eternidad o dos, que al fin de cuentas, sea de día o sea de noche, siempre sabré estar para ti, y siempre podrás venir a mí.


“pido”

Tiene un tiempo que vengo pensándote demasiado, creo que los días y las noches no me son suficientes.

Pido que me alcancen las horas para pensarte todo lo que quiero pensarte, ruego al cielo por otra señal como la de aquella farola, que me diga que la anterior no fue una casualidad, sólo quiero que te sientas segura en mis brazos, solo quiero que te sepas amada con completa locura, sólo quiero que abras el camino a un destino que nunca se equivoca.

Quiero que me sepas completamente tuyo, desde que me acuesto hasta que me despierto, desde que me despierto hasta que comienzo a soñar, soy más tuyo cada vez que me ves a los ojos, soy tan tuyo, que estoy en tu pelo, en tus dientes, en tus manos, estoy en tu cadera fuerte, en cada uno de tus poros, en todo tu cuerpo estoy por ser tan tuyo como lo es el alma que Dios te obsequió.


“prefiero”

No voy a armar otro de esos tangos a los que tengo tan acostumbrado; ésta vez no será así, he llegado al límite de lo que podía soportar, y ahora, no me quedan más lágrimas para derramar, no quedan más reclamos para hacerte, ni tampoco más peleas para comenzar, ahora habrá de ser a mi manera, a mi eterna manera de hacer las cosas.

Prefiero que sea así, sin sollozos ni llantos tontos,  prefiero mil veces sonreír recordante como en aquellas buenas épocas, prefiero conservar tus fotos y cada una de las cosas que me obsequiaste, prefiero tener un recuerdo tuyo en mi vida, porque es mejor vivir atada a tu presencia que permitir que tu continúes haciendo destrozos en mi vida.

 Aléjate de una buena vez, déjame en paz; no sirvo para las historias de amor, déjame por favor, no intentes explicar las cosas, no quieras solucionar todo, has de cuenta que cierto día amaneciste con la noticia de mi muerte, y yo creeré que el Hacedor te ha llamado a su presencia, eso será sin duda mucho mejor.


“nostalgia”

Una noche más; otra que llegas como siempre, tan puntual: vienes y te vas, no sin antes dejar un montón de recuerdos tirados por mi cama, no sin antes hacerme revivir con pena todo aquello que creí haber olvidado entre el primero y el quinto café pero, pero puede que por fortuna ésta sea la noche en que me decida a no dejarte correr, que vaya tras de ti, como un día fui detrás de aquella mujer; y puede que me encuentre a la muerte vestida de blanco, tocando nuevamente a la puerta, puede que me vea a los ojos y se decida por fin a darme ese abrazo que me prometió el día que la conocí, puede que por fortuna también ya no haya ninguna noche más, que cuando vuelvas tan puntual como lo eres, te encuentres ahora tú en completa soledad, acompañada de una bella dama con un sencillo vestido blanco que al verte te prometa un abrazo eterno, tal como me lo prometió a mí…


“tanto en tan poco”

Tiene  tanto tiempo, desde la primer vez que nos cruzamos por los pasillos de aquella antigua escuela; tiene tanto tiempo, desde que en una tarde de confesiones me dijiste que yo era lo único que nunca habías conseguido, que poco a poco y de una forma inexplicable entraste en mi vida, en mi mundo, en mis adentros, tiene tanto tiempo que me parece tan irreal que hoy siga queriéndote como la primera vez, que todo emocionado te dije te amo, después de aquella fugaz carrera por la playa, con las gaviotas y las nubes como testigos.

Tenemos tanto en común, y son tantas las cosas que nos diferencias que a ciencia cierta no sé por cuales te amo más que a mis días, y más a mis noches, más que al silencio y mucho más que al bullicio de mi ciudad. Tanto es tan poco en ti, que lo poco que el mundo ve en ti, se convierte en todo en mí.


“culpable de los peores crímenes”

Mi día se aleja veloz, cuánto tiempo habré de esperar a que te decidas a decir un adiós; esta espera me mata, me asalta de noche por sorpresa y me deja sin energía para intentar vivir, eres tu culpable de los peores crímenes en contra de mi humanidad, y yo solo soy un muerto más de guerra, un prisionero de un corazón terco, un mendigo que vive de la lastima ajena, y solo soy un pobre hombre que camina un camino de rodillas para intentar alcanzarte una vez más.

Mi noche es solo un suspiro del alma, las estrellas ahora no me voltean a ver y la Luna se oculta cada vez que yo alzo la mirada para intentar encontrarla, la espera es una daga en mi pecho, que poco a poco se me clava más y más, y me ahoga en el sufrir de cada vez que te pienso sin tenerte, eres tú la explicación para tanto dolor y angustia en mi vida, y yo soy solo un fanático más que te sigue sin posibilidad de que tú me llegues a amar…