-Memorias del Profe-

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“¿demasiado joven?”

“Yo contesté:

“¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy joven y no sé hablar!”. Pero el Señor me dijo: “No digas que eres muy joven. Tú irás a donde yo te mande”  Jeremías 1’6-7

Tomen tiempo para leer el contexto del pasaje, así podrán darse cuenta la dimensión de estas palabras de Jeremías. El pasaje narra con toda claridad que ¡DIOS… LE…HABLA!, y por cierto le da un discurso que con la décima parte cualquiera de nosotros ya tendría vocación para siempre. No especifica como le habló el Señor, si tomamos en cuenta que no eran tiempos de telefonía, televisión, ni redes sociales; o, habrá sido un profeta, o una visión directa. Pero el punto es que este chaval, llamado Jeremías recibe órdenes de primera mano de Aquel al que no se le pueden discutir decisiones y llamados.

Aunque Dios lo sabe todo, y sabía cual iba a ser la respuesta de este jovencito, el resto de la creación no tenía ni idea de lo que iba a salir de la boca de este chiquillo, por lo que tuvo que haber una especie de segundo de silencio incómodo con sabor a corte celestial sorprendida cuando Jeremías se excusa del llamado ofrecido, pues a Dios, se supone, no se le puede responder así. Pero Jeremías demuestra que es joven hasta en esto, responde con toda sinceridad; un poco más y le dice a Dios…”número equivocado”, o bueno, ”mejor llámame otro día con más tiempo”. Cuando hay excusas para no responder, estas se vuelven un deporte, son camaleónicas porque cambian de color según sea la circunstancia, y finalmente cuando no es una cosa, es otra, el miedo es el maestro de las explicaciones convenientes. En este caso la excusa de Jeremías es que es muy joven y que por eso no sabe hablar bien, (cierto es que no mentía, a las pruebas nos remitimos, ¡si así hablaba con Dios!, ¿cómo lo ponemos a hablar con demás?). La respuesta de Dios es al grano: tu excusa no pasa, y punto. Es más, le deja claro: ¡precisamente porque eres joven es que te estoy llamando!. TU EXCUSA… ES MI REQUISITO.

Cada uno revise su propio historial de excusas: es que soy muy joven, es que soy muy viejo, es que apenas empiezo, es que ya casi termino, es mi carácter, es que mi historia, es que…  No es que a Dios no le importe tu excusa, pero es un hecho que no le estorba para amarte y llamarte, y no te estaría llamando si ignorara eso. Como dice una maravillosa frase del Obispo Juan Jose Aguirre que lo resume todo:”Cuando dejé todo por ti…no te hiciste muchas ilusiones”. La misión o vocación a la que Dios te llama es maravillosa e importante, pero más importante que el llamado, es Aquél que te llamó y le da sentido a toda esta aventura, en especial cuando llegan los desiertos y no se siente tan clara su Voz. Sonríe tú también pues no te llaman por bolsa de trabajo, si no porque te aman, y el amor cubrirá el resto de acciones que tu incapacidad no pueda alcanzar. Aquel que llama y te ama, se encargará de todo lo demás.

Fuente:http://tinvalro.macmate.me



“oblación del silencio”

A veces tuve miedo, a veces me sentí caer pero justo entonces llegaste tú, con tu rosto lleno de paz, con tus fuertes brazos en donde mis cargas son más ligeras que nunca, con tu gran amor capaz de perdonar todo y a todos, tú me has enseñado a recomenzar, a cambiar mi rumbo de oscuridad y miedo por un nuevo camino lleno de paz y fraternidad.

A veces quise salir corriendo, ir a buscar una salida fácil, un rumbo anunciado por todo el mundo, pero tú me detuviste justo a tiempo, tú me diste palabras de vida eterna y tus palabras hoy se anidan en mi corazón, hoy tus ojos me miran fijamente y puedo decirte que te amo en verdad.

Siento al corazón arder en tu perenne amor, y a mis labios sucumbir ante la necesidad de anunciarte al mismo mundo que me dio la espalda, siento a mis brazos con ansiedad de cargar al desvalido, a mis pies con urgencia de seguirte, siento a todo mi ser dispuesto a entregarse a ti.