-Memorias del Profe-

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“sólo el hoy”

Desde hace cuánto vivo perdido, tú faro de eternos destellos; desde hace mucho vivo sin vivir, tú la vida que hoy corre por mis venas; desde hace demasiado estoy sólo, tú reina de mis epifanías. ¿Cuánto miedo eres capaz de ocultar?, y si no sabes a dónde ir, sólo corre a mi brazos, prometo que no dejaré pasar el tiempo en vano,

Desde hace cuánto se me escapaban suspiros, tú destino de todos ellos aún sin conocerte; desde hace mucho que pasan noches enteras sin sueños, tú el sueño hecho realidad; desde hace demasiado tengo mucho frío, tú el calor del alma que anida en mi pecho. ¿Cuánto dolor eres capaz de ocultar? que no daría por poder curar tus heridas, por ser bálsamo para tu quebrantado corazón.

Somos dos que por fin se han encontrado, fuimos tanto, y durante tanto tiempo: pero eso ya no importa más, ya no llevemos cuentas, sólo ha de importar una cosa: sólo el hoy.


“soliloquio del 28”

Esto se trata de no detenerse, ni siquiera para tomar respiros, esos vienen a tu pulmones naturalmente, adelante, siempre adelante, que la vida se agota con cada segundo perdido, y si en ella todo te falla; si nada resulta como lo esperabas, si ningún plan de concreta y te hace feliz; deberías comenzar a entender que de eso se trata la vida, de sorpresas, de pequeños y fugaces momentos de dinamismo que te dan energía para continuar, algunos le llaman alegría, otros le dicen buena suerte, yo por mi parte prefiero decirles epifanía, aquí puedes elegir ser una buena persona o una mala persona; sea lo que sea lo que termines eligiendo, debes intentar siempre ser el mejor en lo que haces, es al final de cuentas, el esfuerzo y dedicación lo que vale; los motivos, siempre serán un punto de discusión, en cambio los logros (buenos o malos) siempre habrán de ser reconocidos, aunque pocas veces te tocara una conmemoración por ellos, eso es seguro.

Un buen día un viejo amigo, de esos pocos que gusto de conservar, me dijo: “tengo la esperanza de que no cambiarás, que seguirás siendo el mismo mocoso con el que solía compartir tardes enteras”, y yo le prometí que lo intentaría, pero la verdad es que ya no soy ese mismo; sólo con el tiempo comprendí que no cambiamos, sólo aprendemos más a vivir.


“Epifanía”

No puedo evitar compartir un poco de esta divina poesía hecha música; espero que al llegar a sus oídos esta canción termine de nacer como lo hizo ya en mi alma; es Epifanía, con La Oreja de Van Gogh. Disfrútenla.