-Memorias del Profe-

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“La Eternidad de las Flores: Río y Luna VII”

-Por aquí- indicó Aunrae a su abuela, mientras saltaba de un Ent a otro que se encontraba a su derecha.

La anciana drow seguía el paso de su nieta, imitando casi todos sus movimientos. Se acercaban raudamente a los sacerdotes dirigidos por Annawen, sin preocuparse por otra cosa que eliminar la ofensiva enemiga. Saltaban de rama en rama y corrían por las copas de aquellos incinerados Ents que aún luchaban por la Arboleada.

Annawen por su parte se encargaba de dirigir los hechizos en una u otra dirección, y con cual o tal magnitud. Su malicia había aumentado exponencialmente desde su encuentro con los jóvenes elfos. Torothal había recubierto su corazón con una capa oscura ante la pérdida de su anterior sacerdotisa, Narat.

Las elfas oscuras se escondieron tras los primeros Ents de la linea de ataque del ejercito. Allí inspeccionaron el área objetivo y planificaron sus estrategias. Aunrae de un salto se puso tras los sacerdotes, mientras que su abuela se ponía al frente de los Ents para enfrentar directamente.

Confused lanzó esferas de energía de distintos colores sobre el enemigo, matando a aquellos que no alcanzaron a protegerse. Por su parte, la joven drow asesinaba con el filo de sus cimitarras a cuanto sacerdote se encontraba delante de ella. Cuando la anciana notó que dejaban de morir, reforzó su ataque con un rayo oscuro que salió de sus manos, el cual mató una gran parte del ejercito. 
Cuando sólo restaban unos 5 elfos y su líder, todos se esfumaron a través de la neblina. 

Ambas elfas al notarlo decidieron volver con el resto de los arboreos.

Por su lado, el resto de la comunidad contrarrestaba el ataque de los asesinos fluviales. Todos habían sido atacados, y de un modo u otro habían sido salvados -fuera por su propia habilidad o por la ayuda de un amigo-.

Pero, de pronto, se decidieron a atacar a todos a la vez, generando una batalla que parecía tener en desventaja a los hijos de Elunen. 

Confused apareció antes de que dieran fin a la vida de Nuty, mató al asesino que le atacaba y se puso a la ardilla en el hombro. Aunrae mató a otro par con sus armas, mientras se preparaba para recibir a otros asesinos que se atrevieran a aparecer. El resto de los arboreos acabó con su oponente en un plazo no mayor al que apareció otra tropa de asesinos, listos para acabar con sus vidas.

Nyko atravesó con su espada al encapuchado que tenía enfrente, sin embargo este alcanzó a herirle el brazo izquierdo, dejándolo inutilizable. Genova, al notarlo, corrió a su lado para apoyarlo en un futuro ataque.
Por su parte, Koehnes y Nuron peleaban como pareja, espalda con espalda, de manera que ninguno fuera atacado por sorpresa. Ambos tenían sus dagas amarradas a la cintura, con el arco tensado para cualquier situación.
Gil con su báculo presto a defenderse, parecía un maestro invencible. Mas su cuerpo estaba lleno de rasgaduras y pequeñas magulladuras que le deterioraban la capacidad de combate. 

El cansancio se apoderaba de los arboreos, cada instante consumía sus fuerzas más y más.


“La Eternidad de las Flores: Florecimiento contra tiempo II”

-¿Cuánto tiempo más tenemos Madre? –Pregunto Inírion a la sombra blanca con la que había estado hablando durante las últimas noches de trayecto-
-Tendrán hasta la próxima Luna Nueva, entonces Torothal se encontrara a la puerta de nuestro hogar y no habrá nada más que hacer –Le respondió la sombra quien se acerco a él para darle un inmenso abrazo-
Después Inírion fue despertado por Aunrae para continuar el camino por las llanuras costeras.

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Tenía unos inmensos ojos grises, ojos que antaño había sido del tono azul del mar, ambos ojos miraban hoy fijamente las olas, había pasado ya demasiado tiempo, al principio se había sentido acompañada de sus presencias a donde quiera que iba, ansiosa de encontrarlos y de saber de ellos después de aquella trágica diáspora que los había separado, sin embargo después de muchas décadas de angustiante búsqueda sus energías la habían abandonado, termino convirtiéndose en un mito de la región, una bella dama vestida de gris que durante las tardes salía a pasear por la costa, mirando fijamente las olas del mar, como si en esos corceles formados de espuma y sal se encontrasen las almas de sus hijos perdidos.

A ella temían todas las hordas bárbaras que habitaban en las llanuras costeras pues sabían que encontrarla era igual a un presagio de muerte, una trágica muerte tan trágica como el canto que salía de sus labios en cada nueva Luna Llena, un canto tan desgarrante como la daga más afilada de los nueve infiernos.

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Desde los primeros días en que el paisaje cambio abruptamente de un inmenso pantano a una extensa llanura ambos supieron que iban por el camino correcto, hasta ahora habían recorrido prácticamente todo el orbe y habían logrado encontrar de una u otra forma a todos los Arbóreos dispersos excepto a Elfamaniaca, a quien era preciso ubicar lo más pronto posible para llevarla junto a los demás Arbóreos a las ruinas de La Arboleda de las Lunas.

-Maldita llanura, está infestada de tribus estúpidas que solo sirven para ser masacradas, lo peor, en ninguna de ellas hemos siquiera visto una pista de la Elfa que buscamos –Dijo con bastante cansancio la Drow después de haber acabado con más de 5 tribus salvajes-
-Tienes demasiada razón, pero esa última hoja de roble es bastante extraña, hoy está en una parte de la costa, y mañana aparece en otra, al día siguiente entra en un poblado y después se desaparece del mapa durante largo tiempo –Respondió el Kaldorei para intentar animar a su compañera- debemos estar atentos a dónde aparece para ir por ella, no nos quedan más que dos semanas antes de que los ejércitos de Torothal lleguen a las puertas de nuestro hogar…

Finalmente y después de varios días de recorrer sin rumbo fijo las costas del Oeste del mundo, Aunrae e Inírion se encontraron frente a frente con Elfamaniaca….


“La Eternidad de las Flores: La Venganza I”

Una estruendosa risa se oía por los pasillos del castillo. El cielo estaba gris, y el humo del volcán parecía mimetizarse con él.

El Rey de Cronopía era cruel y despiadado, humillaba constantemente a sus esclavos, súbditos, e incluso a los que habían creado con él aquel lugar.

-¿Quién es el Elfo Oscuro más poderoso de la tierra?- se preguntaba constantemente, y se respondía, como un loco -Yo, por supuesto-

Solía latigar a quienes desobedecieran su palabra, escupir en la cara de quien le traía un alimento que no era de su gusto, entre otras faltas a la educación y el protocolo. 

Los habitantes lo maldecían a él, y a Lolth, por ser la Diosa del zángano que llamaban Rey. Y por esto mismo la Diosa Araña se había molestado. La desgracia había llegado a sus tierras, cargadas de arañas y monstruos de la Antípoda Oscura. 
Sin embargo, el poder que ya tenía Chaman le permitía rechazar y contra atacar a las criaturas que aparecían en el horizonte de sus dominios. 

***

Lo primero que apareció ante los ojos de los Elfos -tras dejar el desierto- fue el volcán. Que el cielo estuviera nublado hubiera parecido cómodo para ellos, excepto porque a pesar de no hacer calor, la luz era mucho más molesta que con un día soleado.

“Aunrae” escucho la joven, deteniéndose al instante. “Chaman es peligroso, mas no invencible… Él lucha como tú, con dos cimitarras. Lo tienes que sorprender y humillar, que toda su sangre alimente mi hambre.” 
Una sonrisa se dibujo en su rostro, esbozó un sí con los labios, sin dejar escapar sonido alguno de su boca y retomó la marcha.

El Kaldorei la miro extrañado y le preguntó que había sucedido, pero ella sólo sonreía y le contestaba: “nada”.

Al salir el sol, se tenían a pocos metros de la puerta. Los árboles secos hacían que la podredumbre del lugar se hiciera más notoria. 

-Inírion, ve por la puerta principal. Intenta entrar de forma pacífica, yo iré por las murallas- indicó la Drow.

El muchacho asintió y comenzó a caminar. Ella corrió hacia un costado del muro. 

-Lolth- pronunció.

De inmediato comenzó a levitar, hasta llegar la cima del muro. Allí unos soldados perdían el tiempo con dados, sin percatarse de la presencia de su nueva acompañante. 
Ella les saltó encima y le cortó la cabeza a dos. Al tercero lo atravesó con la cimitarra de su mano derecha. 
Tras ella se lanzaron otros cinco soldados que venían de otro sector del muro, de los cuales partió en dos a los primeros, extendiendo sus brazos hacia los lados, luego los junto para cortar la cabeza del tercero. El cuarto venía con la espada en alto, preparándola para aterrizar en la cabeza de Aunrae. Ella lo paró con la cimitarra izquierda, y con la derecha lo atravesó. El último intentó huir, pero de un salto se puso frente a él, soltó las cimitarras y comenzó a estrangularlo con su mano izquierda, soltándolo sólo cuando sus dedos se toparon con el pulgar, y el cuerpo ya estaba inerte.


“La Eternidad de las Flores: Veredas Obstinadas III”

“Aunrae, hoy te toca la caza”. Perfecto, no podían haber peores noticias. No es que no me guste cazar, de hecho, al contrario, pero me harta tener que hacerlo por obligación.

Este bosque tan frondoso convertido en esta sarta de hojas anaranjadas, casi del color del oro, cayendo poco a poco sobre el nevado suelo… Y pretenden que encuentre comida aquí, precisamente en el desierto helado. 

Antes, hace muchos años, yo no conocía el invierno, si quiera el frío. Cuando vivíamos en la Arboleada de las Lunas. Aquel lugar nos protegía como si fuéramos gatitos. Prefiero por mucho estar aquí fuera que en ese lugar tan… de fácil vivir. Aun que a veces añoro la seguridad que me daba, la belleza que irradiaba, las personas… mi abuela.

Tanto tiempo había pasado, que ya no podía recordar el rostro de aquella mujer de piel oscura que terminó por traicionarlos a todos.

Drad Confused Duredspar Terrón, mi padre suele hablar de ella como si hubiese sido la mujer más maravillosa del planeta. Tal vez sólo la admiraba, pero incluso aprobó la destrucción de la Arboleada solamente porque era su madre quien lo había hecho.

Su admiración, sin embargo, se me ha ido traspasando. Mi abuela era un ser correcto, tal vez no bondadoso. Había llevado a la perdición a cientos de almas -y era lo que correspondía según nuestra religión-, pero seguía considerándola buena. Por lo menos conmigo lo era, y no me obligaba a cazar.

Pero, ¿no habitaban más personas aquella comunidad? No puedo recordarlo bien… han pasado demasiados años, y Obito, mi padre, sólo habla de su madre.

Bueno, ha seguir con esto.

La nieve refrena mi paso, y para no hacer ruido voy lento. No me gusta cazar como los cobardes con flechas, así que llevo mi espada en la mano derecha y una pequeña daga en el cinturón.

Me encamino al lago, sin dejar de oír hasta el más mínimo rozar de las hojas, ahora ocultas bajo el blanco manto. 

Siento pasos, son más grandes que los de un ciervo, pero más pequeños que los de un oso… quizás sea… un intruso.

***

No sé dónde me llevan mis pies, he caminado días y noches, y mi cuerpo no se cansa. ¿Será que la Diosa Madre me está impulsando a seguir? 
Padre no me enseñó demasiados lugares, habíamos vivido en el mismo lugar desde que el portal nos arrojó. Sin embargo, presiento que algo no estará bien por aquí. Los cadáveres colgando a la entrada del bosque no eran lo que yo llamaría una invitación a pasar.

Este bosque anaranjado, con un piso de nieve… es tan irreal. En el pueblo en el que vivía con mi padre no nevaba, pero él me explicó cómo era por si algún día ocurría, que no me asustara. 
Si mal no recuerdo, me lo contó cuando vivíamos en la Arboleada, y el abuelo hizo nevar más de alguna vez. Pero esto es distinto, es frío… 

***

Si, debe de ser un intruso. Salté y me puse de tras de él, en un solo movimiento mi espada rozaba su cuello y sus brazos eran afirmados por mi zurda en una llave. 
Pensé en matarlo de inmediato, pero un olor en él me paralizó.


“dame”

Un largo camino, y aun no termina; he invertido tantas noches que poco a poco han venido a convertirse en siglos, y te he dado tanto de mi que no entiendo porque razón no puede ser; hace tantos lustros que no veo mi hogar ni estoy con los míos, hace tanto que no logro comprender el camino que ahora mismo me haces recorrer, pero aun cuando no lo entienda y aun cuando no lo quiera, por la fidelidad a mi promesa habré de seguirte hacia donde quiera que quieras que vaya; y esparciré con mi existencia tu luz, y abriré las puertas del sueño esmeralda para los míos porque es aquí  donde encuentro razones verdaderas para seguir amándote y seguir pidiéndote que me dejes seguirte.

Porque este camino es distinto del que comencé a recorrer junto a ti, y son también distintas mis noches desde que me fui, quizás ellos ya ni me recuerden, quizás ellos ya ni llamen ni me mencionen, pero yo sigo fiel a mis promesas y fiel a tus preceptos, pero yo sigo firme en mi camino y firme en tus designios, dame Madre un poco de fuerzas  y dame Madre un poco más de vida, dame Madre el recuerdo de los míos y no dejes que te deje nunca.


“Te ofrezco”

¿Qué puedo decirte que no sepas ya?  Siglos han pasado desde que te conocí, y jamás te has apartado de mi lado, en mis noches más tristes tú fuiste mi compañera inefable y en las noches de algarabía y arrabal me permitiste contigo danzar, has sido testigo de mis penas y de mis alegrías, de la fuerza con la que hoy digo tu nombre y de la esperanza con que espero tu llegada.

No podría jamás inventar poemas perfectos, pero te dedico esta oración que nace de mi alma hambrienta de tu presencia, como un presente de este humilde mortal que ha decidido seguirte más allá de su final; guía y madre, niña y mujer, reina y emperatriz de todo lo que puedes ver y sentir.

Hace tanto tiempo que estas aquí, y aunque sé que jamás estarás sola, te ofrezco mi compañía y mi amor a cambio de tu sola presencia.


“espíritu Arbóreo”

La unión es aquello que acopla a dos espíritus, que están separados, en una misma sintonía, es aquello que permite a dos almas mirar un mismo cuadro y pensar en un mismo destino, es lo que forja la igualdad y la necesidad de sentirse parte de algo.

Unidad, es aquello que permite a las personas continuar juntas aunque los demás no lo entiendan, y lo que les impulsa hacia un mismo lugar, la unión es aquello que permite a los hombres alcanzar los cielos y a los dioses tocar la tierra, como la dulce melodía está formada por notas al compas, así mismo nuestro camino se conforma de la ilación de nuestros rumbos, la unidad es lo que permite a una persona no sentirse en soledad, porque que en alguna otra parte existe ese ser que esta al unísono con él.

Unión es la decisión que se toma en conjunto y el trabajo que se divide en partes similares, unión es el andar por un mismo camino de varias pisadas que con el tiempo llegan a fundirse en una sola dirección, unión es aquello que hace banales las diferencias e imprescindibles las coincidencias, la unidad es lo que nos protege de la confusión y del caos, lo que da la vida al sueño colectivo de una misma añoranza, la unión es el silencio que todo lo acepta y todo lo acrecienta, es una mirada que lleva a muchas personas en su interior hacia el mismo punto con la perfecta armonía de una unidad.

La unión es lo que hace que nada falte y nada duela, hace a quienes lo merecen participar de un mismo alimento y un mismo hogar, son las verdades que se saben sin decirse y las mentiras que se descubren ante la luz de la perpetuidad. Unión y unidad, las bebidas que extasían a los espíritus de los Arboles, a una comunidad que nació hace tiempo, pero que continua vigente hasta el día de hoy, y seguirá aun después del mañana.

Nuestra unidad es lo que crea al espíritu Arbóreo que domina nuestra propia existencia y que maneja el andar de nuestros pasos, hacia ese destino que la Luna ilumina en lo alto y las sombras ocultan en lo bajo.