-Memorias del Profe-

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“alma de cristo”

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén


“¿Qué es el Jueves Santo?”

Este día nos recuerda la Última Cena del Señor con sus discípulos para celebrar la Pascua, que para los judíos representaba la conmemoración de la liberación de Egipto. Siguiendo la costumbre, Pedro y Juan siguieron las disposiciones de Jesús y cuidaron que todo estuviera correctamente dispuesto para la cena. La preparación que nosotros debemos realizar es de carácter espiritual, Jesús nos invita al banquete pascual y desea que, al igual que los apóstoles, estemos debidamente dispuestos para participar intensamente en el sacrificio de la Misa, acudir al sacramento de la penitencia y recibir la Sagrada comunión, pues nosotros también somos discípulos.

El jueves por la mañana se celebra la Misa Crismal en las catedrales, llamada así porque en ella se hace la consagración de los óleos que han de usarse para los sacramentos del bautismo, confirmación u ordenación, mismo que puede usarse para la unción de los enfermos. El obispo es quien encabeza la ceremonia acompañado de los sacerdotes de todas las parroquias que pertenecen a su diócesis y los representantes religiosos de la localidad, además de los diáconos, ministros y seglares, todos ellos representando la unidad y fraternidad de la Iglesia.

La celebración Crismal se concentra en el sacerdocio ministerial. De los sacerdotes depende en gran parte la vida sobrenatural de los fieles, solamente ellos pueden hacer presente a Jesucristo sobre el altar convirtiendo el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo y perdonar los pecados. Aunque éstas son las dos funciones principales del ministerio sacerdotal, su misión no se agota ahí: administra también los otros sacramentos, predica la palabra divina, dirige espiritualmente, etc.

También se hace alusión a sacerdocio común de todos los fieles, ya que participan de alguna manera del sacerdocio de Cristo y de la misión única de la Iglesia; todos están llamados a la santidad; todos deben buscar la gloria de Dios y trabajar en el apostolado, dando con su vida testimonio de la fe que profesan. Después del evangelio y la homilía, el obispo invita a sus sacerdotes a renovar su compromiso ministerial, prometiendo unión y fidelidad a Cristo, celebrar el santo sacrifico en Su nombre y enseñar a los fieles el camino de la salvación.

Propiamente, el triduo pascual comienza con la misa vespertina de la cena del Señor, donde se conmemora la institución de la Eucaristía. A diferencia de la misa crismal, esta celebración se realiza en las parroquias y en las casas religiosas.

El lavatorio de los pies forma parte de la ceremonia, el Maestro asume la condición de siervo, para eso, para servir, dejando muy en claro a sus discípulos que la humildad es indispensable para ejercer plenamente el ministerio recibido de sus manos. Servir antes que desear ser servido, no es una condición exclusiva para los sacerdotes, es la doctrina que todos los fieles deben llevar a la práctica. La Eucaristía es el centro de nuestra vida espiritual, sabemos que Jesús está real y verdaderamente presente con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad bajo las especies del pan y del vino. Así lo dijo a los apóstoles con las palabras de consagración que ahora repiten los sacerdotes en la Santa Misa, este es mi cuerpo…, esta es mi sangre…, hagan esto en memoria mía.

Por eso, nosotros sabemos que al visitar el sagrario nos disponemos al encuentro personal, frente a frente con el mismo Cristo, que siempre nos espera dispuesto a escuchar nuestras alegrías, penas, planes, propósitos, todo.

Nuestro propósito de este día y para siempre, puede ser el de prepararnos cada día para recibir mejor la Sagrada Eucaristía, asistir con mayor disposición a la Santa Misa para aprender las enseñanzas de Cristo, o tal vez, visitar con más frecuencia el sagrario aunque sea un minuto. Son muchas las devociones eucarísticas, vivirlas y fomentarlas, es la mejor manera de tratar al Señor, de hacer crecer nuestro amor por Él y de llevar a otros hasta su presencia.


“para la Sede Vacante”

Algunas recomendaciones para la Sede Vacante, especialmente en lo que a la Liturgia se refiere:

Se exhorta a todos los fieles a permanecer en oración personal y comunitaria durante el período de “Sede Vacante”, hasta la elección del nuevo Sucesor de Pedro.

Además, dispone que:

>No se nombrará a Benedicto XVI en la liturgia –Plegaria Eucarística de la Misa, Liturgia de las Horas– ni en las demás oraciones.

>Tanto en las Misas, como en la Liturgia de las Horas y otras oraciones cristianas –santo Rosario, adoración Eucarística, etc.– se pedirá por el Colegio de los Cardenales que elegirá al nuevo Papa, así como por el que será elegido en su momento, para que el Espíritu Santo les ilumine en la búsqueda creyente del querer de Dios.​

>Exceptuados los domingos y solemnidades, se dirá la Misa del día, con la oración colecta de la Misa para elegir un Papa o un Obispo (Misal Romano, Misas y oraciones por diversas necesidades. I Misas por la Santa Iglesia, 4, pág 910).

​>Durante la celebración del Cónclave, fuera de los domingos y solemnidades, se celebrará la Misa del día con las tres oraciones que contiene el Misal Romano y, en el día en que comience dicho acontecimiento, si no es domingo o solemnidad, se dirá la misa completa para la elección de un Papa, con lecturas tomadas del Común de Pastores (Leccionario V).

​>Al tener noticia de la elección del nuevo Sumo Pontífice, se harán sonar todas las campanas de los templos como gesto de acogida y adhesión filial del nuevo Papa, uniéndonos a la alegría y oración de toda la Iglesia Universal. A partir de ese momento se nombrará al nuevo Papa en la liturgia –Plegaria Eucarística de la Misa, Liturgia de las Horas– y en las demás oraciones.

Además, se pueden organizar actos especiales –santo Rosario, adoración Eucarística, etc.– y pedir la intercesión de la Santísima Virgen de los Reyes, con el fin de que Dios conceda a su Iglesia el Pastor que necesita. 


“hora santa con niños”

Hablando con voz suave: 

Empecemos por concentrarnos (con los ojitos cerrados), poniendo nuestro corazón y mente enJesús. Él está aquí, en la custodia en el Santísimo Sacramento.

Hagamos un acto de Fe, como los niños de Fátima: “Dios mío, yo creo, te adoro, espero y te amo. Yte pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman”.

 Pidamos ayuda a María, ella está siempre aquí adorando a Su Hijo con nosotros. Démosle graciaspor el regalo de su Hijo.Ahora vamos a rezar el Credo, el Padre Nuestro, 10 Aves Marías y terminaremos con el Gloria y¡Oh!, buen Jesús.Muy bien, empecemos una oración en silencio…en secreto, desde el corazón para agradecer a Maríapor su ayuda.

Enseñar a inclinarse postrándose ante Dios y comentar: 

Jesús está REALMENTE PRESENTE en la Sagrada Hostia, nuestro Dios oculto.Él nos ama y quiere que nosotros lo amemos a Él. Él nos espera noche y día en la pequeña hostia. Élanhela oírnos…nosotros lo adoramos porque Él es Dios.

Tener un tiempo de silencio mientras permanecemos postrados.Incorporarse y cantar un canto cortito.Alternar el silencio con pequeñas frases de amor a Jesús en el Santísimo Sacramento.Invitemos al arrepentimiento: 

A veces, a pesar de que queremos ser bueno, ofendemos a Dios. Piensen en las distintas manerasque pudieran haberlo ofendido recientemente y pídanle perdón. Háblenle en el silencio de sucorazón. Dios nos ama y nos perdona cuando estamos arrepentidos y pedimos su Misericordia.

Permanecer un poco en silencio y después leer el pasaje de (Juan 6 

– 

51,54,56).

Tomemos un minuto para pensar en lo que acabamos de oír. Demos gracias a Dios por su Palabra.

Silencio y continuar con agradecimiento: 

Agradezcamos a Dios por todas las bendiciones que hemos recibido. Pensemos en todas las cosasbuenas que nos ha dado (familia, amigos, salud…)

Hagamos una comunión espiritual “Yo quisiera, Señor,…

 Agradezcamos a Jesús por este Gran Regalo.

Oraciones finales: 

Pidamos por las almas del Purgatorio…Por todos los sacerdotes, las vocaciones, por nuestrasfamilias. Es tiempo para decir adiós y darle gracias a Jesús por Su bendición en el día de hoy. Amén


“Jueves Santo”

El Jueves Santo se celebra: 

 

  • La Última Cena,
  • El Lavatorio de los pies
  • La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio
  • La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.


En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.