-Memorias del Profe-

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“tu ruiseñor”

Gracias a ti la sonrisa no me abandona, y es que resulta muy sencillo ser feliz cuando estoy contigo. Si te doy mi paz y tranquilidad es sólo porque tú me has dado nueva vida, y no tengo con qué pagar tan gran regalo.

Dame tu mirada, y acompáñame nuevamente a tomar un café por la tarde,  ya amo el aroma de tabaco que despide tu ropa, y ya amo la forma en que dices mi nombre, la fuerza con que vibro en tu voz.

Y ser tu ruiseñor por una eternidad o dos, que al fin de cuentas, sea de día o sea de noche, siempre sabré estar para ti, y siempre podrás venir a mí.

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“por ellos, y por mí”

Soy un caminante eterno, lo que dejaste tras de ti, ay mujer: no sabes cuánto bien hiciste en mi vida, y aunque, ahora ya no estás tan presente, impregnado de ti voy abriendo este camino.

Y me acompañan, en esta aventura, el último suspiro que logré robarte, me siguen de cerca los misterios de tus ojos, y la forma curiosa que tenías de besar; me acompañan como misioneros eternos, que van al mismo rumbo al que voy yo, claro, soy yo quien abre el camino, y son ellos quienes disfrutan del paisaje.

Soy yo, quien vive sin ti, y son ellos quienes me dicen que estás mejor sin nosotros, que somos sólo una carga que quedó olvidada en algún vagón de aquel tren madrileño, y por ellos, y por mí, le doy gracias a el Hacedor, por haberme permitido conocerte y por haber hecho que ahora seas tan feliz.


“solo contigo”

sólo contigo...

Y sin saber a ciencia cierta si todo esto resultará, yo sólo quiero intentarlo una vez, una y para siempre: qué más da que el mundo no sepa bien mi nombre, y que en estos días pocos tengan el tiempo de escuchar lo que mi boca quiere decir, qué más da que nadie entienda tus gestos, y que para el resto de ellos seas una extranjera, si tú patria no es otro lugar que mi pecho.

Nunca he estado completamente seguro de amarte, y espero jamás estarlo, esta aventura es lo que hace de mis días cosas tan apasionantes, este desafío es lo que hace tan diferente a mis noches, jamás he podido decir tu nombre sin sentir miedo a lo que vendrá, sólo estoy seguro que a mi vida le hacías mucha falta, sólo estoy claro en una cosa, te necesito.

Y si a veces parece que me voy, que no estoy para ti, que jamás dedico el tiempo suficiente, si a veces parece que soy feliz con alguien más, debes recordar, que sólo contigo me siento completo, y que sólo contigo, puedo aventurarme a seguir.


“contra tu nostalgia”

Creo que podría hacerte muy feliz si me lo permites; ven a mí, mírame a los ojos, toma fuerte mi mano; y di tu nombre, no te detengas, vamos a un lugar que nadie más conoce, a un punto en el cual puedas ver cada trozo de mi alma, puedo ser el mismo aire que entra por a tus pulmones, puedo ser la fuerza que necesitas para continuar, recuerda que siempre estaré dispuesto a conocerte más; eres la máxima de mis aspiraciones, pues el futuro sin ti es solo un esbozo borroso de un sueño que no pudo ser.

Cierto día, cualquiera de éstos, iré a tu encuentro, y llevaré en mí todo el valor que nos hizo falta justo hoy. No me impidas acercarme, no te alejes de mi lado, puede ser que no entiendas que es lo que siento, que es lo que digo; pero ten paciencia, mi amor logrará ganar la batalla contra tu nostalgia.


“mejor”

Vuelves justo ahora, que no necesito nada de ti, que por fin soy libre y que cumplo uno de mis sueños, justo ahora que puedo seguir sin ti; ¿Por qué? No entiendo tu necesidad de atormentarme en éste momento, vienes con tu encanto, con todo lo que posees y siempre has tenido, con la sublime manera de mirarme a los ojos, con esa fuerza al decir mi nombre, vuelves para tomar tu lugar, para volver a ser quien eras en mi vida: una reina, que jamás ha sabido nada de éste mortal que la ama como a su vida misma, vuelves una vez más, y al verte llegar no puedo más que sentir una inmensa alegría, por volverte a tener en mi vida.

Pero justo ahora, no necesito nada más de ti, mejor hubiera sido, jamás reencontrarte, jamás haber leído aquel mensaje, jamás volver a sonreír por tu presencia en ésta maldita ciudad; mejor hubiera sido, que yo hubiera podido olvidarte de verdad….


“la única bonanza”

Esa misma noche encontré en otros brazos lo que tú jamás quisiste darme, en su dulce cuerpo me halle como jamás lo había ni siquiera imaginado. Y la verdad agradezco a la vida por haberme apartado de ti, agradezco que ahora si conozco lo que es el amor de verdad, un amor que no lastima ni desestima, que me eleva al punto justo en el firmamento, desde donde ahora veo todo tan claro como a la primera hora de la mañana.

Aquella misma noche supe lo que era ser feliz, y aunque jamás supe nada de ella antes de ese mismo segundo, ella sabía muy bien lo que yo necesitaba, ella sabía perfectamente lo que era en aquel momento, hoy yo sé que sin ella no podría haber seguido, y sé que aunque el destino siempre fue cruel conmigo, ella es ahora la única bonanza que desde siempre necesité.


“igual que aquel primer día”

Del cielo me vino un pensamiento, aquel mismo día corrí a tu encuentro en la playa de La Plata, y supe que de una u otra forma estaríamos siempre juntos; no puedo asegurarte que conmigo serás feliz, pero puedo prometerte que te daré todo el amor que hasta hoy ha guardado mi alma; no puedo jurar que conmigo no habrá tristeza, pero puedo decirte al oído que siempre que tu lo quieras mi pecho será tu almohada, no puedo fingir que el tiempo no seguirá más su curso, pero si puedo hacerte que saber que igual que aquel primer día sabré como abrazarte sin tener jamás que decir adiós.