-Memorias del Profe-

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“Una fe que se proclama, se anuncia y se comparte”

Las catequistas tienen la importante misión de anunciar el Evangelio a los pequeños, a los niños cuyo espíritu, al igual que el de los adultos, está ansioso de encontrar a Dios. En la forma de transmitir este mensaje es en donde debe centrarse la atención para lograr que nuestra catequesis sea cada vez más un anuncio vivo, eficaz y centrado en la presencia de Cristo en la Iglesia.

Para este fin, es indispensable el uso de recursos que beneficien, el que los niños puedan entender más claramente lo que Dios quiere decirles, a través de su Palabra, es decir, a través del mensaje vivo que es Jesucristo: Palabra de Verdad y Amor que ofrece libertad verdadera a los hombres.

Es claro que la Palabra es lo más importante al interior de la Catequesis, sin embargo, el llevar a los niños al encuentro con él requiere del uso de recursos que despierten el interés de los niños.

No se trata de modificar lo que dice el Evangelio, sino de transmitir este mensaje por medio de materiales, actividades, objetos y recursos que permitan al pequeño encontrarse con un Dios cercano a su realidad, para posteriormente poder cumplir la misión de llevar el mensaje de Cristo a su realidad.

Pidamos al Espíritu Santo que guíe nuestra labor catequética, para poder llevar a los niños al encuentro con  Cristo vivo y puedan así anunciar su Evangelio al mundo. Así sea.

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“los cinco defectos de Jesús”

Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria

En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Si hubiera sido yo, le habría contestado: «No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser expiados, al menos, con 20 años de purgatorio». Sin embargo Jesús le responde: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso». Él olvida todos los pecados de aquel hombre. La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: «Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros». Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: «Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado». Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.

Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas

Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros. Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto?. Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo.

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica

Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido». ¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos…Jesús, como conclusión de aquella parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: «Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Cuarto defecto: Jesús es un aventurero

El responsable de publicidad de una compañía o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas. Nada semejante en Jesús. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, está destinada al fracaso. Él promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida. A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».El pasaje evangélico de las bienaventuranzas, verdadero «autorretrato» de Jesús, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo: «Bienaventurados los pobres de espíritu…, bienaventurados los que lloran…, bienaventurados los perseguidos por… la justicia…, bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos». Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos forman parte de aquella bendita asociación de aventureros. ¡Sin dirección, sin teléfono, sin fax…!

Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía

Recordemos la parábola de los obreros de la viña: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco.., y los envió a sus viña». Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno.

Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque -explica-: «¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero?, ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?».

Y nosotros hemos creído en el amor Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos?  ¡ Porque es Amor ¡. El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.

Autor: Monseñor Francisco Xavier Nguyen Van Thuan

 


“oración del Buen Pastor”

Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre, fuente de luz, tormenta de fe, que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza, que nos envías a Tu Madre para enamorar nuestros fríos corazones, que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos por las angustias del mundo. 

Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí, juntos queremos seguirte, donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan. 

Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre. 

Nuestras almas sedientas de Tu luz solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre. 

Envíanos Tus Angeles y Tus Santos, consuélanos con su presencia celestial. 

Danos el consuelo infinito de saber que Tu Misericordia ve con ojos agradables nuestro arrepentimiento por tanto error cometido. 

No permitas que bajemos nuestras defensas contra el maligno y sus tentaciones. 

Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes en la entrega a Vos, nuestro Dios. 

Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar a Tu Santo Espíritu en nosotros, para que Tú te hagas cargo de nuestra vida. 

Haznos confiados corderos de Tu rebaño, Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor. Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja. 

No te alejes de nosotros, Señor, perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.

Amén.


“decídete a perdonar”

Autor: Juan Rafael Pacheco.

En nuestra relación con las personas, -todos esos que llamamos “el prójimo”-, el amor siempre tiene que ir por delante, mucho antes que cualquier conducta del otro o de cualquier circunstancia de su persona. El amor es el punto de partida.

A ese “otro”, de entrada se le quiere, se le valora, se está dispuesto a ayudarle, a fomentar su bien.

Este enfoque tan a ras de tierra nos lo brinda el Padre Luis de Moya, quien afirma que, “más que ‘dar’, el amor es ‘comprender’. Por eso, si tienes el deber de juzgar, busca una excusa para tu prójimo, que las hay siempre. Y antes que nada, rezar: Rezar por quienes nos parece que no actúan como debieran.”

 Comenta Mons. Jesús Sanz Montes que “el amor que calcula, el que pide condiciones, ése no le interesa a Jesús. Acaso pensamos que no tenemos grandes enemigos, y es muy posible que así sea. Pero la enemistad que Jesús nos invita a superar con amistad, y el rencor que Él nos urge a superar con amor, pueden estar muy cerca, tal vez demasiado cerca.

El amor que Jesús nos propone es el que debemos adoptar como parte de nuestra forma de ser y que sea gesto cotidiano, permanente. Porque los amigos o enemigos a los que indistintamente debemos amar se pueden encontrar cerca o lejos, en nuestro hogar o en el vecino, puede ser un familiar o un compañero, frecuentar nuestras sendas o sorprendernos en caminos infrecuentes. Todo esto da lo mismo. No hay distinción que valga para dispensarnos de lo único importante, de lo más distintivo y de lo que nos diferencia de los paganos: el amor. En esto nos reconocerán como sus discípulos.”

Como discípulos, todos estamos llamados a ser santos. Cuando oímos esto nos cuestionamos si se estarán refiriendo a nosotros. Y descartamos la idea considerando que se refieren a los sacerdotes y obispos, las monjas y los religiosos. Quizás también a algunos laicos muy comprometidos en sus quehaceres evangelizadores. Sin embargo, afirma Fray Fernando Torres Pérez que “la santidad del cristiano no consiste en hacer muchas penitencias ni mortificaciones. Tampoco estriba en dedicar la vida a la oración y a la meditación. Ser santos es amar y amar hasta el extremo. Es amar a los enemigos. Es renunciar a lo que podría ser justo según este mundo para optar por la fraternidad, por la hermandad a cualquier precio. Hasta el precio de pagar con la propia vida. Exactamente igual que hizo Jesús. Porque ser cristiano no es más que seguir el camino del Maestro.”

¡De por Dios! ¡En qué idioma tendrán que decírnoslo! ¡El rencor no tiene cabida en el corazón de un seguidor de Cristo! Y no es cuestión de decir: “Yo no lo odio, ni le tengo rencor, sino que no me siento preparado para perdonarlo…” ¡NO! ¡Que eso no está en ningún sitio del Evangelio!

Decídete a perdonar, decídete a amar. El perdón, como el amor, no es un sentimiento, es una decisión. Hazlo, y hazlo ya.

Es Jesús quien te lo pide.


“oración del Si”

¿Qué serían de mis días si no te hubiera encontrado? Creo yo que no habría podido ver la luz del sol de frente, siento que gracias a ti puedo ahora continuar, y que es necesario que te agradezca, a ti que no conociendo ni principio ni fin, quisiste fijarte en mí: a ti que me hiciste partícipe de lo que es más perfecto, tu tiempo.

No hay más razones que este inmenso amor, que esta respuesta que es total y completa, no más razones que todo lo que me has dado sin siquiera pedírtelo, no hay más pretextos ni uno más; porque soy tuyo desde antes de nacer y lo seré hasta que vuelva a ti.


“oración de un desgraciado”

Alguien me dijo un día: en la vida de un desgraciado….como tú… hasta el más pequeño halo de luz merece ser llamado milagro, ¡cuánta razón tenía cuando decidió irse!, cuánto había hecho por mí, y ciertamente sufrí de melancolía, justo se fue cuando yo más necesitaba de algo a que aferrarme, vivía del masoquismo que su recuerdo me provocaba, hasta que tú llegaste a mi vida, y masoquismo dejó de significar lo mismo desde que te conocí; vaya que tienes facilidad para hacer todas las cosas nuevas, vaya que tienes poder para poder curar heridas añejas, vaya que puedes conocer el corazón del hombre: mírame hoy aquí, tal como hace unos cuantos años, en soledad, en nostalgia, quizás aún con un poco de melancolía en la sangre, pero ahora, ahora al menos te tengo a ti mi gran amor; ahora al menos ya no hay miedo, ya no hay más dolor, puede que los recuerdos sigan ahí,  asechando en la oscura noche de mi vida, pero al menos ahora tengo un halo de luz que llamar milagro, al menos ahora, te tengo a ti. Gracias amigo. “así sea”


“oración a Santa Elena”

Gloriosa Santa Elena, admiramos tu vida excelsa.

Dios quiso que naciera de ti aquel gran hombre que llevó al imperio romano la fe de Cristo y que un día hallaras la madera grandiosa de la Cruz en que murió Jesús.

Obtennos de Jesús fortaleza en nuestra fe y un amor grande a la Cruz.

Que ninguna contradicción nos aparte de Jesus.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.