-Memorias del Profe-

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“La Eternidad de las Flores: Luna y Río V”

Y de un momento a otro los canticos de los árboles se alternaron con el crujido de sus ramas y raíces al desenterrarse del suelo; la inmensa cantidad de arboles que existían en la comunidad siempre había sido motivo de orgullo para sus habitantes, sin embargo, pocas veces como ahora todos los Ents que habitaban en La Arboleda de las Lunas despertaban de su eterno sueño.
Muchos enemigos fueron fácilmente aplastados por los Ents que a pesar de ser extremadamente lentos poseían una fortaleza muy superior a la de los adversarios, en cuestión de minutos todo el vasto ejercito de barbaros al servicio de Annawen quedo reducido a cadáveres y restos mortales, sin embargo, Torothal aún poseía otras dos partes de su ejército: sus letales asesinos y poderosos Sacerdotes los cuales a la orden de la Sacerdotisa Fluvial ingresaron en La Arboleda para dar caza a todos los Arbóreos y acabar con los Ents que protegían el recinto.

Tan rápido como habían escuchado el canto de los árboles los Arbóreos salieron de sus refugios y se reunieron sin las elfas oscuras (que continuaban al frente del ejército de Ents) en el centro de La Arboleda en donde se encontraba el avatar de la Redentora.

-La batalla aún no termina; es necesario acabar con Torothal para que esta sinfonía de sangre logré concluirse. –Les dijo la Diosa con una dulce voz que pacificaba cualquier corazón-
-¿Pero cómo podremos asesinar a una Diosa? –Pregunto rápidamente Nuty, a quien desde siempre le había encantado preguntar cosas a la Diosa Madre por medio de Tanavar-
-Pronto llegará mi hijo con lo que necesitan para acabar con la amenaza, Torothal ha depositado todo su poder en una Elfa Silvana, sacerdotisa de ella; si logran acabar con la vida mortal de ella, el enemigo se irá de nuestro hogar para siempre- Le respondió Elune quien siempre encontraba la curiosidad de Nuty muy apropiada-
Entonces, al paso de los asesinos de Torothal una gran neblina invadió toda La Arboleda de las Lunas, a excepción de su centro dónde la luz que despedía el Avatar de Elune la dispersaba sin mayores problemas. Los Arbóreos entendieron entonces que la Diosa del río pensaba acabar con cada uno de ellos de una u otra forma tal como ya lo había hecho con Paladín.

Mientras tanto en el frente de batalla los Sacerdotes de Torothal ayudados por la espesa neblina que cubría a La Arboleda y con ella al ejército de Ents comenzó a atacarlo furtivamente con descargas de electricidad que provocaban llamas en las copas de los Ents…


“La Eternidad de las Flores: Luna y Río IV”

Tal como lo había pensado Annawen el ejercito fluvial había debilitado lentamente las múltiples defensas de los Arbóreos, a excepción de las dos Elfas Oscuras que aún hacían frente a las olas de enemigos salvajes, todos los demás Arbóreos estaban dispersos, cansados y escondidos entre las penumbras, además habían logrado asesinar a uno de los seguidores de Elune y ello le provocaba una inmensa alegría a la Sacerdotisa de Torothal, sin embargo, la lucha aún no había concluido y era claro que la Diosa Luna tenía otras estrategias diferentes para defender la última de sus casas.

Tan pronto como Niko y Genova se refugiaron en un gran árbol hueco recibieron instrucciones de la Diosa Madre de esperar el canto de los árboles, así mismo Nuty, Dictador y Gil quienes se mantenían refugiados cerca del centro de La Arboleda deberían esperar a que los Árboles de su hogar comenzarán a cantar; el cuerpo de Paladín fue destrozado por las tropas enemigas y rápidamente su armadura y armas pasaron a formar parte de las improvisadas vestimentas de los barbaros que seguían ciegamente a Annawen y Torothal; por su parte Elfamaniaca al lado de sus hijos se escondió en las profundas aguas del lago al cual ella misma le había dado el nombre, con las mismas instrucciones de Elune.

El ejército de wisp convertidos en elfos silvanos y de arañas gigantes con Aunrae y Confused al frente hacía frente al ejército fluvial mientras los Arbóreos se mantenían ocultos, sin embargo éstos últimos superaban en número a los defensores de La Arboleda.

En un determinado momento cayeron los últimos soldados wisp, Aurae y Confused se vieron rodeados de un inmenso mar de barbaros sedientos de sangre.

-No moriremos en este campo Aunrae –Le dijo Confused a su nieta en quien veía su reflejo tan nítidamente como en la superficie del lago-
-Claro que no, ¡hasta el final! –Le respondió Aunrae al tiempo que atravesaba a un bárbaro con una de sus cimitarras y alzaba la otra para asestar un golpe a otro enemigo-

El ejercito se abalanzo en una avalancha viva sobre ambas elfas oscuras con toda intención de arrancarles la vida, sin embargo, justo en ese momento La Arboleda de las Lunas se cimbro sobre sí misma y el espeso bosque en el que se desarrollaba la batalla del ejercito de Torothal contra las Drows comenzó a moverse de un lado a otro y a emitir un extraño sonido, parecido al canto de los antiguos druidas…


“La Eternidad de las Flores: Luna y Río III”

De pronto, sin avisar a nadie, los wisps tomaron formas de elfo y monturas para luchar contra el enemigo. Las arañas gigantes dieron su aparición rodeando el terreno cubierto para la emboscada. De un segundo a otro pasaron de ser casi diez a un ejercito innumerable.

Las tropas enemigas sufrieron bajas al caer varios grupos en agujeros gigantes construidos por las arañas. El miedo los hizo detenerse, haciendo que Annawen se preocupara de revisar el terreno antes de hacerlos avanzar. La precaución le costo una hora, en la cual más trampas fueron ubicadas en distintos lugares del bosque para la batalla.

Cuando Paladín recibió la señal, el azote contra el ejercito fluvial se hizo notar de inmediato. Troncos que chocaban contra armaduras. Magias que intentaban detener el ataque, magias que destruían las defensas del ejercito. Misiles de energía lanzados por las elfas y rocas que caían del cielo transportadas por las distintas aves granizaban en los cuerpos enemigos.

Sin embargo, Annawen lanzó un hechizo que permitió salvar a las tropas que aún vivían. El ejercito se acercó peligrosamente a los arboreos y a los wisps quienes blandieron sus espadas con fuerza.

A caballo, a pie o sobre lagartos gigantes, con y sin armadura, la guerra se delataba con un mar de sangre. Muertes de uno y del otro bando, fuego que destruía a su paso todo lo que se veía venir. Las catapultas enemigas solo cercaban un terreno de lucha del cual sería difícil escapar.

Las elfas wisp, guiadas por Elfamaniaca atacaron a la parte humana del ejercito de Torothal. Barbaras poco vestidos con escudos de madera que parecían incansables. 

Espadas chocando en un lugar y en otro al mismo instante, lanzas que volaban junto al mar de flechas. Magias que destruían decenas de legiones. Confused sentía revivir el momento de la destrucción de la Arboleada, y como en la primera vez, Tanavar no estaba. 

Junto a Aunrae habían producido cuantiosas muertes, corriendo y trepando los árboles que se dispusieran en su camino. Sin embargo, se había alejado del resto de los arboreos, quienes habían quedado en parejas o tríos. Todos a excepción de Elfa, quien por única compañía tenía a los wisps transformados en elfas silvanas.

En un arrebato, Annawen se puso a la cabeza de los humanos, enfrentándose directamente con Elfamaniaca. La sacerdotisa fluvial puso todo su rigor mágico en la batalla. Esferas de energía y llamas volaron hacia Elfa, junto con rocas que la enemiga hizo levitar.

Elfamaniaca esquivó como pudo cada ataque, hasta que libre pudo lanzar una flecha hacia la sacerdotisa de Torothal. Pero aquello fue un error. En su descuido, la enemiga de un rápido salto la alcanzó e impulsó su daga contra su abdomen.

Elfa, al notar la inminente derrota bajó los brazos y se dejó caer, cerrando los ojos. 

Escuchó el sonido de pies golpeando la armadura de la enemiga y sintió unos brazos rodear su cuerpo. 

-¡Koehnes!- gritó al ver al Elfo -¡Nuron!- exclamó al ver al menor de sus hijos.

Las elfas oscuras montaron un par de arañas gigantes que Lolth les proporcionó con monturas de guerra. Su capacidad de ataque aumentó al no tener que distraerse esquivando y repeliendo los diversos ataques enemigos.

Sin embargo, como si de suicidas se tratara, la parte humana del ejercito se lanzaba contra sus monturas en un intento de ataque aéreo que retrasaba su misión de lanzar magias. Con sus cimitarras exterminaban a cada uno de los osados que se atrevía a traspasar la defensa que proporcionaban sus arañas gigantes. 

Por otro lado, Paladín no lo veía fácil. Si bien había blandido su espada con habilidad y honor digna de su caballería, el cansancio le iba limitando el ataque. 
Las constantes hordas renovadas del ejercito fluvial hacían decrecer su potencial rápidamente, al punto de ser incapaz de atacar a más de un enemigo a la vez.

De un momento a otro, un guerrero cuya cabeza era cubierta por la piel de un lobo entró gritando a su campo de visión y le atravesó la espada en el abdomen, perforando su dura armadura de hierro. 
Paladín en una expresión que sólo los asesinos comprenden, dejó salir su último suspiro de vida. 


“La Eternidad de las Flores: Luna y Río II”

Saliendo del portal Confused era idéntica a Aunrae. Los años que habían pasado retrocedieron hasta el punto exacto en que Drad había sido más poderosa. Tal vez en apariencia a ojos de su raza tuviera sólo unas décadas más que la joven drow, pero para otras especies eran iguales.

La anciana se sorprendió al hallarse en la Arboleada de las Lunas. Lo último que recordaba era como había destruido todo con sus propias manos, y luego de eso sus carnes habían envejecido en la Antípoda Oscura. 
Ahora, todas sus arrugas desaparecidas, y las fracturas y deterioros causados por la edad habían acabado por repararse. 

Sus sentidos captaron el nuevo olor que ahora se escabullía en su nariz, una mezcla de vapor de agua, sangre y luna. 

-¿Ya ha comenzado la guerra?- cuestionó a la joven.
-Así parece-

Confused no se sorprendió. Continuaron por el bosque hasta que hallaron lo que parecía ser el comedor central. Allí, Gil las recibió con alimentos y un particular té de menta. 

Ambos antiguos arboreos tuvieron un reencuentro corto, pero preciso. Se contaron algunas novedades. Luego, él explico la situación actual y como se veía venir la lucha.

Instantes después la drow y su nieta se preparaban para emboscar a una parte del ejercito fluvial. Nyko y Genova preparaban las trampas mientras ellas se acomodaban en la espesura de los árboles para lanzar ataques mágicos. 

Elfa estaba junto a sus primas, aunque a una altura mayor para preparar el ataque aéreo con las criaturas del lugar.

Paladín montado en su fiel corcel esperaba tras una roca para activar las trampas de un sólo blandir de su espada contra las cuerdas. La señal que esperaban era el chillar de la ardilla, Nuty, quien oculto miraba la impaciente procesión de la horda enemiga.


“La Eternidad de las Flores: Luna y Río I”

Mientras los elfos partieron hacia rumbos desconocidos todos los demás Arbóreos prepararon la defensa de su hogar.

Antaño cada uno de ellos había obtenido un arma que además de ser un símbolo arbóreo poseía la capacidad de encontrar y derrotar a los enemigos de la Diosa Madre, ahora esas armas habían vuelto a sus manos y serian utilizadas para gestar la última batalla para defender a La Arboleda de las Lunas del ejercito fluvial.

Todo el bosque que rodeaba a La Arboleda fue encantado por los espíritus que eran fieles a la Luna, en ellos se abrieron veredas que tenían por objetivo hacer que el ejército enemigo se perdiera para dar más tiempo a Aunrae e Inírion; también muchos de los animales y árboles se tornaron agresivos hacia los invasores, algunos wisp que en el pasado habían obedecido fielmente las ordenes de Tanavar en La Arboleda de las Lunas se adentraron por las veredas para cazar y dar muerte a los sacerdotes de Torothal. Sin embargo el ejercito era inmenso y aunque esas trampas causaron algunas bajas en sus filas, la realidad era que la inmensa ola se armas y odio se cernía sobre el hogar de la comunidad Arbórea.

Además, Torothal había enviado a un avatar suyo para dirigir la guerra; Annawen la elfa silvestre que había acompañado a Inírion y Aunrae por la antigua ciudad naga de Nozjatar, guiaba con gran maestría a los guerreros por las oscuras veredas de los bosques argento, y acababa con muchas de las amenazas que ese bosque representaba para los guerreros fluviales.

Él bosque retraso todo lo que pudo a los enemigos de Elune, sin embargo ellos llegaron pronto a las puertas de La Arboleda de las Lunas, y Annawen al frente del ejercito rompió la última barrera física que defendía a los Arbóreos.

Apenas cayeron ambas puertas al suelo una gran oscuridad que salió lanzada desde el interior de La Arboleda cubrió al ejército fluvial, esta penumbra dispersó por varios minutos a los guerreros y sacerdotes de Torothal, dentro de esta oscuridad los Arbóreos pudieron entrar en las filas de los enemigos y acabar con algunos de ellos pero tan pronto como Annawen disipó la bruma ellos se desvanecieron con ella refugiándose al interior de su hogar.

La Diosa del rio conocía de sobra las técnicas de su enemiga y sabía que un enfrentamiento directo no seria posible, ella haría todo lo posible por detener su caminata y evitar que alcanzasen el centro del recinto en donde Elune tenía un avatar que nacía del núcleo de la misma Arboleda, por ello decidió enviar a su ejército poco a poco para acabar con todas las defensas posibles, para que cuando ello sucediera su avatar pudiese entrar libremente y acabar con Elune para siempre…


“La Eternidad de las Flores: Sinfonía de Luz y Oscuridad IV”

El sueño Esmeralda era muy diferente a como Inírion lo había imaginado, un inmenso bosque en el que todo Kaldorei se sentiría en la gloria, sin embargo para él ese no era el paraíso en ese justo instante en el que necesitaba encontrar a su abuelo, sin embargo, no parecía haber por donde iniciar.

Caminó por los senderos de ese bosque durante muchas horas sin encontrarse con ningún Elfo Nocturno únicamente animales y plantas de todas las razas habidas y por haber, sin embargo a lo lejos escuchaba voces femeninas que entonaban canticos hermosos, seguramente Sacerdotizas que habían trascendido de la vida mortal y que ahora dedicaban su existencia a enaltecer el nombre de la Diosa.

Después de caminar por mucho tiempo, llego a un pequeño claro en donde se encontraba una gran pila de color blanco de la cual nacía una afluente de agua clara, lentamente se acerco a ella, en todo momento se sentía observado por algo desde las profundidades del bosque sin embargo ello no le atemorizaba sino que se sentía impulsado por un extraño valor, una vez estuvo al lado de la pila observo a su interior y vio en ella una extraña daga en forma de Luna, en un arrebato de instinto metió la mano en el nacimiento del afluente y tomando la daga con su mano izquierda la saco rápidamente de ahí.

-Una espada de Elune, ¿Qué hace esto aquí? Se supone que en estos bosques no existen armas, este tipo de instrumentos solo son para las Sacerdotizas del mundo mortal –Dijo sorprendido al verla en sus manos Inírion-
-¿Recuerdas las palabras que te dijo hijo? –Le pregunto una voz que provenía de sus espaldas-
Inmediatamente Inírion se dio la vuelta y se encontró frente a frente con un Kaldorei anciano (quizás tenía más de 2000 años, una cifra extraordinaria para su raza)
-A…abuelo –Solo atino a decir Inírion-
-Así es, soy Tavanar Oakwalker, Primer Gran Druida Gris Emérito de La Arboleda de las Lunas y claro que soy tu abuelo –Expreso el anciano con una inmensa sonrisa que dejo ver sus dientes blancos como los rayos de Luna-
-Ella nos dijo, “encontraran todo lo que necesiten”, y siempre ha cumplido su palabra.
-Y la está cumpliendo ahora mismo con lo que tienes en tus manos hijo –Le respondió el Kaldorei anciano-
-¿Qué significa eso?
-Significa que cuando llegue el momento tú sabrás que hacer con esa espada, guárdala.
-Si –acto seguido Inírion la guardo- Abuelo he venido aquí por…
-Sí, has venido por mí, lo sé, te he estado esperando más tiempo del que te puedes imaginar -Dicho esto Tanavar fijo su mirada en el báculo que tu nieto portaba-
-Oh, sí, es tu báculo abuelo, la Diosa me lo dio para protegernos. –Extendió su brazo para entregárselo-
-No, no es mí báculo es tuyo Inírion –Tanavar levanto su brazo y apareció en él un báculo muy parecido al de Inírion- y debes saber que en lo que nos espera te será muy útil –Después levanto su báculo y abrió un gran portal sin color- pues solo tú puedes llevarme a donde nos necesitan hijo.
Inírion levanto su báculo y apuntándolo hacia el portal que su abuelo había abierto dijo en voz alta- A casa.

El portal se torno de color azul y jalo con gran fuerza a ambos Kaldoreis lanzándolos hacia La Arboleda de las Lunas.


“La Eternidad de las Flores: Sinfonía de Luz y Oscuridad III”

Mientras avanzaba la ciudad se tornaba más interesante, más criaturas parecían convivir en aquel ambiente que ella hubiera preferido saber nombrar.

Se estaba deslumbrando al mirar algunos edificios, cuando, sin querer, chocó con alguien. Era una elfa oscura de avanzada edad, con algunas arrugas en los ojos. De inmediato la anciana se puso en guardia, empuñando las manos. Llevaba una canasta en el brazo izquierdo.

Aunrae, sorprendida, imitó a la mujer dispuesta a pelear.

-Aunrae- pronunció la anciana.
-¿A-abuela?- preguntó incrédula.

Ambas bajaron los brazos. Confused abrazó a su nieta con fuerza, cosa que duró unos instantes antes de que le comenzara a preguntar porque estaba allí.
La explicación de la joven le parecía divertida, incluso fantástica, pero sabía que no podía ser de otra forma. 

-Cuando Lolth aceptó ser parte del panteón de la Arboleada de las Lunas, sabía muy bien que su enemiga Torothal estaba en contra. Eso fue una de las cosas que impulsó su decisión, junto con la promesa de sangre. Este lugar es una desgracia para nuestra diosa, la reina de las arañas; mas, en los corazones de los drows descansa el hambre insaciable que llevará acabo su venganza-
-Abuela, ¿Dónde estamos?-
-Rilauven, una tierra de rebeldes- dijo apuntando a una gran construcción que simulaba una araña destruída. Al acto notó la canasta que llevaba en el brazo y comentó -Había olvidado que tenía que llevar esto a casa, acompañame-

En ese momento emprendieron el rumbo a unos metros hacia el centro. Se toparon con drows montados en lagartos, una tropa que se dirigía a las lejanías, probablemente. 

Sin más, el camino los llevó a una casa en medio de una granja de setas, casualmente la misma que había visto al entrar. Allí, los humanos que al principio consideró esclavos saludaban a su abuela como si fueran conocidos de toda la vida.

Entraron, y se dispusieron en la mesa del gran comedor circular, esperando lo que Drad traía en su canasto. Uno de los hombres puso los platos, y otro, sin cabello, los servicios. La anciana sacó carne de rothe, aderezada con distintas especias. Luego fue a la cocina y trajo setas en rodajas que puso en medio de la mesa, junto a la carne.

Aunrae, quien había permanecido de pie junto a la puerta de entrada observando el espectáculo, fue llamada por su abuela, quien le indicó se sentara junto a ella.

Así, comenzó una cena que ella no había conocido nunca antes. Estaba comiendo en la Antípoda Oscura, ¿qué drow no estaría feliz con aquello?
Sin embargo, aún tenía presente que debía regresar cuando antes, pues las tropas del enemigo acechaban el hogar. 

En cuanto hubieron terminado todos, decidió anunciar que se llevaría a su abuela. Todos la miraron con un horror de otro mundo, al punto que tres de ellos decidieron atacar.

-Chogas, Estebanes, Akaoni. Aléjense de mi nieta- gritó Confused al ver la amenaza inminente. 

Aunrae ya estaba con las espadas desenfundadas, lista para cortar cabezas. Mas el grito de su abuela, y al parecer, magia expelida por la misma, suspendió en el aire a los humanos. 

-No puedes irte, ¿Quién nos defenderá?- preguntó uno de los ancianos.
-Sabíamos que este momento llegaría de todas formas, anda, ¡vete!- gritó otro.
-Ella no se va a ningún lado, suéltanos y enfréntate a nosotros como corresponde- gruñó Estebanes.
-Abuela, suéltalos, yo los convierto en fiambre en medio segundo- dijo con rabia la joven.

Drad se rió de todos y se sentó. Los miró divertida y esperó unos minutos, en los cuales gritaban todos. Cuando finalmente se callaron decidió abrir la boca para explicar que no pretendía quedarse ahí, y que quien se le opusiera moriría bajo el calor de su mano.
Soltó a los hombres. Akaoni corrió hasta ella e intentó asfixiarla, mas ella de un solo movimiento y lo retuvo en una llave sobre el piso.

-¿Qué no te queda claro? Vuelve a tocarme y te mataré- gruñó, ahora muy molesta.
-No te puedes ir, nosotros te necesitamos- dijo con la voz entrecortada el atacante.
-Iré a una guerra, no al paraíso. De todas formas el Círculo siempre odio la Arboleada, y yo soy de allí, ¿Para qué me quieren aquí?-
-Bueno, nosotros…-
-Vendrá Eidahan, llegará en un par de horas. Ya deberían saber defenderse con lo que tienen, a pesar de ser un montón de abuelos. Me largo- finalizó y salió del lugar, seguida de Aunrae.

Un portal gris se abrió frente a ellas, y atravesándolo un millón de sensaciones se apoderó del cuerpo de Drad.