-Memorias del Profe-

Entradas etiquetadas como “La Playa

“yo sigo aquí”

Ah sí supieras, cuantas veces he soñado contigo, cuantas veces he vuelto a la playa donde nos quisimos, cuantas veces me he quedado sin que decir cuando nuestras amistades me preguntan por ti.

Yo sigo aquí, extrañándote cada día a morir, viviéndote aunque ya no estés más en mis días, respirando lo que quedo de tu perfume en mi almohada, y queriéndote como nadie más lo ha siquiera soñado.

Anuncios

“tanto en tan poco”

Tiene  tanto tiempo, desde la primer vez que nos cruzamos por los pasillos de aquella antigua escuela; tiene tanto tiempo, desde que en una tarde de confesiones me dijiste que yo era lo único que nunca habías conseguido, que poco a poco y de una forma inexplicable entraste en mi vida, en mi mundo, en mis adentros, tiene tanto tiempo que me parece tan irreal que hoy siga queriéndote como la primera vez, que todo emocionado te dije te amo, después de aquella fugaz carrera por la playa, con las gaviotas y las nubes como testigos.

Tenemos tanto en común, y son tantas las cosas que nos diferencias que a ciencia cierta no sé por cuales te amo más que a mis días, y más a mis noches, más que al silencio y mucho más que al bullicio de mi ciudad. Tanto es tan poco en ti, que lo poco que el mundo ve en ti, se convierte en todo en mí.


“como la primera vez”

Como la primera vez, aquella tarde en la playa, a lo lejos las olas del mar, en lo cercano tu corazón y el mío brindando, las aves vuelan hacía lugares desconocidos y aquí tus y los míos se conocen cada vez más. Como aquella primera vez, aquella tarde en una playa, tan cerca de ti que pensé que jamás n os separaríamos, deseándote tanto que me parecía insuficiente el tiempo para hacerte mía.

Y después de tantas cosas, estamos aquí nuevamente, tal como la primera vez; tan cerca el uno del otro que es difícil pensar que algún día estuvimos lejanos y ajenos.


“nada me hace dudar”

No existe nada que me haga dudar de lo mucho que te quiero; no necesito ninguna razón más que tus dulces pasteles, no hace falta que veas hacía atrás y mucho menos que yo vuelva a pasar frente a ti por primera vez, date cuenta de cuánto es lo que siento, de cuánto es lo que espero, todo de ti.

Te necesito más de lo que puedes llegar a comprende, te requiero en mi vida, en mis segundos, en la playa jugando con mi cabello, en mis tardes tomándote un café frío conmigo, te necesito y hoy nada me hace dudar.


“descorazonada”

Yo sé que te mueres por verme nuevamente descorazonada, que aunque me pides que me vaya en verdad lo que dices es solo una mentira, sé que mientes cuando me ves y cuando me miras me siento elevar, porque lo que tú y yo sentimos es tan claro como el cristal, yo no mentiría con todo esto, eso te lo puedo jurar, que dicha la que tu voz le da a mi alma, que grande lo que me permites vivir, sé que la perfección no es lo que caracteriza a mi vida, pero dentro de mis más grandes imperfecciones tu vida es el más grande tesoro que yo pude encontrar sobre la arena que rodea al mar….


“un punto ciego”

Me he vuelto tan solo palabras vacías, sin un motivo ni un fin; he sido ya aquello que decidí ignorar, un punto ciego al cual jamás notaras, una ola más del mar, un grano en tu playa, una nube oscura en un día de lluvia  y una estrella en la vía láctea, dejando atrás mi propia vida he ido todo este tiempo en pos de ti, nada en este mundo vale tanto como tú, y todo por tus besos, me he vuelto ya tan solo olvidos descuidados de algún poeta enamorado, rimas que vienen y van, solo tú tienes la llave mi mundo, solo tú princesa de charol y luz, solo tú podrías decirme adiós y aún así seguiría tu camino por todas mis vidas, volviéndome un fantasma que nadie ve, una mirada clavada en la pared, una rosa de abril, una mañana fría de primavera, te seguiría siendo mil y una cosas, cosas que no sueles notar, pero que al igual que yo, siempre ahí estarán…


“nuevamente de nuevo”

Hoy me encuentro sentado en la arena, mirando a un mar que hasta ayer se me hacia tan familiar y que hoy me es totalmente ajeno; su mirada se clava en mis ojos y sus olas hacen un nido en mi corazón; y sentado aquí sólito, me imagino construyendo un barco para llevarte a aquel país desconocido que invente junto a ti, me encantaría poder besarte con el mar por testigo, me gustaría tener un titulo diferente para nuestra historia; una despedida distinta y dos nuevos enamorados que a causa de una casualidad comienzan a amarse nuevamente de nuevo en la playa de algún desconocido lugar.

Y construirte algún castillo en la rivera que está al otro lado de este mismo mar, dejando que tomes tantos mapas de mi piel como quieras, besándote cada mañana con un nuevo mar por testigo acompañado de estrellas de cristal y disfrutando de nuestro país los dos; conquistando tus pasiones y dejando que conozcas a los secretos que hasta ayer desconocías, y aunque sé que es solo un sueño, al menos así puedo volverle a sonreír a nuestro mar.