-Memorias del Profe-

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“sombras”

Es la primera noche, llueve fuerte afuera, cada gota suena fuerte en mi ventana: cada gota me recuerda tu ausencia, la forma en que te fuiste sin despedirte, la forma en que yo me fui haciendo pequeño al no tenerte.

Como fui perdiendo poco a poco mi esencia, y como fue que dejé de ser la luz de un mundo que sin ti se redujo a un millón de sombras. Bajo tu sombra sigo existiendo, pero muero cada vez que te pienso, en noches como ésta, suelo maldecirte, y en las mañanas con bruma deseo que el tiempo borre mis palabras para que no lleguen a alcanzarte, deseo que sepas que todo es producto de mi imaginación.

Es la primera noche, ha habido otras, pero ésta sigue siendo la primera y lo será hasta que muera por la luz de un sol que no es más lo que fue.


“para siempre”

Una tarde, y mi acostumbrada propuesta: “¿Qué te parece si tomamos un café? Paso por ti, en el mismo lugar, a la misma hora, con tu vestido azul y mi filipina palo de rosa”, una puerta que se abre, diez mil sueños que se cumplen.

Y te conté un par de mis amaneceres, en tus manos el sol parece un poco más opaco, es quizás que la luz de tus ojos le quita belleza, me contaste un poco de tu vida, nada que no supiera ya, pero oírlo de tu boca es un completo delirio.

El café es algo mágico en tu compañía, la tarde es demasiado efímera cuando estás tú, si al final no puedo despedirme, es porque quisiera que ésto durara para siempre.


“si me voy”

Serás de las cosas que más extrañaré, tu boca dulce, tu mirada sincera, eres todo lo que siempre he deseado, todo lo que siempre le pedí al Hacedor, quiero que me hagas tuyo en la inmortalidad que hoy invade mi cuerpo, quiero que me sepas más allá de esta frontera carnal.

Y si mañana, definitivamente me voy, habrás sido tú el último de los pensamientos de mi mente, y su hoy la sombra cubre mis ojos, quiero que sepas que tu siempre fuiste la luz que habitó en ellos, y si pronto o quizás no tan prontito, me hago la nada, quiero que recuerdes, que has sido, eres y serás, todo para mí.

Te amo mujer.


“no podremos”

Un buen día iré corriendo a buscarte, en aquella casa de la que dijiste “será nuestra”, y al encontrarte, sin importar cuánto me tome hacerlo, me dedicaré a besar cada lunar de tu cuerpo hasta el final de los tiempos, a decir que eres lo más precioso en mi vida, que estoy profundamente agradecido con Dios por haberte traído como luz en medio de tinieblas, de las tinieblas de mi vida.

Porque me sé tuyo completo, no sé dónde estuviste éstos 22 años, pero ahora que te he encontrado, difícilmente dejaré que desaparezcas tan fácilmente, porque quiero hacer de lo nuestro una historia que se cuente de generación en generación como un ejemplo de amor, y que para siempre, como todo el mundo, tú recuerdes cómo es que esa tarde la vida me llevó a ti, como me viste subiendo aquellas escaleras, como sonreíste sin darte cuenta al volverme a ver, por fin, al vernos nuevamente por primera vez.

No podrán jamás olvidarse de nosotros, no podré jamás borrarte de mi historia, no podrás jamás abandonar la seguridad de mis brazos, no podremos dejar de ser esto.


“mis libros”

…quiero regalarte ciertos libros que tengo por ahí, quiero que te lleves lo mejor de mí, tómalos, los he forrado con noticias viejas y un poco de color, eso fuimos tu y yo, yo siempre un periódico lleno de trágicas nuevas y tú siempre la luz que de mi vida tenía necesidad..


“justo ahí”

Y justo ahí, estabas tú, tan verdadera y única: tan digna y benigna, tan bella y perfecta. Eres todo lo que siempre quise, todo aquello que nadie más supo, eres la clave para este rompecabezas que es mi corazón, eres la luz al final de camino, y la esperanza de un día mejor.

Eres ya el sueño del que nunca quiero despertar, un cuadro de alcatraces; las flores favoritas de mi madre, y un dulce susurro de mi ángel de la guarda, eres lo que Dios prometió a mi vida, aquellas cosas que muchos olvidaron preguntar y lo que jamás dudé frente a las otras personas.

Justo ahí, en donde no te pedí, en donde no te esperaba, en donde no te sabía, justo en donde debías estar.


“nací”

Nació la sonrisa, nació la ilusión, nacieron las caricias y esos besos en tu frente, nació la luz que ilumina hasta las noches más oscuras.

Nací de nuevo al mundo, en un mundo oscuro un acto de caridad llamado mirada; nací de nuevo al mundo, al mundo de verdad que no existía hasta antes de ti; nací de nuevo al mundo, en un mundo tan opaco una lámpara que antes era un corazón duro y que brilla ahora con luz propia.

Y vi a la mujer más bonita, en una noche como esta, de algún Octubre ya olvidado por todos, excepto por mí, que tengo motivos para sonreír desde aquella noche en la que también luego de las nubes vino a nosotros una Luna.

Y esa mujer siempre serás tú.