-Memorias del Profe-

Entradas etiquetadas como “me dejaste

¿Qué me queda?

Una herida que no podré curar jamás, un poco de silencio en este mundo que no se puede parar, una calle solitaria a las 2:00 am, un sueño cortado en plena madrugada, justo cuando el sol está por salir. Un café amargado por el tiempo, un beso disparado antes de su momento, una promesa imposible de cumplir.

Un ruego innecesario, un poco de incienso húmedo, y un mucho de lo que tú te llevaste en tu bolso. Una parte de mí que no supe comprender, una parte de ti que no quisiste disfrutar ni vivir, un mar que no encuentra calma, un cielo que sólo sabe llorar, una playa desierta, donde quedan las huellas de aquellos últimos amantes.

Un libro que jamás pude acabar, una oración que no pude pronunciar, una fotografía que no quise conservar, una llamada telefónica que no debí tomar, la copa de vino rebosante hasta sus bordes, un poco de paz, sólo un poco de ella acompañada de una guerra interminable entre tu alma y la mía.

El salvajismo con que tomabas mi cuerpo, y la tranquilidad con que yo esperaba todos tus gestos.

¿Qué me queda? Ahí lo tienes.

Anuncios

“seguiré”

Solía adorar la forma en que caminabas por los pasillos de aquella Escuela Normal, solía pedirle al tiempo que me dejará verte más lentamente y suplicaba al Hacedor que algo te trajera a mí.

Solía decirle a mis amigos que tú y yo estábamos destinados el uno para el otro, aunque tú aún no lo sabías, un juego de niños lo sé; y quería verte más de lo que podía hacerlo, comencé a hacerlo hasta en mis sueños.

Y hoy, ahora que ya no estás, ahora que te han arrancado la vida, que te han hecho partir antes de tiempo, me lamento no haber podido decirte lo bonita que eras, no haber tenido el valor para afrontar tu mirada sobre mi piel, pues sé muy bien cuánto hubiera valido.

Seguiré extrañando tus pisadas sobre el asfalto de la carretera, seguiré oyendo tu dulce voz gritando con fuerza aquel 14 de Junio del 2006, y seguiré siendo yo quien más lamente el pasado.


“sin ti”

Solíamos salir a caminar, solíamos encontrarnos cada tarde al momento en que el sol comenzaba a morir, y siempre creí que así seriamos toda la vida, y mírame, hoy me resigno a seguir saliendo en soledad, a no volverte a encontrar, a saberte ajena, a saberme triste y casi muerto. Mírame hoy, tan triste y distante del mundo que te di, ese mundo que ya no existe más para mí.

Dime donde ha quedado todo, donde dejaste olvidado mi amor, en que brazos entregaste tu corazón, en cual cuarto sellaste mi triste camino, no entiendo porque lo hiciste, jamás preví tu traición, siempre te creí, contigo siempre fui feliz, y sin ti hoy no soy más que un fantasma que no consigue volver a vivir.


“todas mis esperanzas”

Si me dejas hoy, no habrá ya un mañana para conquistar, si te vas de mi lado no encontraré nada ni nadie que me devuelva la felicidad, si desapareces de mis días no existirá ni un solo motivo para continuar, todos los días serán días de lluvia y tempestad, no existiré a menos que tu decidas volver.

Júrame que aunque te vayas jamás me olvidaras, júrame que volverás y que encontrarás la forma de devolverme la sonrisa y la alegría. Dime que no hay motivos para irte, que el mundo  no importa ya y que todo lo que necesitas lo encuentras hoy mi mirada.

Pues si me dejas ya no tendré un futuro, y existiré aferrado al pasado, si te vas no hallare motivos para disimular mi nostalgia, y si me dejas, contigo se irán todas mis esperanzas…


“ya no”

Hoy me queda un solo destino, olvidarte y dejar atrás todo lo nuestro, hoy solo me queda escuchar las mismas canciones una y otra vez, hoy solo me queda odiar los alcatraces y ansiar que ya no florezcan las margaritas, solo me queda el último susurro, el de la despedida sin un hasta luego; hoy solo me resta llanto y perdición, mis manos están cansadas de tu carga, mis pies ya no añoran tu camino, y mi alma se entrega al diablo en esta noche de otoño, para que así pueda yo olvidar lo que nunca ha sido, ni fue, ni es ni será…

Ya no tengo más esperanzas, ya no me quedan ni un solo sueño, ya he perdido aquello que llamaban inocencia, mi sonrisa se ha ido de mi rostro, y mis lagrimas no cesan de rodar por mis mejillas…


“mis últimos años”

Mis ojos te obsequian hoy lágrimas que no mereces, mis labios desean los tuyos como el sol desea poder volver a ver a la Luna, y sé que tú me olvidas en brazos de otra mientras yo sigo aquí, viviendo pegada a mi almohada, durmiendo para vivir, soñando para recordarte y despertando solo para llorar.

Mis manos añoran los días cuando tus dedos jugueteaban con ellas, mi alma extraña las noches cuando la tuya se le unía para cantarle odas eternas a las estrellas, y yo sigo extrañándote a pesar de las décadas que han pasado desde que no éstas.

Paso estos últimos años de mi vida pensándote eternamente, extrañándote cada vez más cerca de la muerte y cuando el hacedor decida llamarme a su presencia sé que mi último suspiro será tu nombre en un grito que espero llegue hasta ti…


“sigues”

Me pregunto si quizás hoy piensas en mí, si acaso mi nombre aparece por tu mente, o si ya solo un fantasma de tu pasado, si llevas en tu pulso ese decario que un día te di o si ya lo has olvidado sobre tu buro.

Deberías saber que cada vez que voy por la calle me encuentro por tu recuerdo en cualquier lugar, deberías saber que no respiro por estar esperando a que me devuelvas una de mis llamadas; deberías saber que nunca jamás podré superarte, que desde esa única noche te clavaste en mi terco corazón, que llevo tus brazos tatuados en mi espalda y el olor de tu pelo entre mis dedos.

Eso lo deberías saber ya, pero tú jamás sabes nada de mí, continuas con tu vida como si aquella vigilia jamás hubiera existido, como si la playa no nos hubiera acompañado, como si las palomas jamás hubieran viajado desde lejos, como si el cielo no se hubiese teñido de rojo sobre los dos, sigues con lo que dices es tú vida mientras yo, continúo preguntándome a diario por ti…