-Memorias del Profe-

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“hasta ese momento”

¿Hasta cuándo dejaré de quererte?

Hasta que te canses de mi, hasta que te aburra mi plática egoísta, hasta que veas en mis ojos que nunca he podido sentir verdadero amor; hasta que creas lo que el mundo dice de mí, y te decidas a alejarte tal y como viniste, dejaré de quererte hasta que el sol se despierte de mal humor y se oculte a los delincuentes, hasta que pueda recordarte sin dolor y tú me desprecies con todas tus fuerzas.

Hasta que otros hombres tomen mi sitio, y otras mujeres tomen el tuyo; hasta que el final se haga presente y el mañana deje de importar, hasta que por fin te desveles esperándome y yo pueda vivir la noche sin pensarte, hasta ese justo momento, dejaré yo de adorarte.

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“mis últimos años”

Mis ojos te obsequian hoy lágrimas que no mereces, mis labios desean los tuyos como el sol desea poder volver a ver a la Luna, y sé que tú me olvidas en brazos de otra mientras yo sigo aquí, viviendo pegada a mi almohada, durmiendo para vivir, soñando para recordarte y despertando solo para llorar.

Mis manos añoran los días cuando tus dedos jugueteaban con ellas, mi alma extraña las noches cuando la tuya se le unía para cantarle odas eternas a las estrellas, y yo sigo extrañándote a pesar de las décadas que han pasado desde que no éstas.

Paso estos últimos años de mi vida pensándote eternamente, extrañándote cada vez más cerca de la muerte y cuando el hacedor decida llamarme a su presencia sé que mi último suspiro será tu nombre en un grito que espero llegue hasta ti…


“sigues”

Me pregunto si quizás hoy piensas en mí, si acaso mi nombre aparece por tu mente, o si ya solo un fantasma de tu pasado, si llevas en tu pulso ese decario que un día te di o si ya lo has olvidado sobre tu buro.

Deberías saber que cada vez que voy por la calle me encuentro por tu recuerdo en cualquier lugar, deberías saber que no respiro por estar esperando a que me devuelvas una de mis llamadas; deberías saber que nunca jamás podré superarte, que desde esa única noche te clavaste en mi terco corazón, que llevo tus brazos tatuados en mi espalda y el olor de tu pelo entre mis dedos.

Eso lo deberías saber ya, pero tú jamás sabes nada de mí, continuas con tu vida como si aquella vigilia jamás hubiera existido, como si la playa no nos hubiera acompañado, como si las palomas jamás hubieran viajado desde lejos, como si el cielo no se hubiese teñido de rojo sobre los dos, sigues con lo que dices es tú vida mientras yo, continúo preguntándome a diario por ti…


“lo que sin ti me queda”

Una sombra que se cierne sobre los dos, un testigo que por mil razones decide guardar silencio, un amigo que te olvida por cualquier motivo, un destello de luz en algún callejón nocturno, y una Luna que no desea volver a salir hasta que te hagas presente en mis noches, es todo lo que has hecho de mi vida, es todo lo que sin ti me queda, solo recuerdos guardados en mi cuarto, solo un reloj descompuesto, una bufanda que jamás volveré a usar y un kiosco que ya no tiene más a dos enamorados.

Un invierno demasiado largo y todos viéndote partir, risas de burla en mis oídos y la misma soledad plasmada en mi ventana, esa sensación haberme muerto por ningún motivo y el desierto que se ha vuelto mi alma, es todo lo que has dejado en mi existencia, es todo lo que puedo lograr sin ti, solo silencios hirientes y una medalla que ya adorna mi pecho, solo un amor muerto…


“un año y seis meses”

Hace un año y seis meses, cuando tú prometiste volver y me dejaste olvidado en aquella banqueta donde nos vimos por primera vez; cuantas cosas nos pasaron juntos, cuantas carreteras recorrimos y cuantos besos nos obsequiamos, pero tú no quisiste recordarlo, dijiste volveré pronto, mentiste al decirme al oído que me recordarías y que cada noche sabría de ti, hoy son ya muchas noches que la Luna no me cuenta nada, que me dice que no te ha visto, que te has perdido entre la bruma de la gente que te rodea, y que desde la última vez no supiste que decirle para que me dijera, como explicarme que me has olvidado, que te has encontrado a alguien más, y que en él encontraste tantas cosas buenas que te hacen dudar de volver a mí.

Hoy hacen un año y seis meses que no te tengo, que no te siento, que no te veo; que respiro de tu promesa y que ingenuo me creo tus últimas palabras, sé que soy yo el que tiene la razón; que la Luna me miente como suele hacerlo, que tú no has podido recordarme por estar ocupada en tus cosas, y que aunque la distancia te ha alejado de mi corazón ella jamás lograra separarnos totalmente, ven y dímelo al oído una vez más, no seas tan cruel, déjame pensarte una vez, déjame volverte a mirar.