-Memorias del Profe-

Entradas etiquetadas como “mirada

“recuérdame”

No sabes cuánto me has lastimado, pero prefiero que sigas sin saberlo: recuérdame como era contigo, siempre sonriente, siempre feliz, recuérdame por favor, nunca me olvides, no dejes que el tiempo borre mi sonrisa; ni mis besos, ni mis manos, ni mi mirada sobre tus ojos. Recuérdame y déjame vivir en tu memoria. Mi amor.

Anuncios

“para siempre”

Una tarde, y mi acostumbrada propuesta: “¿Qué te parece si tomamos un café? Paso por ti, en el mismo lugar, a la misma hora, con tu vestido azul y mi filipina palo de rosa”, una puerta que se abre, diez mil sueños que se cumplen.

Y te conté un par de mis amaneceres, en tus manos el sol parece un poco más opaco, es quizás que la luz de tus ojos le quita belleza, me contaste un poco de tu vida, nada que no supiera ya, pero oírlo de tu boca es un completo delirio.

El café es algo mágico en tu compañía, la tarde es demasiado efímera cuando estás tú, si al final no puedo despedirme, es porque quisiera que ésto durara para siempre.


“si me voy”

Serás de las cosas que más extrañaré, tu boca dulce, tu mirada sincera, eres todo lo que siempre he deseado, todo lo que siempre le pedí al Hacedor, quiero que me hagas tuyo en la inmortalidad que hoy invade mi cuerpo, quiero que me sepas más allá de esta frontera carnal.

Y si mañana, definitivamente me voy, habrás sido tú el último de los pensamientos de mi mente, y su hoy la sombra cubre mis ojos, quiero que sepas que tu siempre fuiste la luz que habitó en ellos, y si pronto o quizás no tan prontito, me hago la nada, quiero que recuerdes, que has sido, eres y serás, todo para mí.

Te amo mujer.


“soy más que tu vida entera”

¿Qué más te da ya? Si soy solo un error, un desacierto, un pequeño defecto; pero soy más que eso: soy el dolor de tu frente y la forma en que sonríes con falsedad, qué más te da que te extrañe y te quiera, si nunca supiste en realidad cuánto significaste. Soy poco más que el café que sobro en esa última taza de la madrugada, un libro hermoso que nadie toma por ser de segunda mano, un poema que nadie se atreve a dedicarte por ser un poco grosero, soy la manera excesiva en que comes, y la fortuna de que todo salga como lo deseas, soy dolor en tus piernas después de correr para no extrañarme tanto, soy el aroma que acompaña a tus atardeceres en brazos ajenos, soy la mirada oculta por la rendija de aquella puerta, y soy todo eso porque tú no quisiste que yo fuera sólo una cosa: tu vida entera…


“un libro, un alcatraz y una oración por ti”

Sufrí de un vomito inspiracional, y con él logré acabar aquellas cartas que jamás conocerás, logré pintarte desnuda con mis palabras: que bello cuadro el que haces en la sala de mi mente, y es tan vivo que logro apreciar ese temblor que tiene tu cuerpo cada vez que tomo tu cadera, esas manos que siempre me jalan hacía ti, y la mirada que elevas al cielo cada vez que las cosas se te salen de control, tu divina figura; adoro como el viento juega con tu pelo.

La epifanía vino después de la taza de café: un libro, un alcatraz y una oración por ti, es todo lo que hoy tengo para dar, y todo por esta terquedad de buscarte en mi vida , y todo porque me sé completamente tuyo, contigo cada día es un mar de palabras y poemas.


“tanto”

Es tanto y tan poco; el reloj de mi espalda que sin querer arreglaste, la mirada tierna que me regalaste la primera vez, es el sol que me visita si me miras tú, es aquel café que jamás se oxidó, eres tanto y es tan poco lo que yo puedo darte; sólo unos cuantos suspiros, solo un poco de mi amor, solamente el resto de mis días, solamente puedo ofrecerte lo mejor de mí.

Tanto lo que has hecho en mí, despediste para siempre de mi vida a la soledad, le quitaste cetro y corona, y te has impuesto el papel central en mi historia. 


“contigo”

¿Qué he de decirte? Tus ojos desnudan mi alma, me dejan indefenso, me dejan sin sentido alguno: más que el de amarte hasta el límite, ninguno otro más que el de hacer que llegues a necesitarme, que llegues a ver lo que nadie más vio en mí; porque sólo así podría yo seguir viviendo, sólo así podría yo acercarme a la inmortalidad.

Contigo no existen mentiras, sólo la pura y llana verdad, sólo esta necesidad irreverente de que vengas a mí, que me abraces, que beses mi frente, y me veas a los ojos, que me digas de mil maneras diferentes con tu mirada aquello que aún callan nuestras bocas.