-Memorias del Profe-

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“tu silueta”

Detrás de tu silueta, encuentro un par de razones para jamás olvidarte; un millón de palabras que quiero obsequiarte, y aún así, hoy me miras desde lejos, hoy ignoras mis versos y mis gestos, ya no hay tiempo dices sin cesar, y yo a cambio te ofrezco mi corazón una vez más.

Todo es en vano cuando te vas, todo es falso cuando no estás, y mírame, aquí, en ésta misma ciudad, en éste mismo lugar, en esta misma calle sin un lucero que me alumbre al pasar; mírame casi muerto, casi extinto, casi olvidado, casi sin ser yo mismo; mírame porque al menos así podre entender que aún te importo, no me ignores más, pues aun cuando me des la espalda, yo siempre te ofreceré mi corazón…

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“sin ti”

Solíamos salir a caminar, solíamos encontrarnos cada tarde al momento en que el sol comenzaba a morir, y siempre creí que así seriamos toda la vida, y mírame, hoy me resigno a seguir saliendo en soledad, a no volverte a encontrar, a saberte ajena, a saberme triste y casi muerto. Mírame hoy, tan triste y distante del mundo que te di, ese mundo que ya no existe más para mí.

Dime donde ha quedado todo, donde dejaste olvidado mi amor, en que brazos entregaste tu corazón, en cual cuarto sellaste mi triste camino, no entiendo porque lo hiciste, jamás preví tu traición, siempre te creí, contigo siempre fui feliz, y sin ti hoy no soy más que un fantasma que no consigue volver a vivir.


“cerquitita”

Que me encantas no es ningún secreto, hoy puedo decírtelo a ti igual que ayer se lo decía al viento, hoy puedo abrir mi corazón a tu mirada, y pedirle a la vida que se detenga cada vez que puedo sentirte en mis mañanas, puedo abrir el cielo de par en par y hacer que baje de él cualquier tesoro que tú quieras poseer, puedo intentar por vez primera un camino distinto, una nueva forma de escribir mi nombre sobre el papel, un nuevo modo de ver brillar al sol y de sentir en el alma aquel especial ardor.

Te necesito más de lo que crees, me siento tan bien cada vez que me miras así, cada vez que me vuelves a ver, cada vez que me sonríes con amor, cada vez que te tengo tan cerca, cerquitita de mi corazón…


“mírame”

Mírame bien, no pierdas tu mirada en ese horizonte traidor, ¿No ves que estoy loco por ti?, que si quisieras podría dejar de ser yo mismo para volverme un poco de ti, o podría abandonar este cascaron que me estorba y me volvería el viento para poder rosar tu mejilla cada mañana. Mírame bien y no dejes que los otros te digan cosas de mí, conóceme tu misma y por favor no abandones este dulce sueño en el que ya me has hecho vivir desde que yo te vi, solo mírame en silencio y mírame más.

Mírame bien, no dejes que el mundo estorbe en tu camino, toma mi mano y comienza a creer que yo puedo hacerte feliz si solo me dejas intentarlo; siente tocar ese cielo azul,  no tengas más dudas de mí: yo quiero poder estar contigo y no pido nada más, porque ya no hay más razones que puedan ser validas para existir, ni un motivo para que yo desee seguir que no sea simplemente tú y esa belleza que se despoja de tu sonrisa cada mañana, que ilumina al mundo y regresa a ti para hacerte aún más bella para el mundo y para mis ojos, con los que hoy te pido que me mires.