-Memorias del Profe-

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“volverán”

Y volver a pasar una noche en tus brazos, volverte a ver a los ojos como la primera vez, desear ser todo tuyo en todas las formas posibles, y es que tu imaginación nos da tantas posibilidades y es que mi disposición nos da tantos caminos.

La Verde Antequera será nuestro testigo nuevamente, volverán a nosotros aquellos días perdidos por sus calles, y nuevamente será un verano por la ciudad de los enamorados, nuevamente seré un joven acompañándote a la Iglesia de Santo Domingo, tras de ti, viendo tu espalda, viendo tu dulce cabello, iré por una calle antigua pensando, “gracias a Dios  porque llegaste a mi vida”.

Volverán a nosotros aquellas primeras emociones, el Jarabe Mixteco y también la Sandunga, volverán la nieve de limón y tus labios con sabor a miel, mis brazos dispuestos a abrazarte frente a todos, mi mirada diciendo cosas que nadie entiende, nadie más que la Verde Antequera, tu y yo.


“sonrisa”

Sufrir siempre será una opción, una que decidí no tomar el día que te fuiste: entonces me dije que era el momento más adecuado para intentar ser algo más, para no detenerme en tus palabras, para no congelarme en tus recuerdos, para superar la pena del pasado.

Y si hoy me ves, te aseguro que no lograrás reconocerme, mi sonrisa es un faro brillante, mis ojos hablan de la paz que tanto he trabajado, mis pies se notan un poco más cansados pero muy satisfechos, y mis labios, ya no dicen siempre las mismas palabras, te he superado, me he dejado llevar de la mano por la vida, y ella me ha traído a donde siempre quise estar.

Si me hablas, te saludaré con una sonrisa diferente a la que tú me provocabas, y no habrá ni un solo reproche, te lo aseguro.

¿Cómo has estado tú?


“de ti”

Fueron unos votos secretos, fueron votos de amor, y siempre lo han sido, desde que te recuerdo, desde la primera vez que te vi, aunque no recuerdo como llegaste, no recuerdo como viniste a mi vida, y mucho menos como es que yo te dejé entrar en mí.

Ah, ya lo sé; que la misericordia no solo viene de lo alto; nace de lo profundo del hombre libre, de la mujer amada, del niño feliz, del anciano cuidado, ya lo sé que tus labios jamás regalan un beso sin pedir nada a cambio, que mis ojos te necesitan para poder existir, si ya lo sé; que hoy ni la misericordia, ni tus besos robados ni mis ojos pueden ayudarnos a continuar, que ahora solo depende de ti.


“creo”

A pesar de todo, hoy aún creo en ti: aún me haces sentir aquello que ninguna otra mujer puede hacer, tú conoces muy bien cada parte de mí, cada parte de mi esencia, cada parte de mi corazón, y no temo nada si estoy junto a ti, y no le debo nada a la vida si tú permaneces en mí.

No tengo nada más porque vivir, yo creo en ti, en cada una de tus palabras, en cada uno de tus gestos, y si tu puedes nuevamente decirme un te quiero en silencio, yo tendré todo el tiempo del mundo para ti.

Ya nada es mentira, nada tiene falsedad, mis ojos hoy miran directamente a los tuyos, y mis labios solo piden el rose de los tuyos, creo en ti, cree ahora tú en mí.