-Memorias del Profe-

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“confieso”

Confieso, te besé sólo para olvidar.

Y ahora mi pecado es amarte sin medida, ni tiempo, ni nada más.

Te necesito tanto como al aire que respiro, pero más indispensable que él. Y siento que si no te beso, pronto olvidaré lo que es vida.

Confieso, te besé sólo para olvidar, pero ahora, te quiero por siempre recordar.

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“ya no”

Hoy me queda un solo destino, olvidarte y dejar atrás todo lo nuestro, hoy solo me queda escuchar las mismas canciones una y otra vez, hoy solo me queda odiar los alcatraces y ansiar que ya no florezcan las margaritas, solo me queda el último susurro, el de la despedida sin un hasta luego; hoy solo me resta llanto y perdición, mis manos están cansadas de tu carga, mis pies ya no añoran tu camino, y mi alma se entrega al diablo en esta noche de otoño, para que así pueda yo olvidar lo que nunca ha sido, ni fue, ni es ni será…

Ya no tengo más esperanzas, ya no me quedan ni un solo sueño, ya he perdido aquello que llamaban inocencia, mi sonrisa se ha ido de mi rostro, y mis lagrimas no cesan de rodar por mis mejillas…


“nos volvimos”

Parecía que sin ti no podría más vivir, que sin tus besos ni tus ojos me iría finalmente de este mundo al encuentro del hacedor; te volviste poco a poco en la esperanza de mis días, en el sol que alumbraba aquella solitaria avenida, te volviste poco a poco el alcatraz de cristal que hoy guardo sobre la cama de nuestra alcoba, te volviste poco a poco  la alegría que no podía ocultar cada vez que te miraba por primera vez, y yo, yo solo me volví un extraño, un ajeno, un sueño olvidado, una noche de copas que no debió pasar, un último error, un café oxidado en aquella cita siempre en el mismo lugar, yo me volví poco a poco todo tu pasado, todo tu enfado, todo tu odio y tú desprecio, me volví aquello que jamás pedí ser para ti.

Y hoy solo me acompañan tus viejos libros y aquellas últimas películas que vimos juntos, solo me acompaña el silencio en eterna procesión, solo me acompaña el infierno que en mi alma construí sin tu contribución, solo me acompaño yo mismo siempre extrañándote más y más.


“me mantienes”

Me mantienes de luto, oscuro, tan triste y ruin que no me reconozco; me posees para ti y por ello no soy más del mundo que me vio nacer, gracias a ti soy solo una sombra de lo que fui, solo un recuerdo de esos amigos que dejé, solo un olvido descuidado que no debió suceder, soy solo una mancha en algún mantel, y una cena que se enfría con el pasar de las horas, me mantienes tenebroso, alejado y difumado, tan distinto a lo que era cuando no te conocía, tan distante a las personas que me tenían antes de ti, no soy más lo que solía ser, no estoy más en donde solían encontrarme, no encuentro ya soluciones a tus problemas, no veo ya la luz al final del túnel, no sé ni de dónde vengo y mucho menos hacía donde voy; soy hoy lo que tú quieres que sea, solo un gorrión herido, solo un alcatraz marchitándose, solo un a espera agonizante, soy de ti y para ti, pero tú no me cuidas ni me procuras, pero tú no sabes ni cuánto valgo ni cuanto era sin ti…


“sigues”

Me pregunto si quizás hoy piensas en mí, si acaso mi nombre aparece por tu mente, o si ya solo un fantasma de tu pasado, si llevas en tu pulso ese decario que un día te di o si ya lo has olvidado sobre tu buro.

Deberías saber que cada vez que voy por la calle me encuentro por tu recuerdo en cualquier lugar, deberías saber que no respiro por estar esperando a que me devuelvas una de mis llamadas; deberías saber que nunca jamás podré superarte, que desde esa única noche te clavaste en mi terco corazón, que llevo tus brazos tatuados en mi espalda y el olor de tu pelo entre mis dedos.

Eso lo deberías saber ya, pero tú jamás sabes nada de mí, continuas con tu vida como si aquella vigilia jamás hubiera existido, como si la playa no nos hubiera acompañado, como si las palomas jamás hubieran viajado desde lejos, como si el cielo no se hubiese teñido de rojo sobre los dos, sigues con lo que dices es tú vida mientras yo, continúo preguntándome a diario por ti…


“míranos”

Ayer me decías tantas cosas bellas, ayer me hacías sentir como el único hombre en tu vida, y mírate hoy alejándote en los brazos de él, mira como sufro, como me duele el corazón, como me parte el alma que tú seas feliz y que la causa de tu felicidad no sea yo.

Apenas ayer podíamos soñar con un mundo mejor, con un cielo nuevo, y con nuevas palabras que nadie más pudiera entender, y míranos hoy fingiendo el no conocernos para que él no se enfade contigo y no me intente golpear, fingiendo que los últimos 6 meses solo fueron un sueño del cual ayer nos toco despertar.

Ayer tenía tantos sueños para ti, tanto amor para darte, tantos abrazos y tantos besos para hacerte sentir mejor, y mírame hoy, resignándome a llevarlos todos en mi espalda para emprender el camino de ida, un camino donde tú no me acompañaras mañana…


“tu decisión”

Es claro que no puedo olvidarte, pero tengo el resto de mis días para seguir intentándolo; ciertamente extraño todo aquello que te hacía especial en mi mundo, extraño las mañanas de abril y a su sonriente sol despuntando el horizonte, extraño tus besos de silencio y tus palabras llenas de energía, extraño aquellas tardes frente a Santo Domingo, extraño tu cámara fotográfica y tu vestido azul, extraño el reflejo de ti que se extinguió en mis ojos, extraño el alcatraz que te obsequie en nuestra primera cita y aquella dulce espera del último momento.

Es tan claro como un lago de la montaña que no debo intentar dejarte partir, que podría morir si intento respirar sin ti, que dejaría cien mil veces de existir antes que decidirme a perderte para siempre, pero esta vez no elijo yo; es solo tu decisión la que me obliga a intentar seguir sin ti por el resto de mis vida…