-Memorias del Profe-

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“contra tu nostalgia”

Creo que podría hacerte muy feliz si me lo permites; ven a mí, mírame a los ojos, toma fuerte mi mano; y di tu nombre, no te detengas, vamos a un lugar que nadie más conoce, a un punto en el cual puedas ver cada trozo de mi alma, puedo ser el mismo aire que entra por a tus pulmones, puedo ser la fuerza que necesitas para continuar, recuerda que siempre estaré dispuesto a conocerte más; eres la máxima de mis aspiraciones, pues el futuro sin ti es solo un esbozo borroso de un sueño que no pudo ser.

Cierto día, cualquiera de éstos, iré a tu encuentro, y llevaré en mí todo el valor que nos hizo falta justo hoy. No me impidas acercarme, no te alejes de mi lado, puede ser que no entiendas que es lo que siento, que es lo que digo; pero ten paciencia, mi amor logrará ganar la batalla contra tu nostalgia.

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“tanto amor”

A la mitad de la noche, aparece por la ventana tu recuerdo, sólo me queda recibirlo como si fueses tú, sólo me permite una única palabra de bienvenida y entre sus brazos entrego la poca pasión que sobrevivió a la ruptura que nos separó, entre sus brazos se van la paciencia y el esmero de los momentos que ya no volverán.

Entre la horas del reloj, se van perdiendo los días y los susurros, las palabras que decíamos al mismo tiempo, las miradas de las que el mundo jamás se percataba, se van perdiendo de la misma forma en que yo te perdí, se van dejando tras de sí estelas de completa soledad.

Tanta soledad, y tú tan lejos, tanto desamor y tú con tanta alegría, tanto martirio y tú con esa sonrisa eterna, tantas noches y sólo me queda tu recuerdo entrando por la ventana…


“mi cielo acostado”

Ya eres la máxima expresión de amor en mi vida, tú sobrenatural, tú mi vida misma, tú la aurora que da inicio a mi día, y la primera estrella de la tarde, tú eres menester ansiado y obligación constante, tu mis pasos borrados sobre la playa tú, la sonrisa de la primavera en mi ventana y el viento que atrae el Norte, tú la dulce tonada de aquella canción eterna, tú la presencia del Dios vivo en mi vida, tú mi cielo acostado, mi temor olvidado, mi rencor abandonado, mi egoísmo enterrado, tú; suave como la brisa del mar y paciente como la vida de un manantial, tú fuego en mi tormenta y silencio en mi ciudad, tú, un suspiro del sol hecho tiempo y la alegría de un niño pequeño, tú…


“aquella banca”

Claro que recuerdo las veces que me dejaste solo en aquella banca, con tan solo mi paciencia como compañera, y claro que siempre vuelvo a buscarte en la soledad de la avenida blanca, siempre necesito encontrarte en las compañías efímeras, en los besos que me venden demasiado baratos; tú eres la única eterna en mi vida, tu eres la única que siempre está presente y jamás se ausenta para siempre, tú eres la estela sobre el mar de Enero, tú eres mi vida entera y sin ti se me va poco a poco la vida, apenas logro vivir de los recuerdos, apenas logro vivir sin ti…


“lo que un marinero como yo”

Eres un dulce divino, mi comedia personal en donde nada ni nadie tiene más poder que el Dios de los cielos; en donde tus besos son señales de luz en un mar oscuro, el faro que me lleva a puerto seguro cada vez que temo por mi vida.

Recuerda que soy marinero y llevo un amor en cada costa, no porque me haga falta cariño sino porque sin tus brazos me siento solo, y encuentro en cada compañera ocasional una oportunidad nueva para recordarte, pero siempre vuelvo a ti, en mi barcaza antigua con nuevos tesoros antiguos para ti, con nuevas historias de sirenas falsas y dragones enamoradizos.

Eres más que un canto de sirena, más que una aventura vivida, eres mi esperanza y el amor de mi Dios hecho una dama, eres paciencia y aliento, todo lo que un marinero como yo siempre buscó.


“oportunidades”

Esa lluvia que no vivimos juntos, y la cama donde debimos reposar, los besos que no te he entregado y las miradas que jamás intercambiamos, el sentido de esto que late dentro de mí, y la postergada entrega de pasión, mis silencios y tus faltas de ortografía, ese último abrazo fugaz que nos dimos en el sueño de ayer,  y la voz que llamaba a la puerta esta mañana.

Sé que puede ser de formas distintas, pero no deseo cambiar aquello que no puedo tocar, no quiero pensar en que pudimos haber sido sin haber sido nada todavía, porque justo ahora nuestro mundo está lleno de oportunidades que pacientes habrán de esperar que esa voz se convierta en la mía, que en tus labios nazca un primer te quiero que no viaje tanto para llegar a mí. Te necesito más de lo que  puedes creer.