-Memorias del Profe-

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“de la inspiración”

Escribí tu nombre en cielo, fue el mejor de los regalos para ti. Firmé con mi nombre en tu espalda, y esa fue la escalera que me llevó al paraíso. En tus brazos encuentro algo que no he hallado en ningún otro lugar, en tus labios el sabor de la gloria y en tus ojos, en tus ojos encontré el secreto de la inmortalidad.

Puedo decirte mil cosas, todas ellas nacen de la inspiración que tú provocas en mí.

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“ten fe”

Solo debes tener fe, si algún día te hago falta, no te preocupes demasiado, aquí siempre estaré, tú sabes dónde puedes encontrarme, sabes muy bien qué es lo que espero y que es lo que siento; el presentimiento de tu corazón te habrá de traer nuevamente a mi; de nuevo una primera vez, como aquella que vivimos junto al mar, con el sol como único testigo, como aquella vez en que te juré mi amor.

Solo es cuestión de no perder la fe, de saberte amada por mí, y de conocerme tan bien como yo te conozco a ti; y si todo vuelve a comenzar, si acaso el comienzo nos toma por sorpresa, no te preocupes, sabré abrirme camino, tal como tú abriste mi corazón, un paraíso no se abandona tan fácilmente, tú eres mi máxima felicidad.


“ese dulce café”

Recuerdo ese dulce café todavía, aún me son cercanos tu mirada y tu piel; cada uno de los motivos que adornaban tu falda en aquella tarde de abril, aún sigues viva en mi alma y en mi corazón aún habita la llama del amor.

Sé que prometí jamás volver al Bola de Oro, sé que prometí jamás llamar a otra mujer de la misma forma en que te llamaba a ti, y sé que prometí no volver a disfrutar un café hasta esa última tarde de mi vida cuando nos reencontráramos en el paraíso, pero entiéndeme bella, que si ella llego a mi vida, es solo porque tú dejaste una marca inmortal en mi, tu amor ha desbordado mi alma y de ella fluyen ríos de eterna gratitud, déjame ahora, hacer de ella, el motivo de la felicidad, y encontrar en ella los motivos que por el tiempo nos hicieron falta a ti y a mí.


“no me iré”

Sería perfecto poder darte un beso nuevo, obsequiarte estos labios que se mueren por probarte; estos ojos que desde que te vi jamás han dejado de buscarte, y así comenzar a ser algo más que dos simples conocidos.

Eres perfecta mujer, tan bella y tan bonita que ninguna otra se puede comparar contigo, deberías saberlo ya, me tienes loco, me tienes ya al borde de la vida eterna, con un guiño me elevas al paraíso y con tu perfume me llevas al éxtasis más perfecto.

Complemento idóneo de mis tardes, cumples con todos los requisitos para ser la princesa perfecta, y no tengo ninguna duda de que yo por ti la misma vida daría, me pides tiempo y paciencia, yo te entregaría todo el mundo si fuese necesario, pero por hoy solo te prometo que no me iré de aquí…


“sin medida, espacio o tiempo”

A las 5:30 en la fuente del parque central, con un ramillete de rosas en mis brazos; y todo para ti, que desde hace tanto tiempo te has dedicado a decirme que no, a voltear la mirada cada vez que te digo aquello que siento, a hacer de cuenta que no soy yo ni eres tú los que estamos aquí sentados bajo el sol de la tarde, deja atrás esos miedos de niña, deja atrás las palabras de tu padre, y di que sabes que me amaras, que nada ni nadie nos podrá separar, que hoy mismo iremos directo al cielo y abriremos de par en par las ventanas del paraíso, que mañana será otro día y que no nos ocuparemos de él hasta que allá llegado, que por ahora lo único que importa es que te amo y que lo hago sin medida, espacio o tiempo…