-Memorias del Profe-

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“te extraño”

Extraño los días contigo, sinceramente no encuentro en mi vida un poco de orden; desde que no estás, no sé si vivo o es tu recuerdo el que vive en mí, no sé si muero o es tu último beso el que me roba la vida aún hoy.

Extraño aquella tarde en la playa, el primer beso, las palomas del parque central, extraño el café de la tarde, amanecer tendidos en el suelo, extraño el sabor de tu cuello, la forma en que decías mi nombre, y extrañándote es como existo, ya no vivo, no vivo sin ti, soy poco menos que una sombra, poco menos que un recuerdo borroso, poco menos que una maldición en tu historia.

Te extraño.


“nuestra cajita de cristal”

Una caja de cristal, en ella una muñequita gira al tono de aquella dulce melodía que tú me mostraste en una tarde cualquiera de verano, siento un incendio en el pecho, percibo a tu sombra llegando hasta dentro, creo que desde aquella vez te quedaste con algo de mí.

Me robaste un pedazo de mi alma a cambio del pedacito que me obsequiaste en aquella cajita, me robaste mis miradas que se alejan veloces ante el danzar de las flores, se van y me abandonan, todo por encontrarte en donde sea, en cualquier lugar, en la banca del parque central y en la arena de la playa que traga el mar, en la sonrisa del pequeño niño que nos sonrió y en la dulce melodía que sigue sonando en nuestra cajita de cristal…


“una noche como cualquier otra”

Fue una noche como cualquier otra,  la Luna colgada en el manto celeste y tu mirada clavada en mi mente, justo entonces yo te necesitaba como necesita la primavera a los campos floreados,  como necesita al invierno el viento del norte, como se necesitan mutuamente la playa y el mar para ser lo que son, como se necesita aquello que da la vida, aquello que no se puede encontrar en ningún otro lugar, y justo entonces te vi, caminando por aquel parque central, como quien divaga buscando compañía para alejar la soledad,  justo entonces reconocí tu mirada de algunos sueños vividos en el pasado y supe que serías tú la que viniendo a mi libraría mi vida de toda la melancolía en donde, hasta aquella noche como cualquiera otra, me había visto obligado a vivir….