-Memorias del Profe-

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“te extraño”

Extraño los días contigo, sinceramente no encuentro en mi vida un poco de orden; desde que no estás, no sé si vivo o es tu recuerdo el que vive en mí, no sé si muero o es tu último beso el que me roba la vida aún hoy.

Extraño aquella tarde en la playa, el primer beso, las palomas del parque central, extraño el café de la tarde, amanecer tendidos en el suelo, extraño el sabor de tu cuello, la forma en que decías mi nombre, y extrañándote es como existo, ya no vivo, no vivo sin ti, soy poco menos que una sombra, poco menos que un recuerdo borroso, poco menos que una maldición en tu historia.

Te extraño.


“dueles”

Claro que dueles, claro que sigues presente, y continúas siendo la misma pregunta sin respuesta. Te di todo lo que no sabía que tenía, y tú, tú te lo llevaste hacía un punto en el que no sé cómo encontrarte.

Me dueles como una herida que no cierra, como un recuerdo que no se borra, como un sentimiento que no se apaga del todo. Me dueles pero te sigo queriendo, tal como la primera vez.


“recuérdame”

No sabes cuánto me has lastimado, pero prefiero que sigas sin saberlo: recuérdame como era contigo, siempre sonriente, siempre feliz, recuérdame por favor, nunca me olvides, no dejes que el tiempo borre mi sonrisa; ni mis besos, ni mis manos, ni mi mirada sobre tus ojos. Recuérdame y déjame vivir en tu memoria. Mi amor.


“prefiero”

No voy a armar otro de esos tangos a los que tengo tan acostumbrado; ésta vez no será así, he llegado al límite de lo que podía soportar, y ahora, no me quedan más lágrimas para derramar, no quedan más reclamos para hacerte, ni tampoco más peleas para comenzar, ahora habrá de ser a mi manera, a mi eterna manera de hacer las cosas.

Prefiero que sea así, sin sollozos ni llantos tontos,  prefiero mil veces sonreír recordante como en aquellas buenas épocas, prefiero conservar tus fotos y cada una de las cosas que me obsequiaste, prefiero tener un recuerdo tuyo en mi vida, porque es mejor vivir atada a tu presencia que permitir que tu continúes haciendo destrozos en mi vida.

 Aléjate de una buena vez, déjame en paz; no sirvo para las historias de amor, déjame por favor, no intentes explicar las cosas, no quieras solucionar todo, has de cuenta que cierto día amaneciste con la noticia de mi muerte, y yo creeré que el Hacedor te ha llamado a su presencia, eso será sin duda mucho mejor.


“Ven a mí”

Y ésta noche, sólo me acompaña una canción sin letra, un sueño sin una vida dónde vivirse, me acompañan después del bullicio, una taza de café oxidado y un poco de sal para las lágrimas de aquella princesa que suele venir por las noches, me acompañan sólo un suspiro que no supe entregar, y un par de manos que jamás aprendieron a tomarse; me acompañan en ésta mi alcoba, en dónde jamás ha reinado otra que no sea la eterna soledad.

Y tú no me acompañas más, porque decidiste irte por ahí, no creíste en mis palabras, te convertiste sólo en un recuerdo doloroso; y ahora soy yo quien ésta nuevamente en completa soledad; cómo quisiera volverte a ver, cómo desearía que un día de éstos llegarás sin ningún aviso y de una forma inesperada.

¡Ven a mi serena libertad!, ven y libérame de la eterna soledad, ven a mi no tardes más que sin ti me muero sin morir, y vivo siendo solo una sombra de lo que fui.